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Las malas artes de Diego Costa ya son Trending Topic en Inglaterra

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Era el alumno repetidor del curso. Los que llegaban nuevos sabían de él, de su existencia, de su historial con otros alumnos. Sabían de su carácter fuerte, de sus peculiaridades, de que solía meterse en líos. Muchos no lo entendían, pero todo aquel aura de tensión que creaba se traducía en buenos resultados académicos, rendía.

Diego Costa llegaba a Inglaterra el pasado verano. Su etapa en el Atlético de Madrid llegaba a su fin tras una de sus mejores temporadas a nivel profesional, poniendo rumbo hacia la brillante Londres, para convertirse en nuevo jugador del Chelsea.

Sus cifras a nivel deportivo están siendo incontestables, rotundas. Su nivel goleador está cumpliendo, e incluso superando, las expectactivas creadas cuando el delantero hispano-brasileño llegaba para ponerse a las órdenes de Jose Mourinho. Sin embargo, como suele ocurrir muchas ocasiones, todo ese brillo que reluce gracias a sus goles queda en segundo plano cuando entra en acción su versión destroyer.

Un carácter fuerte que le persigue en su carrera deportiva. Una personalidad que va más allá del fútbol y que le convierte en el gran foco de muchas críticas cuando acaba encarándose con rivales en cada uno de sus partidos, casi como una rutina innecesaria. Normalmente, son los defensas los que son capaces de desconcentrar a los delanteros con acciones en la sombra. Piques, acciones sin que se den cuenta los colegiados. Pero con Diego Costa eso no funciona, y las intenciones se vuelven contrarias.

Es común, y preocupante, ver como el delantero del Chelsea y de la Selección Española acaba sacando de quicio a rivales en todos sus partidos. En el encuentro de vuelta correspondiente a las Semifinales de la Capital One frente al Liverpool tuvo un auténtico recital de roces con contrarios.

Varias fueron las acciones en las que traspasó la barrera de lo ético. Dos pisotones sobre Emre Can y Skrtel (con quien mantiene una latente relación deportiva sobre el césped desde hace unos meses) han hecho que su figura y su nombre vuelva a sonar en la prensa deportiva convertido en un gran foco de críticas. Inglaterra, y su fútbol, suele ser muy rotunda y directa cuando se trata de temas extra-deportivos como este de Diego Costa, y los duros titulares contra su carácter y formas ya han vuelto a escena.

Pero no queda ahí, ya que incluso se las tuvo con toda una institución del fútbol inglés y del Liverpool, como es el capitán del conjunto Red Steven Gerrard. Una imagen, la de Diego Costa metido en todos los líos del Chelsea, que se ha convertido en un auténtico punto común de los partidos del conjunto Blue.

Una continuidad polémica que ya vivía en España, sobre todo en sus últimas temporadas en las filas del Atlético de Madrid. El salto a las Islas Británicas no ha supuesto cambio alguno, sino que parece haberse acentuado. Como en su día le ocurrió a Luis Suárez, con caídas en el área o el famoso mordisco a Ivanovic, la imagen mediática de tipo duro que busca grescas ya está instalada, provocando que en cada estadio que juegue la afición contraria dirija sus cánticos hacia él, intentando desconcentrarle.

Pocos son los defensas que no caen en sus redes. Directo, constante, trabajador, y sobre todo sin arrugarse cuando se trata de pelear por posesión o encarar a rivales buscando el gol. Las críticas vuelven a colocarle en la diana directa, y su personalidad (carácter para otros) vuelve a pasarle malas jugadas. Su gran temporada a nivel goleador, con 17 goles en Premier League, se está viendo afectada a nivel mediático por sus contínuas salidas de tono.

Sus compañeros, allá donde juega, aseguran que fuera de los terrenos de juego es una gran persona, nada polémica, sin malas palabras, sin malos gestos, pero como ha ocurrido con tantos otros casos, cuando se pone las botas y salta al terreno de juego se transforma, y se convierte en un jugador polémico, demasiado, cuya imagen está en boca de todos en el fútbol inglés.

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