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Las claves de un Giro con sabor colombiano

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Enrique JULIÁN GÓMEZ – La primera gran carrera por etapas del 2014 finalizó en Trieste con una sensación de cierta decepción. La gran e histórica actuación colombiana y los jóvenes talentos fueron lo poco salvable de un Giro por lo demás decepcionante. Estas son algunas de las claves de la carrera. 

El Giro de Nairo. Partía como gran favorito y cumplió con las expectativas, alzando el Trofeo Senza Fine en Trieste. Anduvo escondido la primera mitad de carrera, lejos de su mejor forma y con problemas respiratorios. Los Alpes de la última semana le sirvieron para remontar, el caos del descenso del Stelvio y su gran ascenso a Val Martello para hacerse para hacerse con el rosa, la cronoescalada de Monte Grappa para asegurar el triunfo y el Zoncolan para confirmar. Más conservador que de costumbre, le bastó para ganar su primera grande y hacer historia en el ciclismo colombiano.

Dominio 'escarabajo'. No solo Nairo Quitnana, este Giro ha supuesto la confirmación de la gran generación colombiana que ya está aquí. Rigoberto Urán fue segundo en la general, tras coger el liderato en la contrarreloj de Barolo, Arredondo destacó con el maillot de la montaña y una victoria en Panarotta, Duarte y Pantano volvieron a mostrar sus aptitudes cuesta arriba quedándose con la miel en los labios, la combatividad de Chalapud o Romero y la insultante juventud de Sebastián Henao, que con apenas 20 años terminó en plena forma. Un Giro 'cafetero'.

El nuevo ídolo local. Ya el año pasado comenzó a mostrar sus aptitudes en la última semana del Giro 2013, con su labor como gregario de Nibali y un quinto puesto en Lavaredo. Este año, su consolidación: la victoria de etapa en Montecampione como pionero sardo y la excepcional cronoescalada al Monte Grappa que le permitió agarrar el podio. A sus 24 años, en Italia andan entusiasmados con su rendimiento. Solo queda esperar que la tremenda presión que en el país transalpino ponen sobre sus jóvenes valores no le engulla.

Más producto joven. La falta de grandes figuras consolidadas ha permitido destacar en este Giro a muchas piernas jóvenes del pelotón: Quintana, Aru, Majka o Kelderman en la general; Ulissi o Battaglin en los triunfos de etapa; Bouhanni o Nizzolo en los sprints y Henao, Wellens, Preidler, Zardini, Bongiorno en montaña y fugas… Ninguno supera los 25 años de edad. Futuro. 

Pierre Rolland, hiperactivo. El ciclista francés de Europcar se salió del terreno natural, tanto suyo como de su equipo, el Tour, y las sensaciones no pudieron ser mejores. Atacó siempre que pudo, con mayor o menor éxito, estuvo con Quintana en Stelvio-Val Martello y rozó un podio merecido. El único que lo intentó incansablemente entre los favoritos. Mención especial -gala- también para el equipo AG2R, que trabajó a la perfección, especialmente con Vuillermoz y Dupont, para Domenico Pozzovivo. El bajón en la última semana del lucano les impidió alcanzar un premio mayor. Mérito.

Orica y los australianos. El equipo 'aussie' fue el protagonista claro de la primera semana del Giro. Venció la contrarreloj por equipos inicial en Belfast, colocando al veterano Svein Tuft como líder, puesto que ocuparía luego y por siete días su compañero Michael Matthews, que además ganó la etapa de Montecassino de rosa. El también australiano Cadel Evans fue líder cuatro días, hasta que la edad le pesó demasiado y cayó del podio. Como curiosidad, Orica llegó al final en Trieste con solo dos ciclistas, Tuft y Hepburn, que además fueron protagonistas de ataques en el circuito conclusivo.

Bouhanni y Giant, la velocidad. Marcel Kittel, como era previsible, dominó las volatas con suma facilidad mientras estuvo, mostrando su superioridad en Belfast y sobre todo con un sprint de otro mundo en Dublín. Sin embargo, abandonó tras el tercer día alegando una enfermedad y Nacer Bouhanni tomó el relevo. El francés de origen argelino venció otras tres etapas en este Giro, estrenándose de este modo en una gran vuelta. Y en la etapa final, turno de Luka Mezgec, segundo espada de su equipo, tras Kittel, en esa cantera inagotable de velocistas que es el equipo Giant. Giacomo Nizzolo realizó cuatro segundos puestos y Elia Viviani no realizó tampoco este año un salto de calidad que ya nadie espera.

En busca de los españoles. Esta vez, los ciclistas no brillaron en la gran carrera italiana. Joaquím Rodríguez perdió sus opciones en la general, con la caída de Montecassino. Herrada, mejor en la general, vigesimotercero, Izagirre, Castroviejo, Antón y Ventoso destacaron en su trabajo para el triunfo de Quintana. Landa, apenas visible algunos días junto a Aru y Scarponi, Dani Moreno y  Samuel Sánchez, pasaron muy desapercibidos. Solo se salvó Movistar como equipo, el único equipo español World Tour, con el triunfo de Quintana.

Pero una carrera decepcionante. Estos positivos rendimientos y descubrimientos, al igual que el éxito colombiano, no ocultan una carrera que no ha alcanzado ni de lejos las expectativas mínimas de una gran vuelta. Solo la lucha individual contra el reloj, en Barolo y Monte Grappa, marcó diferencias, además de las producidas por el caos del descenso del Stelvio. El resto de la numerosa montaña de la carrera pasó sin pena ni gloria, con escasos ataques, casi todos de peseta o cerca de meta, o directamente ninguno, como en el Zoncolan. Tampoco las etapas de transición ofrecieron demasiada combatividad entre los ciclistas. Poco.

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