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Liga Europea de balonmano: ¿Utopía o realidad?

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Este fin de semana se daba el pistoletazo de salida a la nueva Euroleague de baloncesto, esta competición dejará de ser un torneo al uso para ser una liga regular de 30 jornadas con un playoff final. Este nuevo torneo me ha hecho hacerme una pregunta: ¿Es viable una Liga Europea en balonmano? A continuación voy a intentar explicar los pros y los contras de una competición así:

La primera cuestión a favor de una posible Liga Europea radica en la abismal diferencia entre el nivel de las ligas del continente. Esto es debido a que el balonmano no es un deporte ampliamente practicado en toda Europa, siendo en países como Italia o Grecia un deporte meramente residual. Esta circunstancia genera que haya equipos como el caso del RK Zagreb croata o el FC Barcelona que en su competición doméstica dominen de manera dictatorial, restando así completamente la emoción y la atención por saber quién ganará la Liga. Debido a casos similares, los equipos de varios países del este de nuestro continente han decidido crear la SEHA League, una regional que ha aumentado considerablemente el nivel económico y deportivo de sus participantes.

Al crear una Liga Europea que agrupase a los mejores conjuntos del viejo continente es evidente que atraería a mayor cantidad de patrocinadores y mejores contratos de televisión, consiguiendo así que los equipos participantes tuvieran más presupuesto y así poder fichar mejores jugadores, logrando de este modo incrementar la asistencia en los pabellones.

Bien es cierto que a día de hoy, con el nuevo formato de la VELUX EHF Champions League de separar claramente dos tipos de fase de grupos, se están sentando las bases de una liga única. Pero el mayor problema se encuentra en qué clubes participarían en esta hipotética competición. ¿Sería una liga cerrada tipo NBA? ¿Una liga abierta donde habría varios equipos fijos y otros que entrarían mediante clasificación? ¿Los equipos participantes jugarían también sus ligas nacionales?

Rasmus Lauge | Getty

Rasmus Lauge | Getty

Como tenía muchas dudas sobre cómo sería una competición de este tipo decidí preguntar a dos amigos míos muy aficionados al deporte de la canasta sobre su opinión acerca de la Euroliga. Ambos me respondieron lo mismo: “Con una liga así ganas en espectáculo al poder ver auténticos partidazos pero cargas demasiado un calendario ya de por sí apretado”.

En el caso de nuestro deporte, el calendario de partidos ya es demasiado exigente. Me atrevería a decir que casi peligroso, sobre todo para los jugadores de la Bundesliga y de la SEHA League. Por ejemplo, el Telekom Veszprem húngaro entrenado por el español Xavi Sabaté encadenó a principio de temporada partidos cada dos días, algo que puede llegar a ser perjudicial para los jugadores debido a la fatiga y al estrés que está sometido su cuerpo. El problema de crear una Liga Europea regular sería la excesiva cantidad de partidos al combinar infinidad de torneos como la propia Liga Europea, las ligas y copas estatales junto con los compromisos de las selecciones nacionales.

Otro gran problema sería la selección de los clubes participantes es que estos conjuntos deberían tener unos presupuestos muy potentes para poder costearse los viajes por Europa cada jornada, con el consiguiente perjuicio para los equipos modestos que su objetivo está más que cumplido con la clasificación para la fase de grupos de la Champions League. En el caso de nuestro país el mayor inconveniente es la falta de prepuestos elevados en los equipos de la Liga Loterías ASOBAL, como dice mi amiga y experta en balonmano Judit Blanco “Ahora mismo solo el Barça podría afrontar una competición así, tanto por presupuesto como por infraestructura deportiva.” Por tanto, equipos como Naturhouse La Rioja o ABANCA Ademar León nunca podrían participar en este torneo con la economía actual.

Gudjon Valur Sigurdsson | Getty

Gudjon Valur Sigurdsson | Getty

Otro inconveniente para la formación de esta competición sería que los clubes participantes decidieran abandonar sus diferentes torneos nacionales, haciendo bajar la calidad y la repercusión mediática de las mismas, algo que sería matador para los clubes que quedarían participando en ellas.

En definitiva, quedan muchos interrogantes abiertos sobre la constitución de esta hipotética liga. Personalmente creo que estamos irremediablemente abocados a una competición así o incluso a la incursión de los equipos de Qatar, como había tanteado la EHF hace un par de años. Mientras tanto, sigamos disfrutando de este bonito deporte con el Mundial de Francia 2017 asomando en el horizonte.

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