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Las cuatro joyas de la J.League

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Que la liga japonesa es una de las competiciones asiáticas donde más talento anida está ya fuera de toda duda, habiendo generado en la última década nombres de la talla de Shinji Kagawa, Keisuke Honda, Yuto Nagatomo, Shinji Okazaki, Makoto Hasebe, Hiroshi Kiyotake o más recientemente otros como Yuya Osako, Genki Haraguchi y Takashi Usami.

A pesar de que algunos se han estrellado como ha sido el caso de Yoichiro Kakitani o Hotaru Yamaguchi, cada nueva temporada en Japón van asomando la cabeza posibles aspirantes a hacer el cambio generacional que tanto necesita el combinado nacional y en los siguientes párrafos descubriréis cuáles son esos talentos que pueden petarlo este 2017 en la competición nipona.

Shoya Nakajima, 22 años (FC Tokyo). Procedente del gran rival, Tokyo Verdy, Shoya llegó a FC Tokyo tras realizar un gran torneo con la selección sub21. Se le intuía ya muchísimo talento pero la J1 parecía que le quedase grande todavía a principios del curso pasado, por ello se fue cedido a Kataller Toyama donde realmente no demostró nada. En J2 no había sido capaz de dar ninguna actuación importante pero a su regreso a la capital en 2016 todo iba a cambiar, no sería hasta los últimos meses de competición pero resultó clave para el gran final de FC Tokyo. Tras solo haber disputado 44 minutos en la primera mitad de año, a partir de septiembre se convirtió en un indiscutible, marcando tres tantos (algunos de muy bella factura) y dando dos asistencias en los últimos ocho partidos de liga, de los cuales solo cosecharon una derrota, gracias, en parte, al buen hacer de Nakajima desde la banda izquierda, su posición preferida, donde traza diagonales hacia el centro para así buscar el disparo con su pierna buena, la derecha, o incluso se atreve buscando línea de fondo para lograr el centro.

 

 

Yosuke Ideguchi, 20 años (Gamba Osaka). 2016 fue el año en el que este canterano de Gamba Osaka se consolidó como un jugador importante en el equipo y en J1, logrando el título de mejor jugador joven otorgado por la J.League y dejando así atrás todas las dudas que había generado en campañas anteriores donde su influencia en el juego se hacía escasa debido a las exigencias de Kenta Hasegawa que no le permitía ser lo que realmente es, un box-to-box, ya que le cerraba puertas para subir cuando jugaba junto a Endo, o le exigía un talento que no tiene para trazar pases profundos cuando se desempeñaba junto a Yasuyuki Konno. Los últimos meses de la pasada campaña enseñó de lo que es capaz cuando se le usa bien, jugando con un Yasuhito Endo más reservado que le guardaba la posición y que le permitía adelantarse metros para llegar al área rival o más recientemente en este inicio de 2017 en el nuevo 4-3-3 donde juega junto al capitán y a Yasuyuki Konno, dejándole así mucha más libertad para abandonar su posición y buscar empalmar algún balón cerca del área rival.

 

Takahiro Sekine, 21 años (Urawa Reds). Lejos quedan aquellos años en el juvenil de los diamantes rojos cuando jugaba como delantero. Tras llegar al primer equipo Takahiro fue retrasando su posición, pasando primero como atacante derecho hasta recalar en la posición que ocupa ahora en el 3-4-2-1 del técnico serbio, la de carrilero derecho. A pesar de su edad, Sekine es un indiscutible en el equipo de Saitama porque es perfecto para lo que pide el sistema de los Reds, no es tan fácil encontrar a un jugador que no sea ni lateral ni extremo y sea ambas cosas a la vez, quizá suene algo enrevesado pero Sekine es eso, un híbrido que probablemente no te sirva para usarlo como atacante y que tampoco te sirva para usarlo como lateral pero que, paradójicamente, te rinda de manera fabulosa pidiéndole ambas cosas, es por ello por lo que se hace difícil verlo en un equipo diferente a Urawa o incluso en la selección. En lo suyo es el mejor.

 

Daichi Kamada, 20 años (Sagan Tosu). Ocho tantos no son moco de pavo para un chaval de 19 años que no juega como delantero, sin duda son grandes números estos que consiguió el año pasado el mayor talento que tienen los de Tosu. Aunque el sitio donde mejor encaja su talento es el centro, a Daichi Kamada le gusta partir desde la banda derecha para dejar así a su marcaje atrás y tratar de generar un pequeño caos entre líneas que le permita hacer uso de su mayor dote, la de filtrar pases que tan solo él y quien le tira el desmarque pueden imaginar. Al igual que en los casos anteriores, ésta puede ser la temporada de inflexión para Daichi Kamada, no solo porque haya heredado el número siete, también porque se espera que dirija a un Sagan Tosu que tiene unas expectativas bastante altas tras firmar a grandes jugadores como Riki Harakawa y Yuji Ono, hombres que desempeñándose por detrás y por delante respectivamente de la perla de Tosu, pueden darle muchas alegrías al equipo del pájaro azul y rosa.

 

Todos estos jugadores ya son indiscutibles en sus respectivos equipos y aunque todavía estarían muy verdes para dar el salto a Europa, al menos este 2017 sí se espera que cobren más relevancia que nunca y quizá, quién sabe, aparezcan en alguna lista de Vahid Halilhodzic para la selección nacional.

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