Fútbol ex-soviético

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Las claves del renacer del Spartak

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El Spartak de Moscú ha finalizado la primera parte de la temporada en la cabeza de la tabla, firmando un arranque magnífico, y con un parón de por medio, aspiran a recuperar lo que por historia les pertenece, el campeonato liguero, que no ganan desde el 2001, cuando el banquillo era dirigido por Oleg Romantsev.

Analizamos las claves del resurgir de este equipo, que llevaba años a la deriva, y sorprendentemente empieza a resurgir de la mano de Massimo Carrera. El técnico italiano nunca ha dirigido hasta este año, y es que, tras ser el segundo entrenador de Antonio Conte en la Juventus y en Italia, recaló en el conjunto moscovita con la misma función, esta vez acompañando a Dmitry Alenichev, pero con la destitución de éste, el italiano se quedó con el primer asiento del banquillo. A decir verdad, Massimo Carrera empezó siendo interino, nadie se esperaba que se mantuviese en el cargo, pues el Leonid Fedun quería traer a Kurban Berdyev, a la vez que “El Brujo” quería recalar en el Spartak y por eso abandonó el Rostov. No obstante, no llegaron a un acuerdo en lo económico, y Massimo lo hizo bien, tan bien, que es el primer técnico de los rojiblancos que deja a su equipo líder en invierno desde el cambio de formato.

Seguridad defensiva y cohesión de equipo

Edificio alto, cimientos fuertes. Todo arquitecto sabe que para que su obra maestra no se caiga, debe llevar las mejores cargas a sus pies. Esto era algo que tenía muy claro Massimo desde el minuto uno, y es que ya el propio Alenichev sabía que uno de los puntos débiles del Spartak a lo largo de los últimos años, era éste. Para corregirlo había que recuperar al mejor Salvatore Bocchetti, y Carrera lo consiguió. El central italiano estaba a un nivel muy flojo desde que llegó procedente del Rubin Kazan, incluso salió cedido al Milan seis meses en la temporada 2014/15, disminuyendo su caché esa temporada en casi un 50% según datos de transfermarkt.

El declive de Salvatore parecía no tener solución, y ya se le buscaba salida hasta que, a finales de la pasada campaña, empezó a mejorar su nivel. Dejó de lado la irregularidad dada por las molestias musculares, y empezó la nueva campaña con ilusiones renovadas, Massimo le dio los mandos de la defensa, y Bocchetti devolvió la confianza con nota. No obstante, no todo se fraguó alrededor del canterano del Ascoli, a su lado apareció la figura emergente de Ilya Kutepov, central ruso de 23 años que ha pasado de ser un descarte de Karpin, a ser un fijo en el once.

La historia de Kutepov empieza con un marcado acento español, pues fue Unai Emery el que le hizo debutar en 2012, pero con la destitución del técnico de Fuenterrabía, Ilya desapareció del primer equipo y fue bajado al filial. Ahí esperó paciente su oportunidad, pese a ver como otras jóvenes promesas no tenían sitio en la desastrosa zaga moscovita -claro ejemplo de Bryzgalov- y con Dmitry Alenichev, aprovechó la oportunidad y se asentó en el primer equipo. No obstante, nadie se esperaba la gran evolución de este chico, y es que ha formado una pareja rocosa al lado de Bocchetti.

A estos dos se les han sumado los fichajes de Mauricio (cedido por la Lazio) y Eschenko, que han dado un salto de calidad a la zaga (sustituyen a Parshivlyuk y a Bryzgalov). El brasileño ha alternado el lateral y el centro de la defensa, y en ambos ha rendido a muy buen nivel, mientras que el lateral ruso a sus 32 años está viviendo una segunda juventud y dando un nivel extraordinario. El otro carril ha pertenecido en exclusiva a Dmitry Kombarov, uno de los capitanes de la plantilla y otro de los afectados por el bajo nivel de los últimos años hasta el punto de perder su sitio en la selección. Esta campaña recuerda al mejor Kombarov, dando una excelente salida de balón y convirtiéndose en una gran alternativa ofensiva.

