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Las 4 decisiones que nunca debieron tomar

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La ilusión de fichar por uno club grande e histórico de Europa es la meta de todo futbolista. Ya sea porque esté en las categorías inferiores de un gigante occidental y su objetivo sea el primer equipo, o tal vez sea la joven promesa de un conjunto modesto y quiera ascender en su carrera, e incluso un jugador cuya explosión ha llegado ligada a su veteranía, da igual. La ambición del ser humano no tiene límites.

Barcelona, Manchester United, Real Madrid, Liverpool o Milan son algunos de los clubes con más historia y títulos en su museo, y por consecuente destinos muy apetecibles. También los nuevos ricos como Chelsea, Manchester City y PSG se han convertido en referentes actualmente. Un movimiento hacia cualquier equipo importante debería ser la decisión más acertada de tu vida futbolística, ¿o tal vez no? Muchos se equivocaron; dieron el salto demasiado pronto, no pudieron soportar la obligación de ganar siempre y rendir desde el primer entrenamiento o a lo mejor no es buena idea dejarse llevar únicamente por dinero. Squawka ha recopilado 17 casos de elecciones erróneas. Estas son las 4 mayores decisiones nefastas que nunca debieron tomarse. El fin de sus carreras (?)

Radamel Falcao

Llegó a ser uno de los delanteros más temidos y respetados de Europa. En el Oporto y el Atlético de Madrid demostró sus mejores cualidades y la voracidad insaciable que le llevaron a marcar más de 140 goles en menos de 200 partidos entre Portugal y España. Artífice principal del triplete luso con Villas-Boas y de iniciar junto al ‘Cholo’ la mejor época de la historia del Atleti. Su exhibición ante Athletic en la final de la Europa League y el hat-trick al Chelsea en la Supercopa de Europa despertaron la atención del Real Madrid, por ejemplo.

Fue seleccionado incluso en el mejor XI de Europa para la FIFA en el año 2012. Todo gran equipo soñaba con Falcao y los rumores alimentaban cada vez más un posible traspaso hacia el eterno rival de la capital española. El 31 de mayo de 2013 se anunció su fichaje por el AS Mónaco a cambio de 43 millones de euros. Nunca sabremos si el Atlético vetó su pase al Real Madrid, si no había más equipos detrás o si ‘El Tigre’ se movió por el dinero. Tomar aquella decisión ha sido el inicio del declive de su carrera. Una fatídica lesión lo alejó ocho meses de los terrenos de juego y no ha recuperado su nivel ni en el Manchester United ni en el Chelsea. Ha vuelto a Mónaco con el fin de volver a ser el que era y disfrutar de minutos para demostrarlo; el tiempo dirá si ‘El Tigre’ ya no es el dominante de la manada o si podrá recuperar su corona.

Andriy Shevchenko

Uno de los delanteros con más gol que se recuerden en lo que llevamos de siglo XXI. El ucraniano fichó por el Milan en 1999 y en la glamurosa ciudad italiana vivió sus mejores años como futbolista. Siete, en concreto, en los que anotó 173 goles en 296 partidos. Una Serie A, una Champions, varias veces elegido en el mejor XI del año, pichichi de la Liga Italiana y el Balón de Oro de 2004 como guinda de su inmenso pastel de premios.

En 2006, a sus 30 años, decidió abandonar el club de sus amores para firmar por el nuevo todopoderoso Chelsea. Las expectativas eran infinitas; en sus tres últimas temporadas en el AC Milan marcó 29, 26 y 28 goles respectivamente. José Mourinho lo quería y Roman Abramovich hizo realidad su deseo por 43 millones de euros. Solo duró dos temporadas en Londres y ambas fueron decepcionantes: 14 goles en 51 partidos en la primera de ellas y tan solo 24 apariciones para dejar 8 tantos en la última. En la temporada de su adiós -2006/07- sus antiguos compañeros ganaron la Liga de Campeones y la leyenda ucraniana se quedó sin nada, viendo cómo su papel de estrella fue asumido por Kaka’ en Milán y por Didier Drogba en su equipo. Nunca una decisión tan esperanzadora para ambos proyectos pudo acabar tan mal para el club comprador y mal para el vendedor y el propio jugador.

Kaka’

El Balón de Oro de 2007 fichó por el Real Madrid para formar parte del segundo megaproyecto de Florentino Pérez en el año 2009. El galáctico brasileño costó la friolera de 65 millones de euros pero las lesiones y la falta de continuidad lastraron su rendimiento desde el día en que aterrizó en Madrid.

Kaka’ estaba considerado como uno de los mejores futbolistas del mundo, fue el actor principal de la Champions que el Milán ganó en 2007 -hizo una eliminatoria contra el Manchester United sublime, una actuación individual bestial- y siempre rozó los 20 goles por temporada. Se mostraba como un centrocampista con mucha llegada, recorrido y esa dosis de magia brasileña que marca las diferencias y enciende la luz donde a la mayoría de los mortales se le apaga: en el área. En Madrid nunca contó con partidos de forma habitual, pasó más por el gimnasio que por el Bernabéu y los innumerables intentos de entrenadores y prensa por resucitarlo no dieron resultado. Regresó a Milán por la puerta de atrás pero la élite ya no reservaba un hueco para Ricardo Izecson do Santos Leite. Actualmente es la estrella del Orlando City en la MLS. Una lástima.

Robinho

El artista brasileño iluminó la grada del Santiago Bernabéu con sus regates de ensueño y sus jugadas marca de la casa. Robinho era capaz de imaginar un pase, un caño, un regate o un sombrero donde otros no son capaces ni de controlar la pelota. Sus primeros detalles en el Real Madrid dejaron entrever que una estrella había nacido y las comparaciones con Ronaldinho, Rivaldo o Romario no tardaron en copar periódicos e informativos.

Sus tres campañas en Madrid fueron buenas; rozar los 15 goles para quien no es un goleador es meritorio y fue el puñal del Real Madrid que conquistó La Liga en 2007 y 2008. Sin embargo, fue vendido al Manchester City ese mismo año cuando los citicens aún no tenían la fama que ahora poseen. Hay quien dice que los 43 millones de euros recibidos iban a parar en Cristiano Ronaldo el año próximo y que el luso frenaría la progresión de Robinho. Lo cierto es que desde que fichó por el City su estrella se apagó y tras un paso gris por Inglaterra e Italia ha quedado para ligas de menor calado como la china o la brasileña. La regularidad que mostró en Madrid y que a todo brasileiro se le exige no volvió a aparecer en la carrera de Robinho que, al igual que su rival coetáneo Ronaldinho, deja un sabor amargo en comparación con lo que pudo haber sido y no fue.

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