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La vida nos hizo un regalo con Guardiola

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Estamos en el stage de pretemporada de St Andrews, en Escocia. Corría el verano de 2008. Pep Guardiola aclara la voz y dice lo que sigue.

“Señores, buenos días. Pueden imaginar la gran motivación que es para mi estar aquí, entrenar a este equipo. Es el máximo honor. Por encima de todo, amo este club. Y nunca tomaré una decisión que perjudique o vaya en contra del club. Todo lo que voy hacer se basa en mi amor por el Barcelona.

Necesitamos y queremos orden y disciplina. El equipo ha pasado por una época en que no todo el mundo era tan profesional como debería haber sido. Es hora de correr y darlo todo. He sido parte de este club desde hace muchos años y soy consciente de los errores que se han hecho en el pasado. Yo te defenderé hasta la muerte, pero también puedo decir que voy a ser muy exigente con todos como lo soy conmigo mismo. Sólo os pido esto. No te voy a echar la bronca si pierdes un pase, o si fallas un despeje que nos cueste un gol siempre y cuando sepa que estás dando el 100%. Yo podría perdonar cualquier error pero no perdonaré aquel que no entregue su corazón y su alma a este club. No estoy pidiendo resultados, sólo rendimiento. No voy a aceptar los que especulen sobre el rendimiento.

Si alguien tiene algún problema siempre estoy disponible, no sólo en materia deportiva sino profesional y familiar. Estamos aquí para ayudarnos unos a otros. Somos uno. Los jugadores de esta sala son muy buenos, si no podemos llegar a ganar nada, será culpa nuestra. Estemos juntos cuando los tiempos sean difíciles. No filtremos nada a la prensa. No quiero que nadie haga la guerra por su cuenta.

Vamos a estar unidos, tened fe en mí. Como ex jugador, he estado en vuestro lugar y sé por lo que estáis pasando. El estilo viene determinado por la historia de este club y vamos a ser fieles de ella. Cuando tengamos el balón, no lo podremos perder, cuando eso suceda, hay que correr y recuperarlo. Eso es todo, básicamente”

Esta fue la carta de presentación, un pequeño entrenador que se abrochaba el cinturón y se aventuraba en una nueva aventura. Una aventura que acabó siendo una leyenda, un cuento de hadas, una historia improvisada con un final mejor aún. Un pequeño entrenador que acabó siendo un gigante, un director de orquesta que llevó la batuta de hacer fútbol en todo su resplandor, un nueva manera de entender el fútbol, un fútbol idealizado, de salón, de smoking. Si quieres lo tomas y sino lo dejas, si lo tomabas, te comprometías a ello hasta el final. Los que se quedaron, fueron una familia, una familia con ganas de hacer cosas grandes, de maravillar al mundo con lo que eran capaces, un conjunto que pasó a la historia, los museos del fútbol siempre aguardarán un rincón para esta época dorada del club, un rincón en el salón de la fama, en el templo de los dioses, ese período de cuatro años donde esta carta de presentación sirvió como motivación y alicientes de lo que se avecinaba, posiblemente el mejor equipo a nivel de clubs que ha pisado este planeta, el Barça de los récords, el Barcelona de Josep Guardiola.

Los 14 Títulos

Todos conocían a Josep en Can Barça, un diseñador del fútbol moderno, un decorador hasta el último momento, trabajador insaciable, constante, inconformista y curioso. Sangre blaugrana en las venas desde pequeño. Apasionado de las cosas que le gustan y entre ellas el buen fútbol, de las que vive y disfruta. Se definió como un ladrón de ideas, un revolucionario sin sentimiento revolucionario. Alimentándose de la cultura del esfuerzo. Todo lo que fueron críticas acabaron siendo elogios, admiración y llantos de alegría, de agradecimiento hacia su persona, de rendición ante sus ideas. Un entrenador que como Sacchi marcó una época en este deporte.

