Ciclismo

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La valentía de Nibali no arrebata la Vuelta a Horner

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Enrique JULIÁN GÓMEZ – No fue por falta de valentía. No fue por no intentarlo. Quizás no era lo más inteligente pero la decisión ya estaba tomada. En un puerto como el Angliru, siempre es más efectivo subir a ritmo las infernales cuestas que a tirones. Nibali hizo caso omiso para seguir sus convicciones. A falta de poco más de un kilómetro sus piernas dijeron basta. La Vuelta a España ya estaba en manos de Chris Horner.

El americano, por fin con el maillot rojo de líder tras su actuación en el Naranco y especialmente su exhibición en Peña Cabarga hace un par de días, ejerció de frío controlador del ascenso al Angliru. Esa pausa que probablemente le otorgan sus casi 42 años de experiencia, también los consejos de que no se quemara en un puerto como este. Horner supo esperar el momento de debilidad de su rival Nibali para cabalgar hacia la victoria final.

Tres segundos de distancia separaban a los dos contendientes. Ventaja tan exígua que Nibali podría haber anulado simplemente esperando a las bonificaciones en meta. Su talante agresivo no se lo permitió, el 'Tiburón' siciliano lanzó su primer ataque a más de seis kilómetros, una temeridad. Horner, primero con Valverde y 'Purito' a su vera, luego sin ellos, siempre controló personalmente la situación. Los cambios de ritmo de Nibali se sucedieron insistentemente, bajo ningún concepto quería esperar al sprint final para ganar o perder. Dentro del caos formado entre la niebla cerrada, el gentío, las motos, los coches y los propios ciclistas, Nibali perdió su apuesta. La calma y la superioridad de Horner fueron absolutas, más cuando Nibali, al igual que durante toda la montaña de esta última semana de carrera, extenuado, cedió por última vez.

Mañana Chris Horner se convertirá en el vencedor más veterano de una gran vuelta por etapas. Quien anteriormente poseía este récord, Firmin Lambot, había vencido el Tour de Francia con 36 años, cinco menos que Horner, en el año 1922. Desde el inicio en Galicia, el americano se ha mostrado dominador en todos y cada uno de las excesivos ascensos que han caracterizado esta Vuelta. A golpe de riñón se vence en España.

Junto al encumbrado Horner y el derrotado -con honores- Nibali, Valverde ocupará el podio de Madrid. El murciano, menos explosivo, menos valiente pero más fiable y regular que antaño, gestionó a la perfección sus fuerzas. Cedió pronto, lejos de un triunfo final que parecía utópico, pero mantuvo con gran entereza su tercera plaza. Joaquím no pudo con las rampas más duras y, con la victoria lejos, llegó a más de un minuto para conformarse con su cuarta plaza.

En río revuelto, otra de esas perlas francesas nacidas en la última década del pasado siglo, como Pinot -séptimo final- o Barguil -doble vencedor de etapa- se llevó la victoria en una cumbre mítica  como el Angliru. Kenny Elissonde, enjuto ciclista de pedaleo nervioso, resistió como superviviente de la numerosa fuga del día, por delante de los favoritos. Una ascensión sufrida, retorciéndose en cada curva para escribir su nombre en lo alto de uno de los monumentos del ciclismo y suceder a 'Chava' Jiménez, Heras, Simoni, Contador y Cobo. El infierno hacia el cielo. Lo mismo pensó Horner. 

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