EURO 2016

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Las diez claves de Italia para ganar a España

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Italia no le gana a España en partido oficial desde el célebre duelo en el que Tasotti le partió la nariz a Luis Enrique durante los cuartos de final del Mundial de 1994. Diez encuentros y 22 años después, con un solo amistoso de por medio como botín, la espera empieza a ser demasiado extensa para la tetracampeona del mundo.

Se acabó enfrentarse a España intentando utilizar sus mismas armas para vencer. La medicina italiana ha sido históricamente muy distinta y pretender seguir tirando del mismo arsenal estilístico que la selección española refundó y sigue manejando con más naturalidad que nadie, no parece el mejor método para acometer la empresa. Antonio Conte ha erradicado el estilo Prandelli y el camino para tumbar a la vigente campeona de Europa es ahora diametralmente opuesto.

Hijos del trabajo

“Siamo figli del lavoro”. Ese es el mantra que Conte repite en bucle sabedor de que el nivel de talento ha decaído en Italia y que la fuerza de su equipo reside básicamente en la capacidad grupal de su bloque. Pensar en competir con España de tú a tú en cuanto a calidad individual es una batalla absurda que el míster italiano sabe compensar y combatir como pocos. Las opciones de Italia de superar el cruce pasan por ser superior en cuanto a compenetración, fortaleza mental y esfuerzo solidario.

Objetivo: alejar a Iniesta

La receta la mostró Croacia. Presionar la salida de Piqué y Ramos y estar encima de Sergio Busquets, el primer receptor natural, le quita a España la base de su dominio de los partidos y obliga a Andrés Iniesta a retroceder demasiado en busca de asentar la jugada trenzada en ataque. Sin la magia del manchego en el pico izquierdo del área, el lugar en el que se escapa como arena entre los dedos sin importar cuántos rivales tenga alrededor, España pierde su mejor baza para el desequilibrio, el desborde y la inventiva.

Negar el área

Con Iniesta fuera de su zona predilecta, España perdería la mayor parte de sus posibilidades de conducir por zonas interiores y ni Nolito, ni Silva, los hombres teóricamente abiertos, son dos futbolistas tan peligrosos insertándose sino que sus amenazas llegan desde la diagonal y el disparo y desde el pase entre líneas, respectivamente. Acciones que Italia, con sus tres centrales de élite que son además hermanos deportivos, debe ser capaz de repeler para obligar a España a jugar con los laterales y posteriormente alejar el peligro barriendo de centros el área. Si además, logran controlar al enemigo íntimo que es Morata, tanto en sus desmarques interiores como en sus caídas a los costados, La Nazionale tendrá medio trabajo hecho.

 

Buscar y atacar la espalda

Bonucci no es sólo el gestor del embrión de la jugada, es también el quarterback que puede servir pelotas de oro a través de envíos largos y precisos como demostró Giaccherini ante Bélgica. Explotar la espalda de los centrales de España que seguramente buscarán posicionarse metros arriba para empujar hacia atrás a Italia, es una mina que los de Conte tienen que volver a picar. Es fundamental para ello que los interiores huelan el pase de lejos y se desmarquen verticalmente para cazarlos. También es vital, si Italia quiere estirarse con soltura, que los carrileros mixtos que propondrá Conte afinen sus carreras sin balón para acercar a la azzurra al área y buscar a Pellè dentro o que éste arrastre para encontrar al segundo punta saliendo hacia la frontal.

Pegamento y pase seguro en la medular

Si los movimientos punzantes deben ser claves para la ofensiva italiana, estar siempre activo en el medio será indispensable para tener siempre líneas de pase, conseguir respiro, fundamentar su orden y poder subir líneas con solidez. Fallar un pase cuando la pelota esté en la zona de De Rossi o en la del más especialista Motta, es un riesgo a evitar y para ello sería preferible enlazar con los interiores antes que buscar directamente desde el eje el envío raso abierto, más fácil de interceptar y con él, lanzar a dos jugadores como Morata y Nolito que sí gustan de transitar y tienen calidad suficiente como para, aún sin superioridad numérica, generar un lío considerable si sólo tienen que enfrentar en su conducción a los tres centrales.

