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La Ryder de mis sueños

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David FERNÁNDEZ – La Ryder Cup vuelve a Escocia 41 años después para celebrar su 40ª edición, la 18ª que enfrentará a Europa contra Estados Unidos. Los europeos defienden título y su imbatibilidad como anfitriones que mantienen desde la derrota de 1993 en The Belfry.

Cuarenta ediciones a lo largo de 85 años han dado para actuaciones individuales sobresalientes de las que destacaremos todas aquellas donde un jugador ganó todos sus encuentros, con un mínimo de cuatro jugados (o de tres si este era el límite máximo de puntos posibles).

Una diferencia histórica
En la Ryder Cup de 1967, la única hasta el momento celebrada en Texas, Estados Unidos consiguió la mayor renta de la historia al derrotar al equipo británico por quinte puntos (23,5-8,5). A ello contribuyeron dos jugadores, Gardner Dickinson y Arnold Palmer, que vencieron sus cinco partidos. Dickinson ganó cuatro partidos por parejas, dos de ellos con Arnold Palmer, y su individual, todo ello sin necesidad de pisar el hoyo 18, mientras que Arnold Palmer venció en tres encuentros por parejas y sus dos individuales.

De ambos bandos
La Ryder Cup de 1977 fue la tercera y última donde compitió un combinado británico-irlandés. El formato fue único, con cinco partidos por parejas en jueves y viernes y diez individuales el sábado. El máximo posible de victorias era de tres y lo lograron dos británicos y un estadounidense. Los británicos fueron los ingleses Faldo y Oosterhuis, que formaban pareja y fue el único dúo de su equipo que no fue derrotado.
Pese a la superioridad del bando americano solo Lanny Wadkins sumó los tres puntos y con victorias muy cómodas: 3 y 1 en foursomes, 5 y 3 en fourballs y 4 y 3 en su partido individual.

Jugarlo todo, ganarlo todo
La irrupción de Severiano Ballesteros y la imposibilidad de competir contra Estados Unidos solo con jugadores británicos provocó la entrada de Europa en la Ryder Cup 1979, edición que pasará a la historia también porque Larry Nelson firmó la mejor actuación perfecta de todos los tiempos, 5-0, record que se mantiene. Larry Nelson formó una pareja imbatible con Lanny Wadkins sumando cuatro puntos (tres de ellos ante los españoles Ballesteros y Garrido) y añadió un triunfo individual también ante Ballesteros.

El repetidor
En 1981 Estados Unidos visitó por primera vez al equipo europeo y le derrotó por 18,5-9,5, el que sigue siendo el mayor triunfo americano ante el viejo continente. Una diferencia tan grande se consiguió porque tres estadounidenses fueron capaces de ganar en los cuatro encuentros en los que participaron: Lee Trevino, Jack Nicklaus (siempre haciendo pareja con Tom Watson) y, otra vez, Larry Nelson, que es el único que tiene dos actuaciones perfectas. El éxito de Nelson en esta edición fue muy trabajado porque en dos de sus partidos por parejas y en su individual ganó en el hoyo 18.

El milagro de Medinah
Europa es el vigente campeón, y por tanto le valdrá el empate en esta edición para retener el título, gracias a una remontada histórica en el último día de hace dos años. Pero la superioridad americana fue tan apabullante en los enfrentamientos por parejas que si no llega a ser por Ian Poulter los europeos no hubieran tenido ninguna esperanza de remontar. El inglés, en compañía de Rose en los foursomes y de McIlroy en un fourball, ganó sus tres partidos y remató el trabajo venciendo a Webb Simpson en individuales lo que neutralizó completamente la ventaja americana.

Fin de semana para olvidar
Desde 1979, cuando se enfrentaron por primera vez Europa y Estados Unidos, ningún jugador ha jugado y perdido todos los enfrentamientos posibles (normalmente cinco, en ocasiones pudieron ser hasta seis), básicamente porque si solo cosechas derrotas tu capitán te sustituye. Pero tres jugadores, todos americanos, perdieron los cuatro duelos en los que participaron.

El primero en protagonizar una actuación tan desastrosa fue Raymond Floyd en 1983, que perdió tres encuentros por parejas (y con tres compañeros diferentes) y su individual, pese a ello Estados Unidos ganó la copa. Catorce años después, en Valderrama, lo repitió Davis Love III. Y el último en irse con cero puntos tras jugar cuatro veces fue Steve Stricker en 2012, el capitán americano insistió en la pareja Stricker/Woods que jugó tres veces y perdió las tres y Stricker, a diferencia de Woods, añadió una derrota en su individual ante Martin Kaymer, el jugador que mantuvo la Ryder Cup en Europa.

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