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La resaca del Champagne (Cap VIII): los campeones

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Las dos competiciones continentales de clubes tienen nuevos campeones, Montpellier derrotó a Harlequins en la final de la Challenge Cup y Saracens hizo lo propio con Racing 92 en la final de la Champions Cup.

 

Champions Cup

Racing 92 9 Saracens 21

Justa y merecida victoria del equipo de Mark McCall para conseguir su primer título de la máxima competición europea.

Saracens repitieron en la final la fórmula que les había permitido superar a Wasps en las semifinales: el partido se jugó al ritmo que les interesaba a los ingleses y en las zonas del campo que más convenían al equipo londinense.

La superioridad física de los ingleses fue manifiesta en los puntos de contacto y a partir de ahi cimentaron su victoria. Provocaron las infracciones defensivas de los jugadores de Racing y Owen Farrell fue el encargado de transformarlas en puntos, el apertura consiguió una inmaculada serie de 7 aciertos sobre 7 pateos a palos y firmó los 21 puntos de su equipo.

No se produjo el esperado duelo de pateadores contra Dan Carter; el jugador neozelandés llegaba tocado a la final y fueron Maxime Machenaud, primero, y Johan Goosen, después, los encargados de ejecutar los lanzamientos.

 

Hay dos datos que definen bien el desenlace de la final:

99 placajes de Racing por 146 de Saracens y 12 infracciones para los franceses por 8 de los ingleses. En una final tan equilibrada, a nivel de juego, son estos detalles los que marcan las diferencias.

Saracens han sido el mejor equipo de la temporada y han ganado los 9 partidos de la Champions Cup. Han sido el primer equipo en lograr el pleno de victorias en la máxima competición continental.

Desde la victoria de London Wasps (actualmente Wasps) en 2007 ningún equipo inglés había conseguido llevarse el título de campeón de Europa, Saracens lo han hecho con total merecimiento.

 

Challenge Cup

Harlequins 19 Montpellier 26

28.556 espectadores vieron en el Grand Stade de Lyon al equipo de Jake White imponer su estilo de juego, lento y basado en la dominación física, para llevarse la victoria en el último partido de Conor O’Shea al frente del conjunto londinense.

Siete jugadores sudafricanos, tres franceses, dos fiyianos, un georgiano, un neozelandés y un australiano formaban el equipo inicial de Montpellier. Un auténtico crisol en el cual destacaba el contingente sudafricano sobre un total de once jugadores procedentes del hemisferio sur frente a los cuatro representantes del hemisferio norte. No es una cuestión baladí ya que sirve para identificar muchos de los problemas actuales del rugby francés.

 

El destino suele ser caprichoso y fue la lesión de Benjamin Fall -uno de los tres franceses titulares- la que provocó la entrada de Jesse Mogg al campo. El zaguero australiano fue el autor de los dos ensayos conseguidos por Montpellier en el partido. El equipo inglés mantenía la cercanía en el marcador al aprovechar las infracciones defensivas rivales por medio de Nick Evans. El intercambio de patadas entre el apertura neozelandés y Demetri Catrakilis marcaba el ritmo del partido. La cómoda ventaja obtenida por los franceses (26-9) les permitió una cierta relajación que se vio alterada a partir del ensayo de Marland Yarde en el minuto 71, Harlequins consiguieron situarse a siete puntos y tuvieron varias posesiones para haber intentado llevar el partido -al menos- a la prórroga.

Dos malas decisiones de Ben Botica -en su último partido con Harlequins antes de convertirse en jugador de Montpellier- mantuvieron inamovible el marcador y confirmaron la victoria del equipo francés.

La derrota de Harlequins les deja sin plaza en la Champions Cup 2016-2017 y será el séptimo clasificado del Top 14 francés el que ocupe este puesto.

Enhorabuena.

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