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Los cinco peores quintetos en la historia de las finales

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Hay gestas que no son lo justamente valoradas. Equipos que llegan más lejos de lo que nadie imaginó y superestrellas que cuya obra magna se ve distorsionada por el paso del tiempo. Son precisamente estas figuras las que acaban peor paradas a medida que todo va quedando más lejos. Sin embargo, cuando se señala con el dedo a alguna leyenda por no haber podido llevar a la gloria a su franquicia, habría que observar detenidamente qué elementos tenía en su mano o si precisó de algún punto de apoyo en la misión imposible de turno. El mayor reto es ganar el anillo. Claro que es una empresa en la que en teoría no todos tienen cabida. Así, llegar a ser outsider en según qué casos es una utopía. Plantarse en las finales, en ocasiones, es un milagro que habitualmente se omite en libros que únicamente narran las gestas de aquellos que acaban coronándose allá por el mes de junio. Hoy trataremos de hacer justicia y reconocer imposibles, recuperando los peores quintetos que alguna vez disputaron la última eliminatoria del curso.

Mención especial: Dallas Mavericks 2011.

Este equipo va aparte. Será el único campeón en este texto. Su hazaña no tiene parangón. Se enfrentaban al gran proyecto de Miami. Los Heat del Big Three. Era el primer año juntos de los de Florida, pero aún así a ojos de todos los especialistas tenían las de ganar. Los Mavericks contaban con Dirk Nowitzki, que aquellos días elevaría su nivel hasta convertirse temporalmente en el mejor jugador del mundo. Dejando al alemán al margen, la plantilla era de traca. Más nombres que hombres, puesto que el declive había llegado para baloncestistas como Peja Stojakovic, cuyo papel era prácticamente testimonial. El cinco inicial lo formaban un Jason Kidd de 37 años ya lejos de su mejor nivel, Shawn Marion (pero no el de Phoenix precisamente), Tyson Chandler como eje defensivo y DeShawn Stevenson (¿puede considerarse jugador de élite?). La mayor ayuda para el teutón partía desde el banco. Bendito Jason Terry y benditos sus 18 puntos por partido en las series.

5. Houston Rockets 1986

Aún hoy sigue pareciendo un milagro que los Rockets superasen a los Lakers de Magic, Kareem y Worthy. Pero lo cierto es que Hakeem Olajuwon y Ralph Sampson se combinaron para sumar más de 50 puntos, capturar 20 rebotes y colocar más de 6 tapones por duelo, dominando la pintura y alejando a los californianos del sueño del back to back que materializarían en las dos siguientes campañas. En la final esperaba el mejor Larry Bird de siempre. Y Kevin McHale. Y Robert Parish. Y Dennis Johnson. Y Danny Ainge. Sus opciones de hacerse con el anillo eran escasas. Minimizado Sampson, buscar soluciones en Rodney McCray, Robert Reid y Lewis Lloyd no resultaba esperanzador. Llevar la serie a 6 partidos debería considerarse casi como una victoria.

4. New Jersey Nets 2003

A principios de siglo la conferencia este era el club de la comedia. Los Nets entonces sacaron provecho y se presentaron dos cursos consecutivos en las finales de la NBA. Su principal aval era el contraataque y el juego físico. Jason Kidd vivía sus mejores años y su juego se veía beneficiado por la capacidad atlética de sus compañeros. Capacidad atlética y gracias. Porque Kenyon Martin se quedó a mitad de camino de lo que se esperaba de un número uno del draft como él y el tiro de exterior de Richard Jefferson de principios de carrera estaba lejos de ser aceptable. Kerry Kittles regresaba de una lesión que le había hecho perderse toda la temporada anterior y Jason Collins… Bueno, Collins jugaba porque era alto.

3. Orlando Magic 2009

La baja de Kevin Garnett allanó el camino de los Magic. Posiblemente aquella segunda ronda era el fin de su trayecto. Pero tras siete duelos los entonces campeones claudicaron y las puertas del cielo se abrieron para los de Stan Van Gundy. LeBron James quiso frenarlos en la final de conferencia (38.5 puntos, 8.3 rebotes, 8.0 asistencias por noche), pero el roster de los Cavs era otra broma de mal gusto. A la serie definitiva accedió el equipo menos malo. Y a ella llegaron mermados Jameer Nelson y J. J. Redick, su backcourt titular. Con Rafer Alston, Courtney Lee, Hedo Turkoglu, Rashard Lewis y Dwight Howard iban a la guerra cada noche de junio. Poca munición para semejante batalla.

2. Philadelphia 76ers 2001

Allen Iverson hizo de su equipo el mejor del mundo. Fue durante una noche. La del 6 de junio de 2001. En el Staples Center anotó 48 puntos para poner a los suyos 1-0 en las finales de la NBA. Luego se impuso la lógica, que vestía de amarillo y lucía el ’34’ en su camiseta. Lo cierto es que aquellos Lakers sólo perdieron un encuentro durante los playoffs. Ése del que hacemos mención. Lo de Iverson fue el canto del cisne. En aquellos Sixers la segunda opción ofensiva era un Dikembe Mutombo de 34 años. Poco más que decir al respecto. Con ellos: Aaron McKie, Tyrone Hill y Jumaine Jones. Como si hubieran saltado al parqué tres miembros de Sphera Sports para que los árbitros pudieran contar 5.

1. Cleveland Cavaliers 2007

La mayor gesta individual de siempre no acabó con anillo. Cuando se acusa a LeBron James de haber claudicado en las finales hay que poner en contexto la situación. El milagro máximo de la NBA fue que aquellos Cavs superasen a sus rivales del este. Wizards, Nets y Pistons vieron como prácticamente un solo jugador les vencía. La final de conferencia ante los de la Motown como pico heroico particular de LeBron. Tal vez se trate de la mayor proeza de cualquier baloncestista. Invito a todos a recitar de memoria aquel quinteto. Más allá de Zydrunas Ilgauskas, mito en Ohio por haber pasado allí trece años, es complicado para la memoria. James lideraba una auténtica banda. No hay más. Que la final acabaría 4-0 a favor de los Spurs lo sabían hasta las tribus aisladas del Valle del Javarí, en el Amazonas. Y con todo, plantaron cara. Ningún duelo se decidió por más de 11 puntos de diferencia. ¿El resto del cinco inicial?  Drew Gooden, Sasha Pavlovic y Daniel Gibson: leyendas en la calle donde se criaron.

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