EURO 2016

article title

Las canciones de la historia de la Eurocopa

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

We are in this together (Simply Red, Inglaterra 96)

Por lo general toda canción de un gran torneo se asocia a ritmos lo más multiculturales posibles. Oculta en ella una incitación al movimiento descontrolado de caderas y un estribillo pegadizo que puedan memorizar también quienes acuden al estadio con veinte cervezas encima. Esta fórmula parece haberse descubierto con el paso del tiempo porque en la Eurocopa del 96 lo que sonó fue una monserga lastimera capaz de hundir en la miseria a los seguidores más optimistas y entregados.

Mención aparte merece el videoclip, una oda al surrealismo en la que se mezclaban personajes de carne y hueso con imágenes propias de los videojuegos despojadas de cualquier atisbo de coherencia o hilo argumental. Sin miedo al ridículo, futbolistas como los hermanos Neville o Alan Shearer prestaron su imagen. Probablemente lo hicieran antes de verse en pantalla.

Afortunadamente nadie asocia tal esperpento con aquella cita y quedó enterrada en el cajón de la vergüenza donde habitan otros engendros balompédicos como ‘Rabbit’, la mascota de la anterior edición. El motivo es que, en paralelo, surgió al calor del evento el que probablemente sea el himno más importante del fútbol moderno. ‘Three Lions’ nació como una visión cómica de la realidad del combinado inglés y llegó para quedarse. Aquí podéis leer la historia.

 

Campione 2000 (E-Type, Holanda/Bélgica 00)

Si algo funciona… ¿para qué meterse a experimentar?. Los autores decidieron tomar prestado uno de los cánticos de mayor calado internacional y darle su toque personal. Una base electrónica por aquí, unos coros épicos por allá… Cortito y al pie, sin filigranas. Para acompañarlo un videoclip que mezclaba imágenes de torneos anteriores con unos ‘freestylers’ y el cantante, un señor malencarado que parecía buscar problemas.

 

Força (Nelly Furtado, Portugal 04)

La elección en este caso parecía lógica. Los portugueses investigaron en el árbol genealógico de los cantantes con más predicamento de la época y descubrieron que, pese a ser canadiense de nacimiento, Nelly Furtado tenía padres lusos. La excusa perfecta para encargarle el tema oficial, cantado en inglés pero con un guiño al idioma del anfitrión en el estribillo y el título. Tan ‘blanco’ como el tema era el videoclip, donde un nutrido grupo de viandantes formaba una especie de casteller para aupar a un niño al que se le había colado la pelota en una tubería.

 

Can you hear me (Enrique Iglesias, Austria/Suiza 08)

El español puso voz al tema oficial y se dejó ver por el videoclip, que recreaba una discoteca repleta de mujeres esculturales y testosterona en la que de vez en cuando aparecía un tipo dando toques al balón. Hasta ahí todo normal.

Sin embargo nadie desperdicia la oportunidad de subirse al carro cuando hay dinero de por medio. El hambre agudiza el ingenio y los cerebros debieron pensar que era una buena idea hacer también algo especial para las mascotas. No contentos con eso en vez de crear una canción se sacaron de la manga dos y le colocaron el marrón a Shaggy.

El artista, que parecía no levantar cabeza desde ‘It wasn’t me’ y ‘Angel’, aceptó el encargo sin pestañear y también toda la letra pequeña que acarreaba. Para el tema ‘Superstar’ le bastó con agarrar el micrófono mientras los monigotes hacían el canelo. No fue tan fácil con ‘Feel the rush’, cuando se vio obligado a grabar un video lamentable en el que Trix y Flix viajaban a verle a Jamaica y posteriormente él les devolvía la visita a tierras alpinas. Nada de lo que sucede en esos tres minutos y medio parece tener sentido.

 

Endless summer (Oceana, Polonia/Ucrania 12)

Quizás la canción con menos contenido de todas las que se han exhibido a lo largo de estos años pero… ¿a quién le importa?. Sonidos repetitivos, trompetas… más pegajosa que un marcaje al hombre de Gattuso. Eso sí, de nuevo un videoclip de lo más extraño en el que se mezclan una típica playa con chiringuito incluido y la sobria arquitectura europea. Y para rellenar, unos tipos haciendo freestyle. Eso siempre vende.

This one is for you (David Guetta y Zara Larsson, Francia 16)

Con el DJ francés sucede en ocasiones que a la primera escucha la canción parece destinada al fracaso. A la segunda solo es mala. La oyes una tercera y puede pasar por potable. Cuando ya vas por las cincuenta veces acaba pareciéndote hasta buena, quizás por repetición o porque tu sentido del gusto ha quedado anulado. No se complicaron con la letra y bastó con repetir mucho dos palabras que quedan genial en estos himnos, ‘together’ (juntos) y ‘forever’ (para siempre). ¿El videoclip? Lo típico. Gente de diversa procedencia pegándole patadas al balón, bailarines ejecutando movimientos espasmódicos y sobre todo muchos niños felices.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados