Fútbol sala

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Los espartanos de Arregui

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En las Termópilas, allá por el año 480 a.C., murió Leónidas I, rey de Esparta, durante la Segunda Guerra Médica, defendiendo el paso del avance de Jerjes I, el afamado conquistador persa. Cuando Esparta, antes de la inminente batalla, consultó al Oráculo de Delfos, éste contestó de forma ambigua que, o bien moría el Rey en el campo de batalla, o caería la ciudad. La leyenda de cómo defendieron los espartanos el paso, aún sabiendo cuál sería su final, dando tiempo así a la flota griega a reagruparse para derrotar al rey persa, es de sobra conocida.

Quizá el símil sea exagerado, pero si alguien puede aguantar una comparación tan excesiva en el mundo del futsal, es el equipo de Imanol Arregui, un técnico que huye de los halagos y “culpa” a sus jugadores de la valentía que todo el mundo del fútbol-sala les ha reconocido durante la reciente disputa de la Copa de España 2017.

La suerte, en contra desde la pretemporada

La temporada comenzó con una baja inesperada, la de su fichaje estrella: Eric Martel. Una apendicitis, algo tan sencillo, se complicó tras sufrir una hemorragia una semana después de la operación. El resultado fue que el jugador catalán no pudo debutar hasta el pasado mes de febrero, seis meses después de su fichaje.

La rocambolesca historia sería el preludio perfecto de lo que esperaba al equipo. Poco después Víctor Arévalo caía lesionado de una rotura en el quinto metatarsiano que según los médicos no daba para más de dos o tres meses, pero que, por complicaciones, tiene al jugador en su cuarto mes de inactividad.

Ante los problemas, el club fichó en invierno a Genario, un viejo conocido de la LNFS, pero eso también les iba a salir mal a los navarros. El brasileño no llegaría a debutar, teniendo que volverse a su país dos semanas después de fichar por problemas familiares.

Aún con todo, Magna Gurpea se superaba a sí mismo y se clasificaba para la disputa de la Copa de España. Los espartanos de Arregui caían por el lado más complicado del cuadro, como cabía esperar a en su particular vía crucis. En cuartos se enfrentaron al todopoderoso FC Barcelona Lassa que también arrastraba bajas. ¿La diferencia? Los culés se permitieron fichar a golpe de talonario al capitán del vecino Catgas Energía, Rafa López, para afrontar con ciertas garantías la Copa de Ciudad Real 2017.

Contratiempos (aún más) coperos

Con Eric Martel debutando una semana antes de la Copa, y Jesulito recién salido también de una lesión, nadie creía en la machada. La lesión del veterano capitán Javi Eseverri a los pocos minutos del comienzo no hacía presagiar otra cosa que no fuese la derrota. Sin embargo, una vez más los guerreros pamplonicas entonaron su particular grito de guerra y no sólo aguantaron sino que acorralaron al Barça en los minutos finales, atreviéndose incluso a optar por el portero-jugador y recibiendo el reconocimiento del público general, que alabó la valentía de un entrenador que no se conformaba con el empate. El partido no obstante se resolvería en los penaltis, donde la fortuna por fin les sonrió: el portero Asier fue el héroe parando dos de tres lanzamientos.

Llegaron así las semifinales, con un único día de descanso. Con otra baja más y el cansancio acumulado por la escasa rotación de jugadores, se volvía a insistir en que esta vez sí, las opciones del equipo eran nulas. Nuevo error. Cuando creían que los espartanos sacarían sus escudos para aguantar las embestidas de ElPozo Murcia, que venía de dar una imagen seria y meter cuatro goles a Palma Futsal, estos sorprendieron con un fútbol-sala de posesión y ataque que puso a los murcianos contra las cuerdas. Y para complicarlo aún más, una nueva lesión, esta vez del japonés Yoshikawa. Como si le sobrasen los jugadores a Magna…

Leónidas poseyó a Arregui, un técnico de 46 años que ha hecho carrera en el club de su vida. Sus valientes espartanos, expertos en la guerra, se convirtieron en apenas cinco jugadores de campo para enfrentar a los once “persas” de Murcia, mucho mejor físicamente pero agarrotados ante el valor navarro.

Un final al estilo griego

La trágica historia del rey espartano estaba escrita por el oráculo, pero nadie pudo presagiar el final cruel que esperaba a Arregui y los suyos.

De nuevo empate en los últimos minutos, y de nuevo Magna saca portero jugador. Los jugadores, con evidentes signos de cansancio, aprovechaban cualquier parón para coger aire. Lejos de perder tiempo, se lanzaron al ataque para desigualar la contienda y llegar a la soñada final.

A tres segundos para el final, Araça circula un balón lejano y dispara a la desesperada, sin pensar que no hay nadie que le cubra las espaldas. El tiro sale rebotado para Cardinal, que lanza muy alto desde casi la frontal del área propia. El cronómetro avanza y la gente se lleva las manos a la cabeza. El balón, tan cruel si no más que el propio Jerjes, golpea en el travesaño y bota dentro claramente. El reloj se detiene. Apenas resta medio segundo para el final. Los jugadores de ElPozo se abrazan, eufóricos. Los de Magna no tienen fuerzas más que para tirarse al suelo y llorar, desconsolados.

El público les brinda una ovación cerrada, pero el dios del fútbol les deparaba el mismo destino que a Leónidas y los suyos. Una muerte deportiva llena de gloria, pero una muerte, al fin y al cabo. “Hemos venido a ganar, no a ganarnos el cariño de la gente”, dice el entrenador a la prensa, con una terquedad que le honra.

La comparecencia de Imanol Arregui en la citada rueda de prensa fue un quiero y no puedo. Las palabras que dedicó a sus pupilos, unos valientes que habían luchado hasta el cruel final, iban envueltas de agradecimiento y una “amenaza”: que nadie criticase la decisión de Araça. Sufrían juntos y morían juntos. La comparecencia fue tan triste que terminó de forma inusual: con una ovación cerrada de los periodistas ante un técnico que pugnaba por no llorar.

Habían caído con honor. Se marchaban eliminados de la Copa, pero se habían ganado un hueco en el corazón de todos los aficionados al fútbol-sala. Los jugadores y el entrenador, unidos hasta el final. Como reza el epitafio de los espartanos caídos por la orden de Leónidas: “Caminante, informa que aquí yacemos por haber obedecido a los mandatos”.

Imagen cabecera: diario de Navarra

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