“Me siento preparado para afrontar este nuevo reto y no tengo miedo ni estoy asustado, por ese motivo hoy estoy sentado aquí”

Así ponía el arranque a esta etapa, una etapa que arrancaba el 18 de Agosto de 2008. Decisiones que le juzgaron antes de hora como fueron las salidas de Deco o Ronaldinho. A las disposiciones de Pep, se unían Dani Alves, Gerard Piqué y como novedades del filial del equipo, unos precoces Pedro y Sergi Busquets. Como en todos los cuentos con final feliz, las desgracias vienen al principio, para que la victoria y el reconocimiento tengan un mejor sabor de boca, una delicia en el paladar en todos los amantes del fútbol, un reconocimiento que  sea aún si cabe mayor de lo que se consiguió. Una etapa que no comenzó de la mejor manera posible con 1 punto posible de 6 en los dos primeros encuentros ligueros. Una derrota en Los Pajaritos frente a un Numancia y un Racing de Santander que sacó un empate en el Camp Nou en la segunda jornada liguera.Todo fueron dudas al inicio, un entrenador inexperto, juzgado con demasiado rapideza y sin un período de adaptación pero Pep sabía a lo que venía, sabía todo lo que le desgastaría tanto psicológicamente como emocionalmente este cargo a su disposición pero el estaba aquí sentado porque sabía que era capaz de ello. A partir de ahí, festival de goles en El Molinón que ponía inició a otra aventura totalmente distinta. Supo trabajar a todos, uno por uno, sacó y exprimió el jugo de todo hasta el final, supo quiénes y hasta donde podían ofrecer todos y cada uno jugadores que pertenecían a la plantilla. Extrajo al mejor Eto’o en su último año como blaugrana, le demostró a Henry que era necesario en esta aventura y demostró a todos la valía y lo necesarios que eran para conseguir algo tan grande. A lo largo de la temporada, líderes indiscutibles llegaron a la Final de Copa del Rey y en Europa iban encaminados a Roma a conquistar su tercera Champions.

Las dudas ya eran pasado y el Barça comenzaba lo que sería una larga y bonita historia. En Europa, tras pasar por encima de Bayern y Lyon, se enfrentaban al Chelsea que tras empatar a cero en la ida se la jugaban todo a una carta en el partido de vuelta en el Bridge. Aquí está el punto de inflexión de este equipo, tras marcar un latigazo por la escuadra y adelantar Essien a los blues, el Barça debía empatar para obtener el billete a Roma como finalista de la Copa de Europa. Y es ahí cuando la vida te devuelve todo lo que te quitaron, todo lo que no tuvistes, se marca un antes y un después en la historia del Fútbol Club Barcelona…centra Alves en un balón a la olla donde buscaba rematador, pasa de largo y en un intento de despeje de Essien le cae a Messi que pasa al borde del área para la llegada de Andresito y con el exterior… pasas de fracasar en Europa a ganarlo todo, de fracasar en Europa te envía a Roma a obtener la gloria de primera mano y es ahora cuando uno se pregunta …. todo lo que hubiera ocurrido si Alves no llega a centrar, si Essien hubiera despejado el balón o si Fuentealbilla, el destino o los padres de Don Andrés no hubieran dotado de esta clase al ocho del Barça, sino hubiera enviado el balón a la gloria. Es aquí cuando se produce el antes y después de este equipo y Pep lo sabía por eso recorrió los cien metros lisos hacia la gloria, hacia el cielo, hacia el sabor de la victoria con su pequeña familia. El Barcelona estaba en Roma.

Previo a la batalla en el Coliseo había una fecha señala en rojo en el calendario. El 2 de Mayo de 2009, era el debut de Josep Guardiola como entrenador en el coliseo blanco. El Barça llegaba líder a la capital con ganas de rematar la moral de los blancos y vaya si lo hizo. Tras acabar el partido, el Barcelona se encontraba a 3 puntos de diferencia tras remontar el partido y ganar por un abrumador 2-6. El Barcelona hacía historia humillando de tal manera al eterno rival. Festín de Messi, Henry, Eto’o y compañía. Pep ganaba la partida.Tras ganar en Mestalla la Copa del Rey frente al Athletic de Bilbao y conseguir su primer título como entrenador, viajaba a Roma para la consecución de otro y más importante. Guardiola mando preparar  un video necesario para conseguir ya un punto a su favor en esta final. Los gladiadores saltaron al Olímpico de Roma bajo la voz de Bocelli y como fondo el espirítu de gladiador resonaba entre las mentes de los jugadores blaugranas. El United que venía fuerte en los últimos años no pudo hacer nada ante semejante rival. 0-2 Primero fue Eto’o recordando que aún le quedaban balas en la recámara y luego era Leo saltando e impulsándose sobre el cielo de Roma y anotar el segundo en el marcador y el que suponía la conquista de la tercera Copa de Europa para el mundo del barcelonismo. Otra gesta al mando de Josep.

