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Los momentos más destacados de la temporada ciclista

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La preciosa carrera en Paris-Tours, una gran clásica injustamente venida a menos en los últimos tiempos, y el detestable Tour de Pekín, que entre contaminación e indiferencia deja por fin el calendario World Tour el próximo año, pusieron fin esta semana a la temporada profesional ciclista del año 2014. Y sirva a modo de somero repaso, estos fueron, por orden cronólogico, algunos de los momentos más destacados del año. De Contador a Kwiatkowski, pasando por Gilbert, Quintana, Talansky o Nibali.


Contador dispara de nuevo en Guardagriele

El año 2013 fue una absoluta pesadilla para Alberto Contador. El fracaso en el Tour de Francia, donde no consiguió siquiera subir al podio, fue la imagen de su temporada. Nada que ver con este año. Después de Algarve, llegó a Tirreno para dar un golpe sobre la mesa y lo hizo en la etapa de Guardagriele. Ya había ganado el día anterior en Selva Rotonda, pero fue en el Passo Lanciano donde rompió la carrera. Allí atacó un par de veces, hasta irse en solitario a 30 kilómetros de meta. Sin mirar hacia atrás, alcanzó a los fugados en el descenso y en la aproximación al muro final, donde las rampas de hasta el 30% le sirvieron para repetir triunfo. Y por supuesto para hacerse con la general de la carrera, puesto que superó en casi dos minutos al resto de favoritos y en más de seis al hasta entonces líder Kwiatkowski. El pistolero estaba de vuelta.


El santuario de Philippe Gilbert

El valón lo hizo de nuevo. Todo el mundo lo sabía, pero nadie pudo hacer nada. El Cauberg es su repecho, su muro, su carretera predilecta. Gilbert, tras su excepcional triplete en 2011, había desaparecido de la clásicas de las Árdenas, realizando muy discretas actuaciones en las últimas dos temporadas. Su única gran alegría -y qué triunfo- desde entonces fue el Campeonato Mundial de 2012 en Valkenburg, que ganó, por supuesto, en el Cauberg. Y allí volvió a lanzar su zarpazo para ganar su tercera Amstel Gold Race. Al pie del repecho atacó su compañero Samuel Sánchez, señuelo a por el que se lanzaron Kwiatkowski, Gerrans y Valverde. Y por el otro lado de la calzada, pegado a las vallas, lanzó su hachazo Philippe Gilbert. Como siempre. El resultado no pudo ser otro que un nuevo triunfo en su santuario. El retorno.


Caos y malentendidos en el descenso del Stelvio

Una etapa del Giro de Italia que ya fue anulada el pasado año y bien lo pudo ser este año. Los colosos Gavia y Stelvio en el mapa, con temperaturas rondando los cero grados y aguanieve constante. El eterno descenso del segundo puerto podía ser un problema y la organización anunció que iba a ser neutralizado, y luego rectificó sobre la marcha cuando se le fue de las manos. Se habló de unas motos con banderas rojas, todavía un misterio, pero el caso es que unos pararon y otros no. Cataldo, que había coronado el Stelvio en solitario en cabeza, no lo hizo. Tampoco Nairo Quintana, que junto a su compañero Izagirre, además de Hesjedal y Rolland, aventajó en un minuto y medio a Rigoberto Urán, el líder, en ese tramo. El caos y la polémica estaban servidas. Posteriormente, el pequeño colombiano aumentaría su ventaja hasta los cuatro minutos en el ascenso final a Val Martello, consiguiendo la victoria de etapa, remontando la desventaja con su compatriota en la general tras la contrarreloj de Barolo y sentenciando su primer triunfo en una gran vuelta.


Un ‘pitbull’ hambriento y la guerra de estrategias

La etapa final de Dauphiné fue probablemente el mejor día de ciclismo del año 2014. Una carrera rota desde el principio, con numerosos grupos, aspiraciones por la etapa y la general, una guerra de estrategias y fuerza bruta camino de Courchevel. De inicio, en el primer puerto de los cuatro de una etapa de solo 130 kilómetros, se formó una fuga numerosísima con tres gregarios de Froome -Nieve ganó la etapa- y Talansky, tercero en la general a solo 39 segundos, imposible de controlar para Contador, líder, que se quedó enseguida sin equipo. Un inconmensurable Hesjedal se dejó el alma por su compañero en la fuga, para mantener la ventaja del ‘pitbull’ por la general. Nibali atacó en el penúltimo puerto, con margen en la general, pero luego respondería Contador en primera persona: el español tiró de potencia, superando como un avión a numerosos ciclistas, mientras Froome se quedaba con sus compañeros y perdería cinco minutos en meta. Sin embargo, el esfuerzo de Contador fue insuficiente para recortar la gran ventaja obtenida por Talansky, que ganó Dauphiné por medio minuto de ventaja. Inmejorable colofón para una carrera divertidísima.


Nibali rompe el Tour en el pavés

Quinta etapa del Tour de Francia, lluvia y mal tiempo en pleno mes de julio que hizo todavía más apasionante la jornada entre los adoquines y tramos más habituales de la Paris-Roubaix. El día inició con el abandono de Froome, acumulando caídas, y solo tras el segundo de los siete tramos de pavés (dos fueron suprimidos por el agua), Vincenzo Nibali había destrozado la carrera. Brillantemente flanqueado por sus escuderos Westra y Fuglsang sobre el barro, se arrimó a los principales especialistas –victoria de etapa para Boom, habituado al ciclocross- para meter dos minutos y medio al resto de favoritos, incluidos Contador y Valverde. Aunque luego las circunstancias, como el abandono posterior de Contador, facilitaron su tarea, Lo Squalo gestó su inapelable triunfo, que le aupa al olimpo de las grandes vueltas, sobre el barro y el pavés de la emocionante etapa camino de Arenberg.


El ataque de Kwiatkowski en Ponferrada

La semana del Mundial en Ponferrada no fue buena, con poca expectación y menos público. Solo la gran carrera en ruta del domingo podía salvarlo y en parte lo disimuló. En un recorrido poco selectivo y relativamente fácil de controlar, solo la agresividad del combinado italiano dio sabor a la prueba bajo la lluvia. El último repecho, donde tenían pensado atacar los Valverde o Gilbert, se antojaba decisivo, pero un ciclista se adelantó. Michal Kwiatkowski, tirando de valentía en el descenso en mojado hacia la presa, se lanzó por sorpresa en solitario y nadie le siguió, protegidos todos en el pelotón. Haciendo bueno el trabajo de su equipo durante todo el día, el polaco tiró de sus dotes de excepcional rodador en el repecho y fue inalcanzable, pese a los previsibles ataques por detrás. El triunfo de la inteligencia y la estrategia, un inesperado descenso hacia el arcoiris de uno de los ciclistas con más futuro del pelotón.

 

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