Fútbol inglés

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Leighton Baines: el futbolista que superó su miedo a triunfar

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El mundo del fútbol está repleto de cámaras, de aficionados que quieren y desean fotografías o autógrafos de sus ídolos. El mundo del fútbol convierte a sus protagonistas en objetivos directos de planos televisivos, de flashes mediáticos en los que todos pasan la barrera de lo deportivo para convertirse en imágenes públicas. El primer plano del escaparate otorga pesos y cargas que no siempre son bien llevadas por los futbolistas. Es por ello que la figura de los psicológos y psicólogas se ha convertido en pieza fundamental de los clubes.

Liverpool es conocida por la histórica banda the Beatles y por un histórico club inglés que cuenta en sus vitrinas con un total de 5 Copas de Europa. Pero además, en sus calles, a orillas del río Mersey, se encuentra otro club inglés que comparte protagonismo con el Liverpool el placer de poder disputar uno de los grandes derbis de la Premier League, como es el Everton.

El Everton debe convivir con un club histórico que normalmente está a nivel mediático por encima de ellos, que disputa torneos europeos, que disputa algunos de los partidos más relevantes del campeonato inglés año tras año. Pero su peso ha ido en aumento los últimos años. La pasada temporada, por ejemplo, se acabaría confirmando como una alternativa de la ciudad, ya que ha disputado la presente edición de la Europa League (cayendo en Octavos de Final).

Allí, en Goodison Park, en las filas Toffees de la ciudad de Liverpool, vive uno de los mejores laterales zurdos del fútbol inglés en la última década. Su nombre es Leighton Baines, uno de los capitanes del equipo, que cuenta con cifras deportivas fantásticas. Su papel sobre el terreno de juego va más allá del simple trabajo de un lateral que aporta presencia en ataque y defensa.

Leighton Baines es el cuarto máximo asistente esta campaña en Inglaterra, con 9 asistencias en su poder, sólo superado por Fàbregas (17), Di María (10) y Sigurdsson (10). Pero no es fruto de la casualidad, ya que el jugador inglés es el máximo asistente del torneo en los últimos 3 años, con 18.

Un futbolista idolatrado, querido, valorado, que rinde sobre el césped como pocos, pero que sin embargo esconde una peculiar historia personal. Se trata de un profesional que ha sufrido mucho, sobre todo en su niñez y adolescncia, cuando se preguntaba constantemente sobre el futuro, sobre si acabaría siendo futbolista profesional, y ya no eso, sino qué pensarían de él.

Baines convencía allá donde jugaba, ya fuera Wigan en sus inicios o Everton posteriormente, pero nunca se convencía a sí mismo. Siempre desconfiaba de todo elogio, siempre huía de todo aplauso que recibiese, y si no cabía más remedio, luego le daría vueltas a la cabeza pensando que no era el contexto real.

Humildad y trabajo son dos valores que siempre ha llevado al extremo el lateral izquierdo del Everton. Tras esa fachada de personaje público, de ídolo de Goodison Park, se esconde un hombre educado, humilde, falto de egos que le podría proporcionar el mundo del fútbol. Su estética relacionada a la cultura brit de décadas pasadas le convierten en un tipo todavía más especial.

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Un ejemplo de que tiene los pies en la tierra ocurrió tras un partido del Everton a domicilio, frente al Fulham en el romántico estadio de Craven Cottage. A Leighton Baines, como a cualquier otro habitante, le apetecía un helado y decidió, por qué no, salir del estadio por su propio pie y acudir a un vehículo que los vendía. Otros hubiesen mandando a un empleado del club, o quizás éste se hubiese ofrecido para evitar aglomeraciones de fans que quisieran pedirle una foto. Él es Leighton Baines, el niño autoexigente que mantiene la base de la humildad que tan lejos le han permitido llegar.

Se trata del mejor lateral zurdo de la Premier League, el defensa que más asistencia que cuenta en a sus espaldas, una pieza clave de Roberto Martínez, uno de los fijos ya en las convocatorias de Inglaterra, pero él prefiere mantenerse al margen. Él quiere seguir siendo uno más, lejos de egos y escaparates. Él sólo quiere ser la estrella impuesta, por obligación, pero un ciudadano más que tuvo que superar sus miedos para acabar convenciéndose y siendo un futbolista reconocido a nivel mundial.

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