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Lo del VAR es muy de BAR

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Una de las consecuencias indeseables de la tecnologizacion y robotización de la vida, es cómo esta puede acabar con la utilidad de cualquier persona. Un arma peligrosa que deshumaniza y atolondra y que es derivado de la empeñosa y ambiciosa búsqueda del ser humano por la perfección, la que hasta ahora no ha tenido narices de conseguir en carne y hueso. Es la metamorfosis del ciclo de evolución humana en el siglo XXI: Cada vez hacemos menos falta. Toca involucionar.

Resulta que en el fútbol, además con gran aclamación popular, la tecnología se abre paso. Algunos dicen que esto del VAR puede ayudar. Eso es innegable. No creo que exista un árbitro que no agradezca una segunda opinión. Más si esto puede salvarle el cuello, aunque algunos se muestran reticentes y casi que lo catalogan ya como intrusismo laboral. Yo me pongo de parte de estos últimos. No tengo nada contra la tecnología (al menos nada por lo que me puedan meter en la cárcel) pero como buen romántico del fútbol, extrañaría la figura del hombre de negro repartiendo felicidad y odio por todos los campos del planeta. El vídeo arbitraje busca atropellar la responsabilidad del árbitro y con esto obviamente, restar trabajo y quejas a las federaciones (sobre todo esto último) y así alejar el foco mediático de los medios de comunicación sobre dónde meten las manos éstos.

Alejándonos de polémicas y rencillas del pasado, es inevitable pensar que con el VAR no seguiríamos hablando del España-Corea  y la pobre y desangrada nariz  de Luís Enrique hubiese sido ajusticiada, pero tampoco me puedo imaginar la historia del fútbol sin la mano de Dios y consecuentemente, de la jugada de todos los tiempos. Ya lo dijo Johan Cruyff: “el fútbol es un deporte de errores”  y esto beneficia y perjudica por partes iguales. Aunque sería curioso ver la cara de algunos aficionados cuando descubran que en el destino de su equipo, por muchas conspiraciones paranoicas que hubiesen construido, el arbitraje nunca tuvo culpa. Pero repito: soy un romántico del fútbol. Y a los románticos no nos gustan las desmitificaciones.

Él VAR ya es una realidad. El video arbitraje se  calza las botas y salta al campo para cambiar el destino del fútbol para siempre. No hay vuelta atrás. El mundo del fútbol ha decidido que esta es la manera de conseguir justicia. Pero muchos olvidan y a otros les cuelan, de que mientras ellos buscan precisión en la aplicación del reglamento, pasa que el desequilibrio económico y la impunidad de los grandes clubes en cuestiones mercantiles, dispersa todo atisbo de justicia que el VAR pueda otorgar. Por ahí es donde se debe buscar la justicia. Pero por desgracia lo del VAR es muy de BAR.

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