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Leganés 0-3 Barcelona: lo mejor, lo peor y las notas

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Butarque se vestía de gala para recibir al líder del campeonato, el FC Barcelona, en una tarde agradable en cuanto a temperatura se refiere, en la que la temperatura en la grada se elevaba paulatinamente en los prolegómenos del encuentro. El Leganés, equipo revelación del inicio liguero, ostentando puestos europeos hasta su derrota en Mestalla, y vislumbrando aún dichas posiciones desde una cercanía absoluta, convertido en un equipo fiable defensivamente con el sello de Asier Garitano que además ha sabido rentar extraordinariamente bien sus conversiones ofensivas, soñaba con ofrecer a su afición una tarde de recuerdo imborrable ante el todopoderoso conjunto blaugrana. Un Barcelona, que mermado especialmente en zona defensiva, acudía a tierras pepineras con el firme propósito de sumar una nueva victoria que le permitiese disfrutar de una cómoda ventaja con cualquiera de sus perseguidores madrileños, que horas después protagonizarían el derbi madrileño.


Transita el Barça por una dinámica en la que no necesita mostrarse superior, dominar los partidos, ni tan siquiera apoderarse de la posesión del balón para que el marcador le sonría. La primera mitad en Butarque es clara muestra de ello. Son nuevos tiempos, el abandono de la lírica poética que ha caracterizado al club culé para mutar en una versión más práctica, lejos de su estilo, ausente de belleza, aunque práctica, no cabe duda. Los rivales tratan de contrarrestar una fórmula que ya no predomina, porque el equipo de Valverde no precisa del toque para conseguir ventajas en el electrónico. Una dinámica peligrosa, ya que es previsible que se presenten las circunstancias en las que lo pragmático no sea suficiente y el juego permanezca ausente. El Leganés sí fue fiel al estilo Garitano, ese que no negocia el esfuerzo, la cohesión, la solidaridad y el orden táctico. Y desde dicha convicción consiguió minimizar el fútbol blaugrana y poner en jaque continuamente el sistema defensivo rival. Las ocasiones claras, sin embargo, prácticamente no existían. Llegadas esporádicas en una y otra portería, con un gol anulado a Luis Suárez por fuera de juego anterior de Jordi Albao un par de lanzamientos desde lejos de Amrabat y Gabriel que no encontraron portería. El delantero marroquí ofrecía un clínic de movimientos ofensivos que desconcertaba a la línea defensiva blaugrana, siendo protagonista de la práctica totalidad de jugadas con peligro del conjunto pepinero. Tanto es así, que en el minuto 25 de encuentro, el Leganés trenzó una contra magnífica que encontró a Eraso en el extremo zurdo. El centrocampista buscó con un centro raso a Amrabat, que controló en el área y protegió con el cuerpo. En el forcejeo pidió penalti, pero Undiano no lo señaló y el Barcelona aprovechó el momento para hilvanar su primer y único contraataque. Fue letal. El balón terminó en el costado, concretamente en las botas de Paco Alcácer, que casi sin ángulo intentó un disparo a puerta lejano aunque potente. Cuéllar no lo esperaba, y no supo reaccionar con seguridad. El rechace del guardameta quedó suelto, y en esas circunstancias, el depredador no perdona. Luis Suárez recogió el despeje y otorgó a su equipo una ventaja que no mereció.

El gol, lejos de desmoralizar al Leganés, pareció estimular al conjunto de Garitano. La grada empujaba y el equipo lo notaba. En el minuto 29, Piqué recibió una rigurosa amarilla que no le permitirá jugar en Mestalla y que también espoleó a una grada especialmente hostil con el capitán culé. El Lega lo intentaba y en el minuto 34 gozó de la oportunidad más clara, tras una fantástica jugada de Amrabat en el costado izquierdo, esperando la llegada de Szymanowski para servirle un balón que el argentino cruzó y Ter Stegen desvió a córner con una espectacular estirada. Nuevamente el capitán blanquiazul fue protagonista a un minuto del descuento, cuando se asoció con Diego Rico y terminó poniendo un centro con mucho peligro que se paseó por encima de las cabezas de sus compañeros para terminar nuevamente en córner. Los pepineros lo intentaban, tenían fe, pero Undiano señalaba el camino de vestuarios cuando mayor era la comunión del equipo con Butarque. Todo estaba aún por decidir en una segunda parte que se presentaba apasionante.


