Ciclismo

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Landa, Aru y la ambición para ganar un Giro

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El Giro de Italia que ha realizado el equipo Astana se podría calificar como un auténtico éxito a tenor de los resultados puramente estadísticos: segundo y tercero en la general con Aru y Landa, cinco triunfos de etapa con tres ciclistas (estos dos más Tiralongo), incluidas las cuatro principales etapas de alta montaña, el segundo puesto de Luis León en la contrarreloj y la fortaleza demostrada por los gregarios Kangert, Cataldo y Diego Rosa.

Sin embargo, el análisis está distorsionado por el contexto de la que ha sido una de los mejores grandes vueltas de los últimos años. El poderío del Astana, con la fortaleza mostrada por Landa y la capacidad de sufrimiento de Fabio Aru, sujetado por el incondicional apoyo local, unido a la falta de equipo de Alberto Contador, casi de manera literal, en los momentos claves, pudo haber decantado el Giro hacia la escuadra kazaja.

La falta de una mayor ambición y valentía fue el gran lastre de las opciones de Astana, unido a los errores de planteamiento por parte de la dirección técnica del equipo, que prácticamente falló todos los días. Los éxitos se ‘redujeron’ a las victorias de etapa y a amarrar un doble podio que estaba asegurado mediada la segunda semana. Respetable pero nada ambicioso, ante las mayor cota que estaba a su alcance.

Tras el gran ataque de Contador en Monte Ologno, Aru y Landa dieron ya por perdido el Giro. Y aunque la distancia era importante, rondando los cinco minutos, visto el recorrido y las circunstancias del español, remontar estaba lejos de ser una utopía. De hecho, el ataque del vasco en el sterrato del Colle delle Finestre pudo dejar completamente eliminado a Contador, que finalmente se aseguró el triunfo final.

 

La carrera de Landa y Aru en este Giro quedarán en una sucesión de ‘y si…’, elecciones sobre las que obviamente ya no se puede dar marcha atrás. Las dudas sobre el liderazgo en el Mortirolo, el no-ataque de Landa a un Contador desfondado ni en el mítico ascenso ni en el ascenso final en Aprica, aprovechar mejor el encadenado de los Alpes de la Aosta en el penúltimo día, o las extrañas órdenes de equipo en el falso llano de Sestrière. ¿Apoyar a Aru hasta el final en sus peores momentos? ¿Dejar antes el liderato absoluto a Landa?

Las opciones de Astana eran múltiples y nunca acertaron de cara a obtener el mayor premio: el Trofeo Senza Fine que caerá una vez más en manos de Alberto Contador. Justo vencedor, tanto por la mala carrera disputada por sus rivales -versión clasificación general- como por su inteligencia para administrar fuerzas y ventaja, provocando un miedo más inducido que realista en sus conformistas rivales. Y porque golpeó en los momentos clave, cuando debía hacerlo.

Nunca se sabrá si Landa tenía este Giro en sus manos, si el misticismo que comienza a rodear a Aru le hubiera empujado a la maglia rosa pese al Mortirolo o si simplemente Contador con menos ventaja hubiera sido más expeditivo. Lo único que está claro, gracias a esto y a la actitud de los Hesjedal, Kruijswijk, Zakarin, Gilbert y compañía, este Giro quedará siempre en el recuerdo.

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