Orden y movimiento constantes

Los italianos tienen que ofrecer apoyos constantes por delante del balón, tanto verticales como horizontales, compenetrar ambos flujos del juego y desde la seguridad en las entregas, desplazarse siempre juntos, como unidos por una cuerda de brazo a brazo entre los diez jugadores de campo, si no quieren ahogarse en campo propio y/o descomponer el orden de sus sucesivas redes de seguridad defensivas. Y claro, también meter el pie buscando la anticipación ante un equipo como España en el que todos sus centrocampistas la piden al pie. Quienes sí pueden dar profundidad son los laterales y ahí las ayudas y el esfuerzo de doble sentido de los carrileros transalpinos serán decisivos.

Contragolpear para golpear

Todo hace indicar que Antonio Conte apostará por su pareja de delanteros más frecuente: Pellè y Éder. Y aunque ellos dos juntos no enfaticen una actitud contragolpeadora que con Zaza o Immobile sí tendría mucho más colmillo para atacar los espacios más amplios, Italia tiene que tener igualmente presente el robo y la transición como una de sus mejores bazas. Para ello, la búsqueda de los carrileros debe ser la segunda opción, especialmente si el tocado Candreva es de la partida, ya que es seguramente el jugador con más dotes para desbordar y para alear sacrificio colectivo, profundidad hasta línea de fondo y pegada en carriles interiores.

 

Un gol, un tesoro

La otra parte fundamental del entramado ofensivo italiano tiene que ser la efectividad. Cada ocasión generada y no convertida será un paso atrás de cara a la victoria. Italia ha demostrado en esta misma EURO que es capaz de sacar el máximo jugo a cada oportunidad y si logra adelantarse, el contexto consiguiente no hará otra cosa que favorecerle. Obviamente, la pelota parada es una perfecta vía de crear peligro. Con Bonucci, Barzagli, Chiellini, Pellè o un De Rossi que con la selección ha mostrado tener ángel para el gol; Italia tiene muchas y variadas opciones para ganar los duelos aéreos ante las dos o tres marcas capacitadas para la altura de las que dispone España.

Insigne, el as bajo la manga

No importan demasiado los nombres que elija Conte, a excepción hecha de la vieja guardia de la Juventus, porque la idea base no variará pero si hay alguien en la convocatoria de Italia con aptitudes para ser autosuficiente, crear jugadas y originar peligro desde sus propias botas ese es Lorenzo Insigne. Si una vez superada la línea del centro del campo español es capaz de recibir ya sea por alto o desde la cercanía, es el jugador más creativo de Italia para saltar marcas y despejar rivales mientras va amagando para buscar su tiro, asociarse o servir al punto de penalti donde una torre como Pellè deberá hacerse fuerte. Insigne es el punzón que puede percutir más allá del firme armazón que Italia es como conjunto y concepto.

Pasión competitiva, la virtud extra

A pesar de que Italia es todavía la actual subcampeona de Europa, lo cierto es que no fue hasta la llegada de Conte cuando La Nazionale empezó a conectar de nuevo con su esencia. No se trata de jugar mejor o peor, se trata de recuperar la competitividad y la entrega absoluta al sistema y a la camiseta por encima de todas las cosas, ya sean más bonitos o más feos los nombres de los futbolistas elegidos. Ese plus intangible que debe manifestarse desde el himno, no gana partidos por sí mismo pero el futuro técnico del Chelsea ha vuelto a ponerlo en valor para que el carácter, la ambición, la casta y el sentimiento colectivo inunden a sus futbolistas para disponer de ese mínimo porcentaje añadido que en un momento dado, puede decantar a su favor varias situaciones dentro del terreno de juego. Italia vuelve a sentirse Italia y eso siempre es peligroso para cualquiera.

Si todas estas premisas se cumplen, Italia puede pensar seriamente en acceder a los cuartos de final y acometer un duro sprint final por el título que nadie imaginaba hasta su primera victoria en esta Eurocopa. Sin embargo y aunque España no ha demostrado poseer demasiadas alternativas para hacer volar por los aires una buena adaptación del rival a sus características, no hay que olvidar que por calidad futbolística solamente Alemania puede competirle de tú a tú. Y eso es precisamente lo que Italia debe contrarrestar desde el mismo planteamiento y desde una solidaridad tejida entre todas sus líneas. La batalla táctica ya está cocinándose para servirse caliente sobre el césped de Saint-Denis. Y solamente uno, Italia o España, podrá disfrutar del festín.

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