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Las cinco claves del Valencia de Nuno

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Adrián BLANCO | “Lo vamos a conseguir. Más que una promesa, es una cuestión de compromiso. Sé lo que es Mestalla y lo he vivido como adversario. La afición es muy grande y muy especial. Y el compromiso es que van a tener un equipo de futbol organizado y equilibrado. Un equipo de fútbol que lo va a pelear todo. Cada balón, cada metro de disputa con un adversario. Lo van a tener. Van a tener un equipo de fútbol que los va a hacer estar orgullosos”. Con esa mezcla de convicción y rotundidad, hablaba Nuno Espírito Santo, hace poco más de ocho meses en el día de su presentación. Hoy, superando la treinta de partidos (oficiales), el conjunto entrenado por el portugués, es tercero. Un punto por encima del actual campeón liguero, a siete del último conquistador europeo, y a ocho, de la cabeza de la tabla. Todo ello, representando la segunda portería menos goleada en toda España. Los números, hablan por sí solos, y sobre seguro, podemos decir –sin temor a equivocarnos– que las primeras palabras de Nuno como entrenador del mejor Valencia de los últimos años, están cumpliendo con el guion establecido.

Caracterizados por diluirse y romper con la afición, campaña tras campaña, durante la recta final de la temporada. La exigencia, el equilibrio y los resultados en la capital del Turia, al fin, reman en una misma dirección. La buena gestión económica realizada durante los meses de verano, la llegada del portugués al banquillo y como consecuencia de ello, los 5 puntos clave –que a continuación presentaremos–, son los responsables de que Valencia vuelva a soñar. Ya no hay pitos, ni pañuelos. Mestalla al unísono, entona una misma cuestión… “¿y por qué no?”.

Mestalla vuelve a ser un fortín

Trece victorias, dos empates y solo una derrota. Treinta y siete goles a favor y trece en contra, en dieciséis partidos como local del Valencia esta temporada (entre Liga y Copa). Victorias frente al Málaga (3-0), Atlético de Madrid (3-1), Real Madrid (2-1) y Sevilla (3-1), abalan de muy buena forma el peñón en el que se ha convertido la casa valencianista para cualquier rival. Y donde además, la única vez que el Valencia se quedó sin puntuar jugando en su propio estadio, fue frente al FC Barcelona (0-1) y en el tiempo de descuento. Unos números, que en el utópico caso de contabilizar solo los encuentros como local, colocarían al Valencia líder –empatado con el Real Madrid– de la Liga BBVA. A estas alturas, treinta y siete puntos de cuarenta y dos posibles como local. Uno más, que el Atlético de Madrid de hace solo doce meses –y que más tarde se proclamaría campeón–. Razones y sensaciones, más que suficientes, con las que todo aficionado ché, puede volver a ilusionarse.

El oxígeno dentro del calendario

Lejos de la sorpresa y el fracaso, que la eliminación de la Copa del Rey durante el pasado mes de enero pudo provocar. La caída en una competición, no ha influido de forma catastrófica en los intereses posteriores del bueno de Nuno. Sin competiciones europeas de por medio, el Valencia está afrontando los últimos cuatro meses de competición con la disputa de tan solo noventa minutos cada siete días. Algo, que pronto se está haciendo de notar, puesto que desde la vuelta en Cornellà (donde el Valencia cayó eliminado), el conjunto valenciano acumula ocho victorias, un empate y tan solo una derrota. Pleno de puntos (15 de 15) dentro de Mestalla. Prueba de esa menor exigencia con el calendario, aprueban que nos encontramos ante el mejor Valencia del último lustro. A estas alturas de la temporada, Nuno supera en puntos (57) desde el banquillo, los cinco años anteriores de Emery, Pellegrino, “Voro”, Valverde, Djukic y Pizzi (2009/2010: 50, 2010/2011: 54, 2011/2012: 47, 2012/2013: 42, 2013/2014: 36).

El equilibrio defensivo y medular

El cerrojo de Diego Alves, el asentamiento de Barragán, la irrupción de Gayá y las llegadas de Otamendi y Mustafi, han conseguido asentar a la defensa valencianista como una de las más fiables del panorama español. Tan solo veintidós goles encajados en veintisiete jornadas, lo convierten en el segundo equipo menos goleado del campeonato liguero, solo por detrás del Fútbol Club Barcelona (16). Un entramado defensivo, que ha sabido rentabilizar a la perfección el trabajo en las dos áreas, puesto que a las nueve ocasiones en las que el Valencia ha conseguido dejar su puerta a cero, hay que sumar los diez tantos cosechados por los futbolistas de la defensa esta temporada (Mustafi 4, Otamendi 2, Gayá 2, Barragán 1 y Orbán 1). Todo ello, apoyado por el orden que supone el irremplazable triangulo medular. En él, la diferente combinación de futbolistas como Javi Fuego, Dani Parejo, André Gomes, Enzo Pérez o Filipe Augusto, se han sabido complementar a la perfección para servir como elemento principal en la recuperación y la elaboración.

La profundidad de plantilla

La importancia de tener un banquillo lo suficientemente largo para repartir minutos, están permitiendo al Valencia que hasta dieciocho futbolistas del primer equipo cuenten con al menos diez partidos disputados durante lo que llevamos de temporada y, ni uno solo, haya disputado el pleno de minutos. Esto, sumado a la menor exigencia en cuanto a competiciones, está permitiendo a Nuno Espirito Santo la ventaja de disponer de hombres con las piernas muy repartidas de encuentros. Una correcta gestión del mercado, sumado a las buenas sensaciones de los ‘nacidos’ en Paterna, se traduce en rotaciones, y a su vez, en una plantilla preparada y obligada a no perder la intensidad de cada jornada y entrenamiento para fijar su puesto.

El amplio abanico de goleadores

Lejos ya de las totalitarias cifras goleadores de futbolistas como Roberto Soldado, Jonas Gonçalves o David Villa, en esta temporada, las dianas dentro del Valencia se están repartiendo entre las diferentes posiciones del campo. Recordando los ya mencionados diez tantos de la defensa, también son dignos de ensalzar los diecisiete conseguidos por los futbolistas de mediocampo y los veintitrés de los puntas. Y es que, ni un solo futbolista de la plantilla a estas alturas de la temporada, apenas consigue superar la decena de tantos. Algo significativo en cuanto a la efectividad del conjunto, puesto que pese a ser el tercer clasificado de la Liga, ocupa el quinto puesto de los equipos más artilleros del campeonato (por detrás de Barcelona: 78, Real Madrid: 77, Atlético: 51, Sevilla: 49 y Valencia: 48). Goles y asistencias muy repartidos en una compensada plantilla, ‘víctima’ del calendario y de su propio armario, que ha podido ir bailando sobre diferentes esquemas, hasta encontrar el equilibrio deseado.

Espíritu, entrenador, plantilla, resultados, sensaciones, afición y exigencia más que suficientes para volver a competir con los más grandes. No solo a nivel nacional. El Valencia Club de Fútbol hambriento con soñar, y volver a escuchar –más pronto que tarde– en Mestalla la oda a los campeones, es consciente de que solo la ambición servirá como tope a los deseos de su propia imaginación.

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