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Los amiguismos

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Nunca vi mal que un empresario con dinero llegara a un club para hacerlo grande. Crecí con las promesas que llegaban desde la parte azul de Manchester, unas palabras en las que empezamos a creer rápidamente cuando vimos a Robinho cambiando el blanco por el azul celeste, previo pago de 40 millones de euros. Por ello, cada vez que veía que un club caía en manos de un multimillonario me alegraba. Pero la edad me ha hecho cambiar mi punto de vista.

El otro día hablaba con un amigo –es un gran aficionado del Granada- y me expresaba su malestar con la actual gestión del club de sus amores. Si hay algo que nos ha enseñado la vida es que cuando creemos que lo hemos visto todo, llega alguien y nos lo tira todo por los suelos. Podía imaginar un presidente arruinando a un club pero no que iba a poner a un amigo en él. Y no como secretario o fisioterapeuta sino como entrenador del primer equipo.

Lim con su Valencia sentó un precedente que no es nada bueno. El singapurense decidió que Gary Neville, sin experiencia en los banquillos, cogiera las riendas del cuadro che. Los resultados, desde luego, fueron horrendos y de hecho para lo único que sirvió su tiempo allí fue para que el inglés decidiera no volver a entrenar nunca más.

Y ahora, Tony Adams llega a Granada. Es verdad que su carrera como jugador fue fantástica pero cuesta entender el porqué de la decisión, quitando que es muy amigo del presidente. El ex jugador del Arsenal no entrena desde 2010, no sabe español y tiene la salvación, a día de hoy, a siete puntos. Es verdad que no tiene ninguna presión pero los ánimos en Granada no son los mejores.

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Primero, y esto no es culpa de Adams, porque el proyecto no está bien planteado. Los nazaríes creyeron en tener una plantilla de buenos jugadores –muchos cedidos- sin ninguna conexión. Muchas nacionalidades y poca cohesión que se demuestra en el terreno de juego cada fin de semana. El tener muchos chicos cedidos, al final, te resta mucho. La mayoría pensará que si su actual club desciende ellos tendrán el futuro asegurado en otro sitio. No pasa nada.

Quizás, el mayor problema es el número de intermediarios que hay. Gente que conoce bien al presidente y que piden que este chaval fiche por el equipo, a pesar de que el entrenador ni lo haya pedido. Y con ello se encontró Alcaraz, que tuvo que plantearse el realizar charlas con grupos pequeños que hablaran el mismo idioma para intentar compenetrarlos medianamente bien.

Mientras, las balas del Granada se van agotando poco a poco. Pero, parece ser que el cuadro andaluz ha visto que el descenso no es tan malo para el proyecto. Sin embargo, habría que recordarle a la propiedad que subir no es tan fácil, que hay muchos equipos que tenían como objetivo subir a primera y acabaron en Segunda B. Mas, como ya dije, la vida no deja de sorprendernos y quizás Adams gane todos los partidos. Su carrera no dice lo mismo, pero por un amigo uno hace lo que sea.

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