Fernando, líder y señor del Otkrytie

13 millones de euros pagó el Spartak por Fernando Lucas Martins, para muchos era “otro fichaje más de otro centrocampista extranjero caro que aportaría más bien poco y acabaría en Ucrania, Suiza o Brasil gratis”. No obstante, los planes para Fernando eran muy distintos, tenía que ser el comandante del barco, y desde el primer día se le dieron los galones necesarios para hacerlo. Fernando asumió la responsabilidad y volvió a hacer que los aficionados del Otkrytie Arena se levantasen a aplaudir a un buen centrocampista, como antaño hacían en el Luzhniki con Yegor Titov (salvando las distancias) o Alex Raphael Meschini.

Fernando no solo se convirtió en el perfecto centrocampista, dando equilibrio a los suyos, haciendo jugar y ayudando en la salida limpia de balón, y aportando ofensivamente, sino que, además, su buen nivel, ha desencadenado otro de los factores que permite al Spartak estar donde está. Al Fernando guardar el sitio en el centro del campo, ha permitido que, por primera vez desde su llegada en 2013, el actual capitán, Denis Glushakov, se desatase y pudiera ejercer su mejor función, la de box to box’. Hasta la llegada del brasileño, Glushakov jugaba atado al medio, sin libertad para subir debido a que de esa función ya se encargaban otros hombres como Zotov, Ananidze, Römulo, Carioca, Costa…

Este año Glushakov ha anotado cuatro goles, y todos fundamentales para el equipo. Destacando el anotado en el 90’ frente al Amkar Perm, que, aunque no tiene nada que ver con su mejorado rol en el equipo, el zarpazo fue antológico.

Tácticamente muy trabajado, ofensivamente muy desatado

Massimo quería que su equipo practicase un fútbol de combinación, donde los cambios de ritmo destacasen sobre el fútbol de posesión. No obstante, no debían renunciar a defender, y para ello ideó un esquema perfecto, en 4-2-3-1, o 3-4-3. Siguiendo los pasos de su maestro Antonio Conte, Massimo ideó una defensa donde el lateral derecho fuese un central (Mauricio, con Eschenko no se aplica el 3-4-3). Dos carrileros que tuviesen suficiente recorrido para abarcar toda la banda y, a mayores, que fueran buenos técnicamente (Kombarov y Zobnin, que pese a ser mediocentro, lleva toda la temporada jugando en banda).

El centro del campo está, por tanto, formado por dos centrocampistas capaces de abarcar una gran cantidad de espacio en el campo (Glushakov y Fernando). En el tercio ofensivo, Quincy Promes es el gran referente, que goza de libertad absoluta por detrás de Ze Luis -o el que juegue-. Y en paralelo, se encuentra la creciente figura de Zhano Ananidze, el georgiano, que alterna con Popov y Melgarejo, está recuperando el nivel que hace unos años todos imaginábamos que alcanzaría, pero debido a las lesiones no fue capaz de lograr.

Así pues, Massimo ha dado con la tecla del esquema, tanto el 3-4-3 como el 4-2-3-1 funcionan maravillosamente bien. Por si fuera poco, el italiano ha sido capaz de mantener a los suplentes con confianza, y las rotaciones funcionan, lo cual en una liga como la rusa, con tantos altibajos, es sumamente importante. Cuando hace falta más chispa, Melgarejo o Zuev la aportan. Si se necesita mayor proyección Denis Davydov te la ofrece. Römulo ingresa cuando se reclama a otro ‘stopper’ y Popov aporta el juego y la tranquilidad que ningún otro mediapunta te da.

Aunque los halagos se los lleva Fernando, y las portadas serán para Quincy Promes, ya que es, con diferencia, el jugador más desequilibrante del equipo y a día de hoy el mejor jugador de la Russian Premier League, el tapado del equipo es Roman Zobnin. El joven centrocampista de 22 años lo hace todo bien, es de esos jugadores que lo coloques donde lo coloques, cumple. Lleva toda la temporada jugando en banda, pese a ser pivote, y su enorme trabajo ha permitido que Massimo juegue con un esquema con tanta movilidad. Sus continuos apoyos defensivos permiten a otros jugadores liberarse de cargas de trabajo, y todo lo que pueda decir de él, probablemente se quede corto, hay que verlo.

Veremos a dónde llega este Spartak de Moscow, por ahora apunta alto, pero el regreso en marzo siempre es duro, veremos si Massimo Carrera sigue explotando a los suyos como lo ha hecho hasta el momento.

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