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Cuando la Juventus goleó 9-1 al Inter

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Corría el 16 de abril de 1961 y en Turín se disputaba el famoso Derby d’Italia, el duelo por excelencia entre los colosos del fútbol italiano, Juventus e Inter. Inmersos en la recta final de la temporada, el cuadro nerazzuro, entrenado por Helenio Herrera, visitaba el Stadio Comunale en plena lucha por el título contra una Vecchia Signora que en el parón de invierno había quedado a cuatro puntos del equipo presidido por Angelo Moratti, padre de Massimo.

Se avecinaba un encuentro de interés mundial, con la ciudad de Turín volcada con el suceso y con los hinchas bianconeri con el reciente recuerdo de la derrota (3-1) en Milán en la primera vuelta del campeonato. Tal era la dimensión del choque que los 60.000 asientos con los que contaba el recinto –por aquel entonces– se quedaron cortos, optando el público que no tenía entrada ni sitio en las gradas –que eran miles– por invadir el terreno de juego y situarse en los bordes del campo.

La gente estaba a pocos metros de nosotros –recuerda Aristide Guarneri, jugador del Inter en aquel momento–, pero la realidad es que no existía peligro alguno”, hecho que el árbitro genovés Gambarotta no vio del mismo modo, pues transcurridos 31 minutos decidió suspender el partido. En ese momento, la tranquilidad en el seno interista era total, pues la regla decía que en ese caso la victoria se le atribuía a los visitantes. Pero la decisión tardó en llegar 10 jornadas, cuando la Lega Calcio otorgó un 0-2 a favor del Inter de Milán, que volvía a vislumbrar el Scudetto.

Sin embargo, la sorpresa saltó el 3 de junio, día de la víspera del último partido de la Serie A 1960/61, cuando la CAF (Centro de Asistencia Fiscal) aceptó el recurso de apelación de la Juventus, decretando que el partido se volvería a jugar, dando opciones a los turineses a levantar su 12º título liguero. Y como no, esta decisión generó enfados, protestas, sospechas y acusaciones, alimentadas por la doble cara de Umberto Agnelli, padre de Andrea, que no sólo era presidente de la Juve, sino que también lo era de la Lega Calcio.

Aquella decisión de la CAF nos puso dos puntos por debajo de la Juventus, y nosotros nos enteramos antes de jugar contra el Catania, lo que provocó que saliéramos a jugar con la moral por los suelos –recuerda Guarneri–. Ese día perdimos 2-0 contra el Catania, sentíamos que nos habían estafado”.

Desde el día en que se supo el fallo de la CAF, que coincidió con la derrota nerazzurra contra el Catania, hasta el día del partido, fueron días muy convulsos. Una semana eterna, eternamente vergonzosa. Y es que el Juventus-Inter que debía repetirse estaba programado para el 10 de junio, día negro en la historia del equipo milanés. Pero, ¿por qué? Simplemente por una decisión clamorosa del presidente Moratti apoyada por su entrenador Herrera. Una decisión que consistía en dejar en Milán al primer equipo e ir a Turín con el equipo Primavera (equipo filial, con límite de 19 años), que formó un once juvenil con Annibale, Riefolo, Tacchini, Morosi, Masotto, Dalmaso, Mazzola, Manini, Fusari, Guglielmoni y Ghelli.

Yo –recuerda Sandro Mazzolatuve un problema añadido. El sábado (día del partido) tenía que realizar tres exámenes para completar el cuarto año de contabilidad. En mi casa siempre se dijo que el estudio debía imponerse al fútbol, por lo que a Turín no debía ir. Supliqué y lloré en vano. Pero afortunadamente, el entrenador movió unos hilos y accedieron a que me hicieran los exámenes por la mañana. Al finalizar, una empresa de coches de alquiler me estaba esperando justo en frente de la escuela para que me llevara a Turín, a donde llegué justo a tiempo para jugar“. Y esperándole sobre el verde estaban los Boniperti, Charles, Sívori y compañía, un equipo al que se enfrentarían un puñado de juveniles que jamás habían disputado un partido en la élite.

Un bochorno sin precedentes

Y se jugó el partido. 90 minutos de sufrimiento nerazzurro, de bochorno, por los nueve goles que le endosó la Vecchia Signora, seis de los cuales corrieron a cargo de Omar Sivori. El tanto del honor para el Inter lo anotó Mazzola, desde el punto de penalti. “Al principio nos sentíamos avergonzados –aclaró Boniperti–, no queríamos castigarlos. Pero por aquel entonces Sivori trabajaba para ganar el Balón de Oro, que más tarde conquistaría, y se puso entre ceja y ceja el objetivo de marcar tantos goles como fueran posibles”.

De los once jugadores interistas que saltaron al campo como titulares, sólo Mazzola se terminó convirtiendo en un campeón. El resto hicieron carreras muy indiscretas. “Aquel día –comentó Mazzola– el que marcaba a Sivori fue Morosi, que soñaba con ser convocado por la Selección de Italia por haber ‘secado’ al crack argentino. Pero después de sus seis goles, Morosi me confesó que le costaría volver a dejarse ver por su propia casa”.

Finalmente, y tras ese histórico 9-1 de la Juve, la Serie A de la campaña 1969/61 finalizó con el equipo bianconero alzando su 12º Scudetto, cuatro puntos por encima del Milan y 5 del Inter. La venganza para Il Biscone llegó cuatro meses más tarde (22 de octubre de 1961), cuando vencieron por 4-2 en el mismo feudo dónde, poco tiempo atrás, habían sufrido el bochorno más grande y polémico de su historia. Esa temporada la Juventus terminaría enterrada en la 12ª posición de la tabla, aunque ese día ya no estaba Boniperti.

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