La ansiedad pareció apoderarse de Luis Suárez durante gran parte de la primera mitad, protestando continuamente y con aspavientos a Undiano Mallenco, jugándose una tarjeta amarilla que quizás otros muchos jugadores hubieran recibido por acciones similares. También airosa fue la protesta de Valverde al cuarto árbitro tras la amarilla a Piqué, y también quedó sin castigo alguno. Por su parte, Messi se mostró ausente y muy poco participativo durante la primera mitad, anulado por el sistema defensivo blanquiazul.


En el paso por vestuarios, Garitano rumió que no había tiempo que perder y dio entrada a Beauvue por Eraso. Una apuesta valiente que otorgó al Lega un poco más de mordiente y que funcionó mientras duró la gasolina pepinera. Así, el equipo blanquiazul acumulaba llegadas a través del propio Beauvue o Gabriel y seguía transmitiendo la sensación de estar poniendo en aprietos al líder. Sin embargo, en el minuto 59, y tras haber ingresado Aleix Vidal y Paulinho por Semedo e Iniesta, el Barça lanzó un nuevo contraataque mortal, con idénticos protagonistas. Paco Alcácer soltó un misil, Cuéllar despejó en esta ocasión como pudo y Luis Suárez, con la colaboración de Rubén Pérez que evitó que Cuéllar pudiera despejar, doblaba la ventaja culé. Pese a la distancia en el marcador, el Lega no se rendía y continuaba acumulando llegadas, con Amrabat, Szymanowski o Beauvue de nuevo, aunque Ter Stegen se mostraba realmente sobrio ante el aluvión pepinero. Y finalmente, y pese a los repostajes de Garitano en forma de sustituciones, el equipo local se quedó sin gasolina. Corría el minuto 75 de partido y, aunque seguía intentando ofrecer arreones, el físico ya no alcanzaba al equipo de Garitano. Se habían vaciado sin premio. El Lega dio la cara hasta el final y el Barça sólo se sintió cómodo cuando contó con superioridad física, en los últimos minutos de partido, en los que Cuéllar  encadenó dos paradas de mérito ante Messi y Luis Suárez y Paulinho colocó el 0-3 definitivo en una jugada embarullada en el área.

De esta forma, el pragmatismo y Ter Stegen sostienen al Barça en el liderato en un nuevo triunfo sin brillo aunque con solvencia en el marcador, que se antoja abultado y engañoso para los méritos de uno y otro equipo. El Leganés, pese a la derrota, continúa mirando al futuro con el optimismo que desprende su puntuación y su juego y el Barcelona deberá medir en el futuro si el sentido práctico de su juego será suficiente para alcanzar objetivos de envergadura como los blaugrana.

LO MEJOR: el ambiente vivido en Butarque, con una afición entregada a su equipo, y la respuesta del Leganés, poniendo en mayores dificultades al Barcelona de lo que el marcador refleja.

LO PEOR: el juego del conjunto visitante, muy lejos del esperado y del que se presupone de un estilo del que parece alejarse para acercarse al pragmatismo y resultadismo.

JUGADOR SPHERA (MVP): Luis Suárez

Puntuaciones (de aplicación en Ligas Futmondo)
Leganés:

XI Inicial:Cuéllar (4), Zaldúa (5), Ezequiel Muñoz (5), Siovas (6), Diego Rico (5), Rubén Pérez (6), Eraso (5), Gabriel (6), Szymanowski (6), El Zhar (6), Amrabat (7)

Suplentes:Beauvue (6), Gumbau (5), Raúl García (s.c.)

Barcelona:

XI Inicial:Ter Stegen (7), Jordi Alba (6), Piqué (5), Umtiti (5), Semedo (5), Busquets (6), Iniesta (5), Rakitic (5), Alcácer (7), Messi (5), Luis Suárez (7)

Suplentes:Aleix Vidal (5), Paulinho (6), Denis Suárez (s.c.)

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