Fútbol asiatico

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Las dos decepciones de lo que va de año en Japón

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El fútbol en Japón viene siendo muy imprevisible desde siempre, por mencionar algunos hitos recientes podemos recordar el triplete doméstico cosechado en 2014 por el Gamba Osaka de Kenta Hasegawa en el mismo año de su retorno a la primera categoría o el título de segunda y primera división que Kashiwa Reysol levantó de manera seguida en 2010 y 2011 con Nelshino Baptista al mando.

Pero en este post se tratarán acontecimientos de carácter más negativo que pueden terminar siendo igual de sorprendentes que lo fueron en su día el descenso del ya mencionado Gamba Osaka el mismo curso que disputaban Champions de Asia (2012) o la relegación del otro equipo de Osaka, Cerezo Osaka, en 2014 cuando jugaban la competición continental con Diego Forlán y Cacau en sus filas.

Los dos equipos a los que les van a caer palos en estas líneas serán Sanfrecce Hiroshima y Omiya Ardija, el primero quizá más conocido para el gran público por su destacada participación en el Mundial de Clubes de 2015 donde pusieron contra las cuerdas a River Plate en la semifinal, el segundo bastante más underground pero por el que han pasado viejos conocidos del fútbol español como Akihiro Ienaga.

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El conjunto de Hiroshima dirigido por Hajime Moriyasu desde 2012 ha levantado tres títulos de liga en el periodo que va desde su llegada hasta 2015, es decir, tres campeonatos en cuatro años, es por esta costumbre ganadora adquirida recientemente que los seguidores morados se sienten bastante decepcionados con su equipo esta temporada debido el mal ritmo que llevan tras trece jornadas disputadas, hallándose en una posición nada acorde con lo conseguido en esta década como es la decimosexta. Y los motivos parecen bastante claros, la generación de jugadores que ha llevado a Sanfrecce a ganar tanto en estos años está dando sus últimos coletazos (Toshihiro Aoyama 31 años, Kazuyuki Morisaki 35, Mihael Mikic 37) a lo que se unió el pasado invierno la salida del capitan Hisato Sato y su máximo goleador Peter Utaka. Mientras, los jugadores jóvenes como Takumi Miyayoshi o Yusuke Minagawa no terminan de dar el paso para convertirse en piezas importantes y los fichajes de este curso tampoco están al nivel esperado, por todo ello, y aunque todavía hay un largo camino por delante, Sanfrecce coquetea con el descenso.

A cinco horas en tren de Hiroshima se encuentra la otra decepción de lo que va de año en Japón, Omiya Ardija, quienes en 2016, en la temporada que volvían a primera división, lograron una nada desdeñable quinta plaza, y ahora están hundidos en lo más profundo de la tabla habiendo ganado solo dos de los trece encuentros disputados y todo, parece ser, por la salida de un solo jugador el pasado mes de enero en dirección a Kawasaki Frontale, el ex del Mallorca Akihiro Ienaga, atacante que el curso pasado se echó el equipo a la espalda convirtiéndose en el gran artífice del buen resultado final. Todo giraba en torno a él por lo que en este 2017 el equipo se siente huérfano a pesar del buen fichaje que se realizó para suplir su baja, el de Genki Omae, uno de los mejores jugadores de la liga pero que no ha sabido adaptarse al rol que el club necesitaba para seguir con la buena dinámica, lo cual le ha costado ya el puesto a Hiroki Shibuya, el entrenador que los devolvió a la primera división.

Hay un largo camino todavía por recorrer pero sin duda el ritmo que llevan ambos equipos no es lo que se esperaba ni mucho menos de ellos; el tiempo dirá si salvan el año a final de temporada o si por el contrario se convierten en otro de esos casos sorprendentes de buenos clubes que tras éxitos terminan cayendo al pozo de la segunda categoría.

 

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