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Lo que pudo ser y no fue: van Persie al Sevilla

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Las grandes historias son aquellas que son públicas, que se dan a conocer, que salen a la luz. Evidentemente, historias que se cierran, pero muchas no salen a la luz, no acaban de cerrarse, de producirse, y no por ello quiere decir que no hayan existido.

El mundo del fútbol genera cada año, anualmente, miles de traspasos entre clubes. Futbolistas que hacen las maletas dejando atrás etapas vividas para poner rumbo a un nuevo destino en el que aspirarán a seguir mejorando, o ganar otras experiencias no correspondidas hasta entonces. Traspasos mediáticos, otros menos, pero todos con una firma final que acaba por hacer público un fichaje, querido o no.

Sin embargo, en Sevilla hoy deben tirarse de los pelos, o al menos lamentarse al recordar el día que uno de los mejores delanteros europeos de la última década estuvo muy cerca de acabar vistiendo el blanco del barrio de Nervión. El Sevilla es un equipo que en la última década ha vivido sus mejores años a nivel deportivo, pero hubo un fichaje, un traspaso, que podría haber cambiado una parte del fútbol continental de haberse acabado concretando.

Robin van Persie, ya en sus últimos años de carrera profesional, ha sido uno de los delanteros más destacados del fútbol en Europa y en el mundo. Su gran etapa en el fútbol inglés, tanto en el Arsenal como en el Manchester United, le hicieron explotar a nivel mediático, colocándole entre las mejores clasificaciones de delanteros y goleadores.

Sin embargo, en 2004, antes de la disputa de la Eurocopa de Portugal, estuvo muy cerca de convertirse en nuevo jugador del Sevilla. En el Feyenoord ya destacaba una joven perla de 20 años que había despertado el interés de muchos equipos en Europa. Pese a su juventud, la joven perla, ya había sido determinante en 2002, cuando el equipo de Rotterdam se consagraba Campeón de la Copa de la UEFA.

El Feyenoord ya sabía que el jugador no iba a renovar, que iba a marcharse, como máximo, en 2005, por lo que venderle ese verano sería positivo en materia económica, antes de que quedara libre. Así, varios integrantes del staff deportivo del club sevillista, entre ellos el todavía director deportivo Monchi, se interesaron en la contratación del joven van Persie, e incluso llegaron a reunirse con el jugador y su agente.

Hubo una primera reunión para acercar posturas en Ámsterdam que, tras finalizar, dejó buenas sensaciones a los representantes sevillistas. El acuerdo parecía destinado a cerrarse en una segunda reunión, existía un acuerdo verbal entre las partes, pero finalmente no ocurrió. En aquella época, el Arsenal vivía uno de los mejores momentos de su historia deportiva (aquella temporada entró en las memorias del fútbol inglés el recordado equipo de ‘The Invencibles‘), y consciente de la perla que destacaba en Holanda, forzó para su fichaje.

Horas después de aquel encuentro, una llamada desde Londres al agente del jugador desvelaba una oferta importante por hacerse con sus servicios. El Sevilla no supo más de aquella operación. No llegaron noticias (ni buenas ni malas), y desde el Ramón Sánchez Pizjuán comenzaron a pensar que un gran club se había entrometido en la operación.

VanPersie

Días después de aquella reunión, el delantero oficializaba su fichaje por, quizás, el equipo del momento en Inglaterra. Años después saldrían a la luz fotos de van Persie luciendo camisetas del Arsenal, en una habitación donde el club Gunner era protagonista. Parece, el delantero firmó por el equipo que admiraba y evidentemente, cualquier otra oferta sería ‘menor’ que la del Arsenal.

El club de Nervión no se había pronunciado ante los rumores del fichaje, pero sí a partir de la elección del jugador. El Sevilla emitiría un comunicado anunciando que se retiraba de la puja por el futbolista, retiraba su oferta al Feyenoord, e incluso se atrevieron a afirmar que el club sevillista no sería utilizado por los de Rotterdam para sacar más dinero.

La historia del un fichaje que no ocurrió, que estuvo cerca de cerrarse, pero sólo el amor del jugador hacia unos colores, parece, truncó. Lo que no pudo ser: van Persie al Sevilla.

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