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Loeb se despide a la francesa en el Rally de Alsacia

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Noemí ALONSO* – Esperaban la aparición de su ídolo como un regalo de cumpleaños; aún podía ganar, explicaban con los ojos brillantes. Pero Sebastien Loeb ya no pasó por allí. Su Citroën DS3 WRC resbaló sobre el asfalto, empapado por la lluvia que no había cesado en todo el fin de semana. Quedó “patas arriba”, apoyado contra un talud. En la prueba que le servía de despedida definitiva de los rallys, en su casa, frente a su público, Loeb ni siquiera subió al podio. En el motorhome del equipo proyectaban insistentemente las mejores imágenes de su carrera deportiva, pero el astro galo se marchó sin aplausos, todo por haber arriesgado hasta el último día. Uno no es nueve veces campeón del mundo si no lo hace así.

La cita en Alsacia ya había empezado de forma rara, celebrando el campeonato del mundo de Sebastien Ogier en la primera jornada de competición… Cosas de organizadores con ganas de mear fuera del tiesto. El galo sólo necesitaba un punto para hacerse con el cetro y sería suyo si Thierry Neuville no ganaba el Power Stage, que se suele reservar para el final con el objetivo de que los pilotos se esfuercen hasta el último momento por un par de tantos extra. En Francia, este tramo condenadamente artificial fue el primero del rally. El belga no logró el mejor tiempo y Ogier se encontró una lluvia de papeles dorados sobre su cabeza y una copa de champán en la mano el jueves por la noche, mientras el manido “We are the champions” atronaba todo el parque de trabajo desde las carpas de Volkswagen. Aún quedaban tres días de carrera, pero el clímax estaba resuelto. Nos inventamos cosas que no tienen nada que ver con este deporte y luego pasa lo que pasa.

Esto no impidió (por suerte, el público de esta especialidad es muy fiel) que las especiales estuvieran atestadas de espectadores el viernes. La guerra Loeb-Ogier atrajo a mucha gente, despertó morbo. Sin embargo, durante la primera jornada el recién coronado campeón no encontró el ritmo: “No he dormido bien, necesito concentrarme”. Sus detractores hablaban de resaca. Los conspiradores, de jugar al gato y al ratón. Lo más probable es que ambas suposiciones fueran correctas.

Al día siguiente, completamente despejado -o con ganas de cambiar de juego-, Ogier se llevó cinco de los siete tramos disputados. Esta vez, la elección de neumáticos no trajo de cabeza a los pilotos (la lluvia ya no daba tregua) y el francés fue recuperando terreno, implacable. Un error del rapidísimo Neuville, líder hasta entonces, dejó a Dani Sordo al frente de una clasificación muy ajustada… Tanto, que tras la última especial del día el Polo R WRC de Jari-Matti Latvala se encontró primero en otra prueba de asfalto, seguido por el español, Ogier y Loeb. Los cuatro, metidos en un pañuelo de cinco segundos. Quedaban seis tramos, menos de 60 kilómetros para dar la vuelta a la situación. Y en un rally todo puede pasar, aunque te atenace un período de tiempo menor que un suspiro.

Lo dijimos al finalizar el Rally de Australia: la posibilidad de ser campeón aquí era algo que Ogier no podía dejar escapar, no en su casa, no con Loeb todavía como rival. Sus dotes de asesino nato -deportivamente hablando, claro- salieron a relucir de nuevo; ya tenía la corona, pero además quería ganar la prueba. De nada sirvió que Sordo (que había pilotado de forma brillante, todo sea dicho) estuviera decidido, según contó, a “ir con el cuchillo entre los dientes” o que Latvala quisiera enmendar el error de tierras germanas. El francés sólo aflojó -por decirlo así- cuando se vio con renta suficiente; no tenía sentido arriesgarse más en un escenario a punto de licuarse, sobre un asfalto que resbalaba como un espejo.

El “We are the champions” volvió a sonar para él, esta vez con más sentido. Empieza un nuevo reinado que se tachará de aburrido, tiempo al tiempo, como durante la época de Loeb, olvidándose de que Ogier está educado en la misma escuela y cortado por similar patrón. La nueva leyenda sustituye a la vieja gloria. Pero el final podría haber sido menos despiadado, ¿no creen?

[Noemí Alonso es Redactora Jefe de Autocasion.com]

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