Fútbol Europeo

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La racha que endulza la rutina de Wenger

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Irregularidad, incerteza, baches, barreras, tramos planos, cuestas hacia arriba, empujones. Nada cómodo, ¿verdad? Así es el día a día durante la última década de Arsène Wenger. Un técnico, el francés, que debe tener pesadillas con aquella mágica temporada de los Invencibles, cuando el Arsenal ganaba la Premier League de forma invicta, sin perder. Un logro dorado que, a día de hoy, ha adquirido galones de pesadilla, pese a su éxito pasado.

Y es que el Arsenal sigue viviendo, pese a la FA Cup de la temporada pasada, de aquella mágica e imborrable temporada. La figura del técnico ha pasado con los años de ser un técnico prestigioso, a una posterior etapa en la que destacaba por dar la oportunidad y sacar rendimiento a jóvenes promesas, para acabar siendo un entrenador, incluso, cuestionado por su propia afición. Esta misma temporada, recordemos, incluso se pudo ver una pancarta que agradecía el trabajo y los éxitos, pero debía marcharse.

Por suerte, o desgracia, aquella imagen sigue vigente, imborrable. Aquella fotografía de los aficionados Gunners pidiendo, de forma educada eso sí, la marcha de Wenger esta misma temporada, quizás, no quede en el mejor de los lugares. Pero es la magia de la fotografía. El arte, el truco técnico, de congelar el tiempo, de capturar un momento preciso, un segundo exacto. Aquella imagen, actualmente, deja en buen lugar al entrenador galo.

El Arsenal es segundo clasificado. Sí, en mitad de una tormenta liderada por el Chelsea, que roza ya el título, y con el ego de la ciudad de Manchester en juego, los del Emirates Stadium son segundos en la clasificación. Casi por sorpresa, casi de forma automática, la mala dinámica del Manchester City (pasando de la segunda plaza hasta la cuarta), sumado a una espectacular racha de resultados para el Arsenal (7 victorias consecutivas) han colocado a los londinenses en la pole position por los puestos de Champions League (al margen del primer clasificado).

El combinado de Wenger sólo ha perdido 2 de sus últimas 16 jornadas ligueras, creando un ritmo sólido, competitivo, y dejando de lado toda incerteza, duda o barrera en el camino. Son favoritos a la segunda posición. Un logro, un objetivo, que deja buen sabor de boca en el Norte de Londres.

Nuevos tiempos. Otras épocas. Hace algo más de una década Highbury, el romántico y mítico estadio ya extinguido del Arsenal, celebraba uno de los campeonatos ligueros más recordados, sin embargo, en la actualidad, el mismo entrenador saborea con gusto una segunda posición que, siendo realistas, es muy positivo. El Arsenal vive el mejor momento de la temporada (quizás liberado desde la eliminación europea) y Wenger sonríe viendo a sus pupilos.

Un combinado que mezcla veteranía con juventud, mezclando calidad y galones a partes iguales. Todo dirigido por un técnico que ha vivido absolutamente de todo en sus 19 temporadas como entrenador de los cañoneros de Londres. Hace unos meses, pedían su marcha, le agradecían los éxitos, las victorias, pero parecían muy lejanas y pedían su marcha. Sin embargo, pese a que muy posiblemente no ganará la Premier League, saborea las mieles de un éxito menor, de un éxito forjado en una gran racha de victorias, y no de un título, pero no por ello menos positivo.

Wenger, sentado en la sombra del banquillo local del Emirates Stadium, desde su banquillo de técnico en Londres, saborea un gran estado de forma de los suyos. En su ya envejecido rostro se mantiene de forma continua una sonrisa innata, natural, que no fuerza, viendo que su equipo suma una gran racha de resultados que le permite encarar la recta final de la temporada, en la lucha por los puestos europeos, desde la mejor posición.

Un éxito que no sobrevuela a un título. En su sombra, pero con un valor calculable, interesante, que crea ilusiones, como otro más, en la afición Gunner.

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