Fútbol alemán

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La victoria más importante de Marco Russ

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Marco Russ, jugador del Eintracht Frankfurt, ha recibido la mejor noticia que cualquier futbolista -persona- puede escuchar (en realidad lo ideal sería no escuchar la trágica que lo precede); no será el ganador del Balón de Oro, ni del Mundial, no ha marcado un gol importante, firmado un contrato millonario ni está la pelota involucrada en este asunto. Marco Russ podrá volver a jugar al fútbol, ha superado un cáncer.

Nació el 4 de agosto de 1985 en Alemania. Canterano del Eintracht de Frankfurt, debutó con el equipo de su vida en 2004 y en la ciudad famosa por sus salchichas pasó gran parte de su carrera hasta que en 2011 le llegó la oportunidad de crecer y fichar por el Wolfsburgo. Esa experiencia fuera de su casa no resultó satisfactoria y en 2013 regresó cedido al Eintracht para completar esa temporada.

El fútbol es sentimiento, un sentimiento tan fuerte que no se puede entender, le pese a quien le pese. Y sobre todo es confianza. Un jugador acostumbrado a hacer 30 goles por temporada puede fichar por otro club, en el cual nunca se gana la confianza del técnico, y fallar a puerta vacía. Marco no es un hombre de muchos goles, no ha rebasado los 50 en su carrera de hecho, pero en dos años en Wolfsburgo marcó tan solo uno y en media temporada de vuelta en casa igualó esa marca.

Fue en el mercado de invierno de 2013, cuando salió cedido al Eintracht tras disputar solamente 24 partidos con ‘Los Lobos’ en dos temporadas y media hasta que en la ventana estival de traspasos de ese mismo año fue recomprado definitivamente por ‘Las Águilas’. Todo marchaba sobre ruedas; una vida y una familia en Frankfurt, titular y capitán en el club de su corazón y feliz, lo más complicado de alcanzar en esa vida, y Marco Russ lo tenía. Hasta un indeseable día de mayo en 2016 donde vio peligrar todo lo que había conseguido a base del trabajo y sacrificio de toda una vida…

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Tras un control rutinario se le detectó un alto nivel de Gonadotropina en su cuerpo, muy inusual, y que solo podía significar dos cosas: o ha sido provocado por los esteroides, por lo tanto Russ se habría dopado. O peor, el cáncer es una enfermedad que puede elevar dichos niveles. Como podéis imaginar leyendo su historia e imaginando su tranquila vida en Alemania, Marco nunca haría trampas. Se sometió a una segunda prueba y se le detectó un cáncer testicular. A pesar de ello, decidió jugar el partido para salvar la categoría ante el Nurenberg al día siguiente con la mala fortuna de marcarse un gol en propia en el empate a un gol. Finalmente, el Eintracht se impuso en la vuelta de ese playoff y salvó la máxima categoría.

Sin embargo, todo el mundo estaba pensando en Marco y deseando que se recuperase. Cinco meses después, ha recibido la mejor de las noticias: está recuperado, puede volver a entrenar con sus compañeros y, si todo marcha según lo que los doctores han previsto, volver a jugar un partido en enero de 2017.

 

¿Qué se le podía pasar por la mente tras aquel autogol? Tal vez lo vería todo negativo, quizá sus compañeros y técnicos ignoraban la trágica noticia que había detrás de aquel insignificante gol (si la hubieran conocido lo normal sería que no participase). O tal vez era más fuerte y positivo que nunca; creía que su equipo se mantendría en Bundesliga y que superaría su enfermedad. Sea como fuere, el destino ha decidido sonreírle a Marco Russ y a todos los que tenemos que contar la mejor noticia posible. Sin balón de por medio, ha obrado la victoria más importante de su vida.

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