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Las danzas tribales del Mundial de Rugby

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Es ya un lugar común dentro del mundo del deporte. No hay partido de rugby en el que participe la selección de Nueva Zelanda sin su danza previa al encuentro, conocida como haka, un desafío para los rivales y un gusto para el espectador.

La palabra haka denomina a las danza típica del pueblo maorí, no solo de guerra, realizada con todas las partes del cuerpo, para expresar desafío pero también bienvenida, alegría o enfado. La haka que habitualmente realiza la selección de los All Blacks se llama Ka Mate, y a pesar del tono no es originalmente un baile desafiante ni de guerra, sino que es un canto a la fuerza de la vida por encima de la muerte.

La selección de Nueva Zelanda no es la única que realiza danzas antes de sus partidos. Otras selecciones de rugby de las islas del Pacífico también ejecutan bailes tribales para intimidar a sus rivales.

Fiji

La Cibi es una danza de guerra, cuyo origen se encuentra en la época de conflictos tribales con otras islas vecinas. El canto se usaba antes de las batallas para inspirar a los guerreros y a la vuelta a casa para celebrar las victorias. La selección de rugby de Fiji lo usó por primera vez en 1939, durante un tour de partidos por Nueva Zelanda.

Tonga

La Sipi Tau, danza que realiza la selección de Tonga antes de sus partidos, es una forma de Kailao, baile de guerra importado a Tonga desde la isla de Wallis y que muestra la disciplina de los guerreros y su habilidad con las armas.

Samoa

La Siva Tau es una danza tradicional de guerra usada por los samoanos, no solo en rugby sino también en otros deportes. Los Manu Samoa (guerreros de Samoa) lo comenzaron a usar a partir del Mundial de Rugby de 1991.

La existencia de estas danzas tradicionales a rugby ha dado lugar, evidentemente, a numerosas ocasiones en las que, al enfrentarse dos conjuntos oceánicos, ambos han realizado sus respectivas coreografías sobre el campo antes de jugar. Todo un espectáculo.

Y por supuesto, hay otros equipos que no realizan ninguna danza pero tampoco han tenido temor a desafiar a su vez a la haka neozelandesa. El mejor ejemplo, la selección francesa de Chabal y compañía en el Mundial de 2007.

 

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