Motociclismo

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Las líneas traspasadas por Jorge Lorenzo

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Tricampeón del mundo de MotoGP, la categoría reina del motociclismo de velocidad, heredera de las 500cc. La palabra a destacar es tricampeón. La clave, el prefijo ‘tri-‘. Un sufijo que sólo poseen diez hombres en toda la historia. Y, entre ellos, Jorge Lorenzo.

Umberto Masetti, Phil Read, Barry Sheene, Freddie Spencer, Casey Stoner y Marc Márquez. Son los nombres que el piloto balear ha dejado atrás con el título conquistado en 2015. Los que pararon su cuenta en dos–excepto Márquez, que sigue en activo-, que no son pocos.

Lorenzo ya está en otro club, mucho más exclusivo. Un club en el que es el único representante español; y que comparte con tres estadounidenses, tres británicos, un australiano y dos italianos. El club de los tricampeones de la clase reina.

No hay mejor baremo para medir el hito del de Yamaha que los nombres que lo componen:

Tricampeones 500cc MotoGP

Además, se trata de la segunda vez que Jorge recupera el trono mundial tras haberlo perdido, como ya hizo en 2012 tras sucumbir en la defensa del mismo un año antes ante Casey Stoner.

En esta ocasión ha tenido que esperar dos años para desbancar al joven Márquez, igualando el hito que sólo había logrado el norteamericano Eddie Lawson, que recuperó el cetro en 1986 después de cederlo un año antes frente a su compatriota Freddie Spencer; y que volvió a hacerlo en 1988 tras el título del australiano Wayne Gardner.

Además, se convierte en el quinto tricampeón de la historia de Yamaha, igualando los títulos conquistados para la marca de los diapasones por los estadounidenses Kenny Roberts, Eddie Lawson y Wayne Rainey; y situándose a sólo uno de los cuatro logrados por su actual compañero Valentino Rossi, al que en 2016 intentará igualar como hombre más prolífico para la marca.

Entre los cinco suman 16 de los 17 títulos que adornar el palmarés de Yamaha en la clase reina. El restante es el que inauguró el palmarés de la misma en 1975, a cargo de Giacomo Agostini; con el que puso fin a 17 años de tiránico dominio de MV Agusta (1958-1974): tres de John Surtees, uno de Gary Hocking, cuatro de Mike Hailwood, siete del propio Agostini y dos de Phil Read.

Con el título de Lorenzo, Yamaha se sitúa a sólo uno de los 18 de MV Agusta –los 17 seguidos más el primero de Surtees en 1956-; y recorta distancias con Honda, que sigue dominando dicha clasificación con 22 campeonatos.

En lo que a países se refiere, España mantiene la quinta posición con seis títulos –los tres de Lorenzo, los dos de Márquez y el logrado por Álex Crivillé en 1999-, pero se acerca a la cuarta posición de Australia (8). Muy lejos quedan los 15 de Estados Unidos, los 17 de Gran Bretaña y los 20 de Italia.

Sin embargo, España ya ha igualado los cuatro títulos conquistados de forma consecutiva (2012-2015) de Gran Bretaña. Los británicos lo han logrado en dos ocasiones (1953-1956 y 1962-1965), pero nunca llegaron a enlazar cinco, lo que sí hizo Australia gracias a Mick Doohan (1994-1998). Estados Unidos llegó a dominar durante seis años seguidos (1988-1993) e Italia durante siete, los logrados por Agostini entre 1966 y 1972.

Volviendo a los registros personales de Lorenzo; también cabe destacar que con las siete victorias logradas en este 2015 se ha situado con 39 en la clase reina, traspasando a dos mitos como Hailwood y Stoner para situarse en la cuarta posición de todos los tiempos, superado tan sólo por tres de los más grandes de la historia: Rossi, Agostini y Doohan.

Victorias 500cc MotoGP

Más allá de la fría estadística, conviene reseñar el contexto en el que Lorenzo está tallando su leyenda en el motociclismo. La coexistencia con Valentino Rossi, Casey Stoner, Dani Pedrosa y Marc Márquez; y el hecho de haber conquistado sus títulos compartiendo pista con ellos –los cuatro le acompañan en la tabla histórica de victorias- no hacen sino otorgar valor añadido a sus tres mundiales.

Dos virtudes principales han llevado al español hasta el olimpo de las dos ruedas: su talento –incuestionable a todas luces- y, sobre todo, su inconformismo. De aquel aguerrido e intrépido imberbe que maravillaba en el octavo de litro con adelantamientos imposibles con la misma facilidad con la que dejaba escapar victorias y podios, sólo queda la velocidad.

En el plano mental, la evolución es más que obvia. Tanto en la adaptación de su estilo a la precisión de la Yamaha para calcar giros a la milésima; como en la lectura de las carreras y en la comprensión del campeonato como un todo en el que un segundo o un tercer puesto pueden acabar valiendo un título.

A sus 28 años, Jorge Lorenzo Guerrero es un piloto total. Capaz de reinventarse a sí mismo y de resurgir de sus cenizas –su desastroso inicio de 2014 y su mediocre comienzo de 2015 así lo atestiguan- para regresar crecido. Con un espartano tesón, ha retornado más fuerte y seguro de sí mismo después de cada revés.

Un lustro después de inscribir su nombre en el trofeo más preciado del motociclismo, está en plena forma. Dispuesto a convertirse en tetracampeón de MotoGP; y en seguir traspasando todas las líneas que se le pongan por delante.

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