Fútbol inglés

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Leicester City y el reloj de Cenicienta

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Como Cenicienta, vestida de azul y ensalzando ni más ni menos que la belleza que poseía, el Leicester City enamoró la pasada temporada a millones de personas que observaban cada una de sus victorias, aposentados en los asientos de los estadios que forman parte de la Premier League, o tras la pantalla de televisores que hacen llegar el directo del fútbol a hogares de todo el mundo.

Todos fuimos Leicester City, todos empatizamos con ese milagro que podía rozarse con la yema de los dedos.
Llevaron la ilusión a recovecos del planeta, esperanzando a todos aquellos individuos que se entusiasmaban por ver cumplido un sueño, que aún con signos de materializarse, siguió generando la duda e incertidumbre de su consecución hasta los últimos suspiros. No era una falta de confianza, sino que el reto de ganar una Premier League para un club que se cobijaba bajo un presupuesto inferior y gozaba de un prestigio infinitamente diverso al de los grandes, no era más que algo que podía identificarse como milagroso.

La magia se dejó ver, salió de su escondite para regalar felicidad al fútbol inglés, y por qué no, al mundo entero. Un gran Leicester City liderado por Claudio Ranieri, y la baja forma de algunos clubes que partían como favoritos, fueron claves para que se diera la oportunidad a una de esas historias que pasan una vez cada muchos años.

Esta temporada hemos vuelto a encontrarnos con la realidad, a sabiendas de ella. Algo que confirma la complejidad de lo sucedido, y que hace sentirnos todavía más privilegiados por presenciar un cuento de hadas reflejado en el esférico.

Tras este tramo de 18 jornadas, la clasificación es capitaneada por el Chelsea, alumno aventajado, y le siguen otros cinco, separados por una diferencia de seis puntos: Liverpool, Manchester City, Arsenal, Tottenham y Manchester United. Mientras se van repartiendo las plazas superiores de la tabla, los foxes caen una más tras el Boxing Day, ese magnífico día para vivir en familia la alegría que sucede en el verde.

Para el Leicester, la jornada de espíritu navideño se resumió con más de 30.000 caretas con el rostro de Vardy, para protestar por la sanción que deja a Jamie fuera del terreno de juego en tres encuentros. Unas vacaciones navideñas forzosas, y en el momento en que más se le necesita, a escasas jornadas de ese hat-trick que le despertó tras 16 partidos sin ver portería. Jamie Vardy’s having a party. Está de fiesta, no estuvo ante el Everton, ni tampoco lo estará frente al West Ham de Bilic, ni el Middlesbrough de Karanka. También con la más llamativa ausencia en el once inicial de Ranieri. La del jugador que acaba de ser nombrado mejor jugador africano del año por la BBC, Riyad Mahrez. El italiano admitió tras el partido que el futbolista argelino no estuvo en buena forma en los entrenamientos, y que desea estimularle, exigiéndole que debe dar más por el equipo.

Cabe recordar que en el mismo mes de diciembre de la temporada anterior, el Leicester se enfrentaba al Everton, teniendo en ambos equipos a los tres máximos goleadores de la competición, Vardy, Lukaku y Mahrez. En esa ocasión, cuando el banquillo del Everton era dirigido por Roberto Martínez, el Leicester se imponía a domicilio, y los goles de los Toffees serían, como en esta última jornada, a cargo de Mirallas y Lukaku.

La reciente derrota frente al Everton, novena esta temporada, le coloca en decimosexta posición, a tres puntos de la zona de descenso. El calendario fue un auténtico castigo para las primeras jornadas pero, salvo esa tarde de goles frente al Manchester City y otras tres victorias, la tendencia de resultados ha sido generalmente negativa.
Es evidente la ausencia de Kanté, pulmón que administraba el oxígeno de un colectivo, al que probablemente este año debe ser difícil seguir teniendo a un mismo nivel de motivación. Los cambios deben adaptarse y la reiteración de lo ejecutado ya es conocido por los rivales. Pese a todas estas obvias señales que marcan la trayectoria de esta temporada, el Leicester hizo una clasificación de grupos en Champions League casi perfecta. Sólo una derrota por goleada ante el Porto, en un partido de trámite, con la clasificación a octavos asegurada. Parece como si el equipo hubiera guardado sus fuerzas e ilusión para esta competición.

¿Y ahora qué? Los octavos se presentan con un hueso duro de roer. Sampaoli ha revolucionado a un Sevilla que está al acecho del Barcelona en la clasificación de La Liga, con ambición y la seguridad de lograr unos objetivos.
90 minutos en los que habrá que jugar en el Sánchez-Pizjuán, el estadio que canta a capela un himno transformado en sentimiento. El Leicester no cuenta con esa experiencia que reúne el cuadro sevillista al competir internacionalmente. Sin embargo, sí dispone de ese máximo deseo por no terminar la guinda de su sueño, aquello que todavía sigue vivo. Llegar a cuartos no sólo sería una nueva inyección económica, sino lograr un peldaño más de algo histórico.

El Leicester podría estar negociando con el agente de Wallace Souza Silva. De este modo, el mercado de invierno podría llenar, en parte, ese vacío que dejó Kanté, siempre que el joven de Brasil se adapte al sistema de juego.

Respecto a la Premier League, con la certeza de que repetir la hazaña era un imposible, el objetivo de la permanencia, llegados al ecuador, debe empezar a ser cuidado con toda delicadeza. Los puntos empiezan a ser vitales para volver a ascender a las posiciones donde la salvación se respira con más calma.
Las citas que fija el calendario deja en las últimas cinco jornadas dos encuentros con los nombres propios de Totthenham y Manchester City.

El reloj de Cenicienta está a punto de marcar las doce. Ranieri debe consolidar ese colectivo que llegó a la gloria la pasada temporada. No para levantar un trofeo inalcanzable, pero sí para lograr la continuidad en la Premier League.
Recuperar la magia de Mahrez en su máxima expresión, a ese nivel que le exige, volver a esa conexión con Vardy. Que sus hombres de confianza le otorguen al grupo ese equilibrio tan fundamental en el terreno de juego. Y que los nuevos nombres proyecten sus virtudes.

El Leicester City descendió a la League One en 2008. Volvió a la Premier League en 2014, tras estar 10 años relegado de la máxima competición. Estuvo muy cerca del descenso, pero logró la salvación tras lograr seis victorias de siete partidos. Esta es la verdadera historia del Leicester, la que su afición de abono conoce a la perfección. La de la lucha por salvarse, donde cada gol y cada punto tiene un valor que se aprecia con humildad. Donde cada victoria se vive intensamente, se apoya al equipo “Then, now and forever”, y seguir vivos es un regalo. Las lágrimas de alegría de la ciudad de Leicester pudieron llegar a conectar con miles de aficionados del fútbol. Es la crónica de un club de humilde palmarés, que logró colocar en su vitrina el trofeo de la corona. Algo que quedará intacto en la memoria del fútbol.

El Leicester volvió, al menos para quedarse. La llegada del King Power Group empezó a tejer un proyecto que, con los años y de la mano de Claudio Ranieri, terminó de la manera más perfecta.
Ahora es el momento de reencontrar el zapato que Cenicienta perdió por el camino, de rescatarle y de hacerle vivir otro baile. Porque todos los que en algún momento fuimos del Leicester City seguimos suspirando en su batalla, y deseamos que cada cuento que escriba siga teniendo un final feliz.

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