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Lo que 2014 nos enseñó para 2015

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El deporte español ha vivido en 2014 uno de los años más intensos, en todos los aspectos. Tanto para lo bueno como para lo malo, se han concentrado en 365 días las luces y las sombras, las alegrías y las tristezas. De todo, de mejor y de lo peor, se pueden sacar pequeñas moralejas que sean un impulso para el 2015.

El 2014 nos enseñó que…

…el trabajo y el sacrificio constante son capaces de vencer todas las adversidades. El Atlético nos enseñó a creer en el valor del esfuerzo. Nos enseñó cómo se gana una Liga desde la humildad y el compañerismo hasta derribar la famosa “liga de 2”. Fue el triunfo del pequeño contra el grande, del campesino contra la aristocracia. El peso de los intangibles: la confianza, la intensidad, el coraje y el corazón.

…cuando se encuentran las fórmulas, los sueños se alcanzan. El Real Madrid nos enseñó que muchos millones después, el anhelo de la Décima fue una realidad. Atrás quedaron muchas temporadas en blanco, muchas brazadas para acabar muriendo en la orilla. La Liga de Campeones número 10 compensó tantos años, tantos sufrimientos y tantos millones perdidos. En ese mismo partido, además, entendimos que la vida se decide en cuestión de detalles, que tan pronto estás arriba como puedes estar abajo. Un balón aéreo, un minuto más o un minuto menos pueden cambiar completamente el rumbo de la historia. Eso también nos lo enseñó Lisboa.

page…la gloria no es eterna y que las caídas son más dolorosas cuantos más metros hay de altura. La Selección española nos enseñó que lo difícil no es llegar a la cima, sino mantenerse en ella y que el desgaste del triunfo es agotador. Una Selección de leyenda, que nunca saldrá de la historia de oro del fútbol y de España, derrumbada en el Mundial de Brasil. Un campeonato que también nos dio una lección, aunque de forma indirecta: el 1-7 de Alemania a Brasil fue la respuesta contundente a las burlas brasileñas por la humillante eliminación española.

…el deporte femenino es una realidad irrompible. Que nuestras chicas, nuestras Mireia Belmonte, Vero Boquete o Carolina Marín, son tan lícitas heroínas de nuestro tiempo como Iker Casillas o Rafa Nadal. Que la invisibilidad de la mujer en el deporte, todavía patente, se combate con el orgullo de unas chicas que, precisamente, consiguieron eso: ser el orgullo deportivo de España entera.

…las leyendas solo mueren cuando caen en el olvido. El 2014 nos enseñó el valor del dolor compartido, sin colores ni escudos. Nos enseñó el predominio de la vida sobre cualquier otra razón. Se fueron Di Stéfano, Eusebio, Luis Aragonés, Jose Luis Abós, Julio Grondona, Tito Vilanova, Boskov y Yago Lamela, entre otros ídolos de hijos, padres y ancianos, y aquellos que estuvieron para vivir y contar sus proezas, como Pepe García-Carpintero o “Topo” López, periodistas enamorados de su profesión y del deporte.

…el fúbol no puede sustituir a una vida. Que los violentos dentro de los estadios de fútbol ensucian la esencia última del deporte, que una grada no puede ser un terreno abonado para sembrar odio y agresividad y que un escudo no ampara la muerte de ninguna persona. Que una sociedad civilizada se demuestra en cada detalle, y echar definitivamente a los radicales de los campos debe ser una muestra de compromiso para un deporte limpio y una sociedad que tienda al respeto.

Y sobre todo nos enseñó a seguir queriendo el deporte, a continuar con la misma pasión año tras año. Un deporte que es, a fin de cuentas, lecciones de vida resumidas en unos minutos, en unos días o en una temporada. Que el 2014 sirva para seguir creciendo en 2015.

 

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