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Leroy Sané, de casta le viene al galgo

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Puso en pie al Santiago Bernabéu y despertó a toda Europa el 10 de marzo de 2015… ¿Delantero o centrocampista ofensivo? Llámenle como quieran pero no se olviden de su nombre, Leroy Sané.

Si me preguntan hace un par de años hubiese dicho: “ojito con Sané”. En cambio, si me preguntan ahora tengo que decir: “ojazo con Sané”. Y claro, os preguntaréis el por qué de esa superlación. Fácil y sencillo. Leroy Sané es un talento en bruto, que como el vino, mientras más maduro, más bueno es… traducido a nuestro idioma futbolístico, mientras más minutos tiene en la élite, más personifica sus facetas futbolísticas.

souleysané

Don de genes

Leroy Sané es hijo de la ex campeona alemana de gimnasia rítmica, Regina Weber y, del ex futbolista senegalés, Souleyman Sané. Está claro, el deporte lo lleva en la sangre. Nacido el 11 de enero de 1996 en Essen (ciudad vecina de Gelsenkirchen) recaló en el Schalke 04 con 9 años. A día de hoy tiene 19 primaveras. Diez temporadas de formación minera, con un paréntesis de tres campañas en el Bayer Leverkusen, han sido suficientes para fabricar un diamante de los gordos, de los que dejan huella en la lista de los récords.

De la nada a la élite

Con contrato en vigor con el Schalke 04 hasta 2017. El mestizo alemán debutó con el primer equipo el curso anterior, en la jornada 31 de Bundesliga ante el Stuttgart sustituyendo a Max Meyer en el minuto 77. Su participación quedó ahí, en el olvido para Jens Keller pero en la retina para los amantes del fútbol base. A nivel de cantera, el juvenil A minero es de los mejores equipos de Alemania y desde el año pasado, también lo es de Europa, como demostró en la UEFA Youth League 2014. En esa competición destacó Leroy Sané, con su verticalidad, con su velocidad, con su desborde, con su inteligencia, con su gol y, sobre todo, con su responsabilidad por y para el equipo. Esto no pasó desapercibido para Roberto Di Matteo que al mes de estar al mando del conjunto “Königsblau” requirió de sus servicios y poco a poco con su trabajo ha conseguido que su aportación creciera y se hiciera sólida.

 

Entre dos aguas

Sané vive este año podemos decir que con sobresueldo, su madurez futbolística le ha llevado a ser un pluriempleado, ya que está alternando el primer equipo con el juvenil. Su liderazgo le convierte en ese jugador capaz de cambiar un partido como si frotara una lámpara mágica. Con la recta final de curso a la vuelta de la esquina cuenta con 22 partidos en su espalda, 10 de ellos con el primer equipo –nueve en Bundesliga con tres goles y jugando en tres de ellos como titular y, un encuentro en la Champions League con un gol- más 12 partidos con el juvenil A -anotando cinco goles y dando dos asistencias-.

Doble nacionalidad

Con su estatura de 1,83 metros, el joven con ricitos africanos puede representar a la selección francesa o a la selección alemana. Hasta el momento tan solo ha vestido la elástica germana. Pese a su calidad son ocho los partidos que ha disputado como internacional juvenil. El delantero debutó con la camiseta de la campeona del mundo el pasado mes de septiembre y desde entonces se ha convertido en una de las piezas claves de la Sub-19 teutona. Sus goles determinantes y su saber estar en el campo han sido los detonantes para que Alemania siga viva en el próximo europeo juvenil con sede en Grecia. Todavía es pronto para vaticinar si Joachim Löw piensa en él para el futuro, pero seguro que muy pronto lo veremos en la Sub-21.

La constancia como pócima

Solo tiene 19 años y 3 meses pero despierta ese gusanillo al espectador, esa magia envolvente que te hace pensar en un futuro crack, El fútbol y la vida nos enseñan que cada día que todo puede pasar, así que, lo mejor es disfrutar del presente y trabajar. Leroy Sané lo sabe, y por eso en cada partido que disputa se deja el alma y muestra su raza genética de luchador… estamos hablando del coraje de un chaval que busca comerse el mundo con esfuerzo y sacrificio.

Todo se vislumbra en sus goles, en su manera de moverse por el campo, en cómo se dirige a sus compañeros, en como lucha la pelota con el adversario… Sané muerde en el terreno de juego como un boxeador en el ring. Sin lugar a dudas, este chaval tiene madera de futbolista, un pelotero con definición y velocidad.

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