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Las tweets de Piqué, sin filtros

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Si yo fuera Gerard Piqué estaría molesto. O tal vez no. Creo que es más listo que la mayoría de sus detractores, sobre todo que aquellos que aparecen en programas deportivos dirigidos a las masas fanáticas, esas que no quieren ver más allá, que plantean el fútbol (o el deporte) como una guerra en la que todo vale con tal de que el rival (enemigo en este caso) quede por debajo. A la altura del betún, a ser posible. De modo que quizá, en vez de enfadado, se esté riendo una vez más de las actitudes tomadas por algunos medios de comunicación que rebuscan en la basura cualquier tema que pueda levantar polémica y, con ella, también su audiencia o visitas en la web de turno.

Hace pocos días, el bueno de Gerard contestó en su cuenta de twitter, bajo el hashtag  #askPiqué a algunos aficionados con suerte, de entre tantos que le formularon preguntas. Y ojo, que el blaugrana dijo cosas muy interesantes. Condenó las actitudes racistas contra su compañero de profesión, el jugador del Athletic Iñaki Williams, habló de la necesidad de reducir los partidos durante una temporada que lleva a sobreesfuerzos excesivos a los profesionales, o cuestionó ese proyecto de Superliga, puesto que muchos equipos menores acabarían desapareciendo. A la interrogante de si prefería un nuevo sextete o volver a ser campeón del mundo con España, respondió que cualquiera de las opciones le parecía bien, se mojó cuando le hicieron referencia al nivel de los políticos, a los cuales calificó como mediocres en su mayoría, e hizo algún guiño cómplice en cuestiones banales.

¿Alguien recuerda alguna de estas frases? Posiblemente no, porque de lo que automáticamente la prensa se hizo eco fue de un tweet en el que decía que en Champions League quería “un grupo fácil, al tercero de Italia en octavos, octavo de Alemania en cuartos y cuarto de Inglaterra en semis, jugando todos los partidos de vuelta en casa”. Evidentemente hacía alusión al camino del Real Madrid el curso pasado en su asalto a la máxima competición continental de clubes. Que puede gustar más o menos, pero no deja de ser cierto. Algunos diarios, en sus webs, tardaron menos de 5 minutos en colgar la noticia. Es una buena táctica: garantizados miles de clicks en el enlace de manera instantánea. Esa noche, el programa líder en sensacionalismo deportivo de la madrugada tuvo en el monólogo de uno de sus colaboradores estrella el momento álgido de la emisión. Y claro, 120 minutos de relleno con la misma cantinela de siempre. La cosa no queda ahí, pasadas las horas, recaditos en las redes sociales de jugadores rivales y detractores del F.C. Barcelona y/o de todo lo que huela culé.

Si fuésemos un poco más constructivos, e hiciéramos otro tipo de periodismo con un enfoque menos partidista, las palabras del central azulgrana hubieran sido motivo de debate provechoso. De la decena de respuestas dadas por el catalán, solo una daba pie a cierta controversia. Las restantes eran para recapacitar. Henry Ford dijo una vez que pensar es el trabajo más difícil que existe, y que quizá sea esa la razón por la que tan pocas personas lo practican. A quien vende morbo no le interesa que las masas piensen, pero estas sí que deberían reflexionar. Y esto nos lleva a la siguiente estación; ¿por qué Piqué ha sido el enemigo número 1 de los propios aficionados a la roja? Por rendimiento, claro está, no será. Antes de la Eurocopa (donde fue el mejor de la defensa) recuerdo los pitos en Getafe. No quiero menospreciar a la grada, pero calificarlo de absurdo es quedarme corto. Piedras contra nuestro propio tejado. ¡Qué inteligentes! Si Piqué fuera otro tipo, un día cogería la puerta y entonces las carencias de la zaga española saldrían a la luz. Por fortuna parece que quiere seguir siendo importante en el grupo que ahora entrena Julen Lopetegui.

En esta columna de opinión (tened esto en cuenta) me dirijo hoy a quien elige qué leer, qué ver, qué escuchar. Que no os coman la cabeza. Ni los del Barça son malos, ni los del Madrid el demonio. Tampoco los colchoneros, sevillistas o béticos. Ellos solo defienden a la institución que les paga. Y si encima algunos tienen la suerte de jugar en el equipo de su vida, no van a morderse la lengua. Un jugador del Barcelona siempre defenderá a su club, del mismo modo que otro del Madrid hará lo mismo con el suyo. Si eres aficionado merengue, posiblemente ya estés condicionado a la hora de valorar las palabras de un blaugrana, y si eres culé, de un madridista. Porque te han preparado para ello. Pero… ¿De verdad que cada vez que los profesionales abren la boca se equivocan? Yo diría que no. Y muchas veces, como esta semana hizo Gerard Piqué, dejan pensamientos muy interesantes.

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