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La pesadilla de Quagliarella

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El Tribunal de Torre Annunziata, provincia de Nápoles, condenó el 17 de febrero a Raffaele Piccolo, agente de la Policía Postal italiana, a cuatro años y ocho meses de prisión por acoso a varias personas.

Fabio Quagliarella, delantero internacional italiano, natural de Castellammare di Stabia, siempre en el área metropolitana de Nápoles. Jugó durante una temporada (2009/10) en el Napoli. Nunca había jugado allí -con 10 años se fue a la cantera del Torino- y triunfó en Udine antes de volver a casa. Solo pudo quedarse un año allí.

Desde el año 2006 y hasta 2010, cuando jugó en Udinese y Napoli, Fabio Quagliarella fue acosado y calumniado por Raffaele Piccolo. Al principio le pedía solo camisetas y autógrafos. Luego, le acusó a través de cartas enviadas a sus clubes y a su familia, fotos trucadas y falsos e-mails de relaciones con la Camorra, consumo de droga y pedofilia. Todo mentira.

Fabio Quagliarella juega actualmente en la Sampdoria, a donde llegó en el invierno de 2016. Conocida la sentencia, tras el partido disputado contra el Cagliari, el delantero rompió a llorar, emocionado y liberado, en las entrevistas post-partido en zona mixta.

Quagliarella durante su etapa en el Napoli | Maurizio Lagana/Getty Images

“Viví un largo período muy difícil por esta situación. Por fin, la pesadilla ha terminado. Había investigaciones en curso y no podía hablar mientras tenía que escuchar a todos dar su opinión. No fue fácil y no se lo deseo a nadie”.

Fabio Quagliarella, según sus palabras, tuvo que dejar el Napoli por esto. Se tuvo que ir a la Juventus, y desde entonces es también considerado un traidor por la afición partenopeo.

“No decidí irme del Napoli de un día al otro. No había ningún motivo, la causa era únicamente esta. De Laurentiis me echó solo por estar cartas. Tras las calumnias, enviadas a la sede del Napoli en 2010, el presidente me dijo que dejara de vivir en Castellammare. Al principio me llamaba cada día. Luego, no me volvió a hablar más”.

Tras cinco años de sufrimiento y casi siete años más de espera, por fin la justicia ha puesto fin a la pesadilla de Fabio Quagliarella.

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