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Las 8 claves y récords del Toronto campeón

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Hace algunos años que Toronto viene haciendo las cosas bien. Desmarcado de la hoja de ruta habitual de los equipos de la Major League Soccer, los reds han alcanzado el éxito con una fórmula diferente. Una que les ha permitido afianzarse como uno de los equipos más estables y más fuertes del continente.

Tras perder en 2016 la final de la MLS en la que Seattle no tiró a puerta en 120 minutos y que Frei paró una infinidad de ocasiones, la reedición de 2017 ante los Sounders cayó del lado canadiense. Desgranamos las claves que han llevado a Toronto a levantar su primer título liguero y los récords que ha roto.

Jugadores consagrados, no acabados

Lampard, Gerrard y Pirlo. Poner en duda la carrera de estos tres jugadores es absurdo. Lo que sí se pone en duda (y casi que se confirma) es la forma en que afrontaron su aventura en la MLS. En un campeonato tan físico como este, la falta de ganas provoca que la liga pase por encima a cualquiera. Te llames como te llames. Y a diferencia de jugadores de este perfil, Toronto apostó por contratar, hace unos años, a jugadores con cierto grado de veteranía pero con mucho fútbol y esfuerzo que derrochar todavía: Bradley, Defoe, Giovinco, Altidore y Víctor Vázquez. La inyección económica a la que se vieron obligados a recurrir para relanzar la franquicia terminó recogiendo sus frutos al poco tiempo.

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Plantilla equilibrada

Decir que la plantilla de Toronto es la más equilibrada (o una de las), es decir la verdad. En cada una de sus líneas el nivel mínimo de sus jugadores ha sido notable a lo largo de la temporada. Y aunque es cierto que algunos equipos han disfrutado de jugadores más efectivos en alguna parcela, otras han quedado descompensadas por la endeblez de sus jugadores. En ese aspecto, Toronto ha rallado la perfección. Tanto que más de una quincena de jugadores se han movido en los 2.500 minutos. Dato que habla del alto nivel de la plantilla y lo poco que preocupaba al técnico tirar de rotaciones.

Greg Vanney, figura clave

Los grandes equipos suelen girar siempre alrededor de la figura de un buen entrenador. El Milan de Sacchi, el Boca Juniors de Bianchi, el Barça de Guardiola… El caso de Toronto no es una excepción. Greg Vanney ha sido la pieza que ha hecho rodar correctamente este engranaje. En los últimos tres años, su método ha puesto en marcha a un equipo que llevaba ocho con el freno de mano puesto. Ello le ha permitido adjudicarse el premio a Mejor Entrenador del Año que entrega la MLS. No extrañaría verle, de aquí a unos años, dar el salto a Europa (la Premier parece el escenario idóneo).

Solidez defensiva

Solo por detrás de los 30 goles encajados por Kansas City (29 en temporada regular y uno en play-offs), Toronto fue el mejor equipo en términos defensivos: 39 goles encajados en total (37 y dos). Este logro fue posible gracias al buen empaque de Zavaleta, Mavinga y Moore, en línea de tres centrales; Beitashour y Morrow, cerrando los costados como carrileros; y Bradley en labores de recuperación como pivote. Aún así, cuando el dibujo 3-5-2 (que casi siempre cuajó) tuvo alguna fisura, el canterano Alex Bono demostró ser una garantía entre palos: en 34 partidos dejó la portería a cero 14 veces. Seguridad.

El ‘Brujo’ de Toronto

A la final de 2016, Toronto también llegó como favorito, aunque no de esta forma. Aquel equipo -muy similar al campeón- se le veían costuras a la hora de desarrollar su fútbol. Le costaba enlazar el inicio de la jugada (Bradley) con la finalización (Altidore y Giovinco). Le faltaba, al fin y al cabo, a Víctor Vázquez. Sin él, muchas veces era Giovinco el que retrasaba unos metros su posición y con ello los reds perdían frescura en los últimos metros. La llegada del ‘Brujo’ ha sido un alivio para Bradley -que ha encontrado el socio perfecto en el mediocampo– y para la pareja de ataque. Este año el canal ofensivo de Toronto sí ha tenido ese puente que echaba en falta antes (con goles y asistencias). Su importancia fue reconocida por la MLS al incluirle en el ‘once ideal’ de la temporada.

El BMO Field, un fortín

La media inglesa es la fórmula que lleva al éxito a base de hacerse fuerte en casa. Ganar de local y puntuar de visitante. Así se asegura estar situado en la parte alta de la tabla. Y en esta famosa regla basó Toronto su temporada. Durante todo el año, su estadio fue un recinto casi inexpugnable para los adversarios. Las 15 victorias, tres empates y dos derrotas cosechadas así lo demuestran. De hecho, la primera derrota en casa no llegó hasta la jornada 30 (en un 3-5 contra Montreal), en parte por la dificultad que ha conllevado marcar gol en Canadá: 16 encajados de local (0,8 por partido). Una quimera para los rivales. Impenetrable.

‘Hormiga Atómica’ dosificada

No fue la mejor temporada de Sebastian Giovinco en goles anotados ni en asistencias. Los 16 tantos de este año quedaron lejos de los 22 de la temporada de su debut y a nada de los 17 de la pasada, al igual que en el plano de pases de gol. Las seis con las que fue campeón no se acercaron a 13 y 14, los registros de otros años. Sin embargo, este 2017 vimos a Giovinco llegar más fresco al final de curso, menos ahogado que otros años. Greg Vanney gestionó mejor el reparto de sus minutos para que sus piernas no llegasen tan cargadas a final de temporada. Y funcionó. El único pero fue que a los play-offs volvió a llegar desconectado, no por la carga anual, sino por la falta de minutos previos por lesiones, sanciones y parones FIFA. Aún así, volvió a ser diferencial. ¿’Hormiga’ MVP?

‪”I didn’t come all this way to not see Toronto to win a championship.” – @sebagiovincoofficial ‬

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Unos números sin precedentes

La temporada de Toronto está culminada con la consecución de la MLS, pero detrás del trofeo hay una serie de logros de mucho carácter, algunos de récord incluso. Por ejemplo, a parte de ser el primer equipo canadiense que levanta el título liguero, los reds son también el primer y único equipo en lograr el Triplete: liga (MLS), Supporters’ Shield (súper-líder de las Conferencias) y Copa doméstica (Campeonato Canadiense). Además, durante el año consiguieron destronar al LA Galaxy de 1998 como el equipo que mayor puntuación logró durante una temporada regular (68 frente a los 69 actuales).

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