 

 

La segunda temporada, sin Eto’o por aquella famosa cuestión de feeling. Llegaron incorporaciones, Ibrahimovic, Chygrinsky y Maxwell. Mientras en los despachos de Concha Espina de alguna manera tomaban remedio gastándose más de 300 millones como inversión en planes de futuro y de inmediata respuesta con las incorporaciones de Ronaldo, Kaká, Benzema, Alonso…Año de certificar todo lo del curso pasado, por si tenían dudas, año perfecto para el conjunto de Pep, consiguieron la Supercopa de Europa frente al Shaktar y la de España frente al Athletic de Bilbao, en el Mundial de Clubes y con Pedro de protagonista conseguían otro título más para la vitrina en un año plagado de éxitos. Era evidente que se había conseguido lo más grande posible hasta el momento en la historia del F.C.Barcelona. Lo simple y humilde que había sido todo esto, llevado con toda tranquilidad se había traducido en títulos. Las lágrimas de felicidad saltaron a la vista de todos y el Barcelona lo ganó todo en 16 meses y su figura Leo Messi conseguía su primer Balón de Oro. El comienzo de 2010, no fue fácil, fueron eliminados frente al Sevilla de Manolo Jiménez y volvían los fantasmas del pasado trayendo consigo dudas y momentos difíciles para el barcelonismo. En Europa, una nube volcánica y el técnico de Setúbal se preparaban para frenar al todopoderoso Barça. Un resultado en San Siro de 3-1 favorable para los locales obligaba a confiar en la gesta en casa, a soñar con una segunda final consecutiva y más aún en el templo merengue, el Santiago Bernabéu esperaba finalistas. La vuelta la conocemos todos, una expulsión tempranera de Motta con un Barça que confiaba más todavía en sus opciones acabó quedaron eliminado ante el Inter de Mou, conocida como La Noche de los Aspersores. Una noche triste para el barcelonismo en la que se confío hasta el ultimo segundo de partido. En lo restante, el campeonato doméstico acabaron consiguiendo el título sin oposición alguna y con 99 puntos.

“Lo que te hace crecer como persona y futbolista es la derrota, el error”

Borrón y cuenta nueva, las cosas debía de cambiar en Can Barça y Guardiola era conocedor y su cargo estaba ligado a tomar estas decisiones, se ponía fin a la etapa de Zlatan Ibrahimovic en otra cuestión de feeling, filosofía y demás… Antes de irse de vacaciones, consiguieron la contratación del sustituto del sueco, David Villa. Durante el verano Adriano y Mascherano reforzaron la zaga. También se ponía punto y final en el mando de la presidencia de Joan Laporta y se daba nuevo paso a la etapa de Sandro Rosell en la 3º temporada de Pep Guardiola. Tras no haber comenzado con el mejor pie posible en el campeonato doméstico y dejarse puntos en el Camp Nou frente al Hércules de Valdez , el Madrid visitaba el feudo blaugrana el 29 de Noviembre. Es aquí donde el equipo da otro punto de inflexión en la era Pep, manita al eterno rival, y posiblemente el mejor partido de la era, el partido que representaba todos los valores del equipo, el pase, la velocidad, la definición. Una exhibición de pureza, de idea, de humildad. Un fútbol ortodoxo donde pone al tiempo como testigo para que decida lo que este equipo fue. Mou se enfrentaba a una de sus peores noches como entrenador.El Barcelona en línea ascendente una vez más, Iniesta, Xavi y Messi eran los nominados finalistas para la Final del Balón de Oro. El 20 de Abril del mismo año, al Barça se le escapaba la oportunidad de repetir la gesta del triplete en consecuencia de un testarazo de Ronaldo en la final de Copa del Rey en Mestalla. Partido trabajadísimo entre los dos equipos que se decidió en una jugada puntual. Primera final que perdía Guardiola como entrenador.Con la Liga de un color blaugrana, la copa ya era merengue, los dos gigantes del fútbol se enfrentaban en las semifinales de Champions, solo un español podía hacer acto de presencia en Wembley. Pep no estaba acostumbrado a estas ruedas de prensa, en lo psicológico supo distanciarse de Mourinho:

“Le regalo su Champions particular fuera del campo, simplemente mañana a las 20:45 vamos a intentar jugar el mejor fútbol posible. Aquí él es el puto jefe, el puto amo”

El objetivo era claro y tras la enésima brillante actuación, ante otra rendición de la prensa mundial a sus pies, ante otra consagración como el mejor, Leo Messi ganaba 0-2 en el Bernabéu en un partido que dió la vuelta al mundo. No sólo por el resultado y el juego de Leo, Mourinho y Pepe fueron expulsados en una jugada que pudo haber marcado el devenir del partido. En la vuelta, el Barça empato en un partido a 1 donde marcaron Pedro y Marcelo para sus respectivos equipos. El billete estaba en las manos blaugranas. Wembley esperaba y Guardiola repetía gesta una vez más.Abidal volvió a tiempo a Londres, Wembley no defraudó, el Barcelona en auge se enfrentaba al Manchester de Sir Alex Ferguson que desde la final de Roma había bajado el nivel y ya no contaba con su máxima estrella. 3-1 y otro partido que recordará el barcelonismo en la memoria. De los dos últimos años, a recuerdos puntuales, Wembley siempre será recordado. Messi volvió a brillar una vez más y la goleada la completaron Pedro y Villa. Abidal levantaba la Orejona al cielo de Wembley y Guardiola en silencio hacía más grande su leyenda. Entrenador más joven en ganar 2 Copas de Europa.

 

“Ciutadans de Catalunya ja la tornem a tenir aqui. Visca el Barça”

En su última temporada como entrenador culpé sirvió de hacer reflexionar a esta afición y con el pase de los años quede reflejado en las vitrinas de Can Barça, la gesta que realizó el de Sampedor. Una última temporada donde flojearon en fuera de casa, solo se hablaba de la renovación de Pep y mientras su compañero Tito Vilanova se encontraba enfermo. Una de las peores semanas de Guardiola como entrenador, acabó desesperado perdiendo las semifinales de Europa ante el Chelsea y el sábado siguiente se jugaban la Liga con el Madrid, ganó el Madrid con gol de Cristiano y el Barça perdía todas sus opciones. Era momento de autocrítica, a este nivel estas cosas se pagan, esos pequeños errores marcan la diferencia y en multitud de ocasiones la diferencia entre ganar y perder es muy pequeña.Llegó el día que nunca el Barcelonismo deseó que llegara, llegó el día de romper el sueño, de poner fin a un ciclo que hizo cautivar a todo el mundo. Pep Guardiola tras anunciar su salida en este año, el 27 de Abril dedicaba unas palabras al Camp Nou en motivo de su despedida.

“El tiempo lo desgasta todo y yo me desgastado, necesito llenarme. El cinturón apretaba mucho y yo me lo he desabrochado. Espero que vosotros no os lo desabrochéis nunca porque el que pierde en esto soy yo. Hasta pronto, a mi no me perderéis nunca”

Un ganador, un gran competidor no acostumbrado a la derrota y que jamás se acostumbrará a la derrota, reflexionó tras cuatro largos años que le desgastaron mucho. Entre todos a Guardiola le costó despedirse y más a una persona que con el paso de cuatro años, cogió un cariño especial, “el niño de sus ojos”. La noche del 2-6, el gol de Roma, la obra de arte en la Castellana y el partido de Wembley.

“Ahora a este chico le pertenece el trono de mejor jugador del mundo simplemente hasta que él quiera”

Un “Pep Team” que jugaba con 4-3-3 caracterizado por presión asfixiante en todas las zonas de campo, línea defensiva muy adelantada, bloques muy compacto con poca distancia entre líneas teniendo mucho cariño sobre el esférico. En cuatro años nos dejó con 3 Ligas, 2 Copas del Rey, 3 Supercopas de España, 2 Champions, 2 Mundial de Clubes y 2 Supercopa de Europa. Dentro de la ciencia del fútbol es algo escandalosamente escandaloso soberbio, brillante. El mundo en unos años juzgará si el trabajo de Guardiola fue bueno.

“Si perdemos, continuaremos siendo el mejor equipo del mundo. Si ganamos, seremos eternos”.  Simplemente Pep.

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