Real Oviedo

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La otra historia de la salvación del Real Oviedo

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Este mes de noviembre se han cumplido cuatro años del desembarco de Carlos Slim en el Real Oviedo. Aunque sea difícil olvidar una de las historias más virales del deporte en los últimos años, hay detalles que han quedado eclipsados por la sombra del líder de la lista Forbes. Con ellos se podría construir otro relato, diferente en la forma pero igual de feliz en el fondo. Poco se ha contado fuera de Asturias acerca de que Carlos Slim no salvó al Oviedo.

El 16 de noviembre de 2012, veinticuatro horas antes de que finalizara el plazo de la ampliación de capital, el club ya estaba ‘salvado’. Enrique Pina, el archiconocido empresario murciano, había abierto la chequera y tenía un talón de un millón de euros a nombre del Real Oviedo. De ahí el entrecomillado anterior. Ilusión para los desesperados, desencanto para los escépticos, que veían en el fundador del extinto Ciudad de Murcia un personaje tan siniestro como Alberto González, presidente del club hasta ese mismo verano y con una orden de detención internacional que sigue vigente hoy día.

¿Y por qué ese recelo? ¿No había llevado Enrique Pina al Ciudad de Murcia de la nada a Segunda División en cinco años? ¿No acababa de ascender al Granada a Primera División? Su trayectoria venía avalada por ciertos logros importantes, no se podía negar. Y a ello se unía que contaba con el respaldo de la familia Pozzo, propietaria del Udinese y el Watford, con quienes mantenía una gran amistad desde finales de los años 90. Tan grande que Pina tiene los derechos en exclusiva para España de todos los jugadores del Udinese. Y cuando los italianos compraron el Granada en 2009, lo nombraron presidente y delegaron en él todo el control.

El problema era que sus estrategias en los negocios futbolísticos podrían llamarse peculiares. Sobre todo las del último año. En el verano de 2011 el tándem Pozzo-Pina abandonó Granada y pasó a controlar el Cádiz. Al mismo tiempo, Pina también tenía medio pie en el Tenerife, donde era ‘asesor externo’ de Pedro Cordero, director deportivo de los canarios… y buen amigo suyo porque había desempeñado ese mismo cargo en el desaparecido Ciudad de Murcia. La madeja la remataba al haber dejado a un hermano de Cordero como director deportivo del Granada. Pensamiento en red, como dicen los emprendedores; o lo que los suspicaces llamarían conflicto de intereses.

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Fuente: www.realoviedo.es

Pero la letra pequeña de esta simbiosis italo-murciana es mucho más oscura de lo que parece. La familia Pozzo lleva en el Udinese desde el año 86. A mediados de los ’90 el club se vio envuelto en un escándalo relacionado con las apuestas y fue sancionado con la pérdida de categoría. E igualmente Giampaolo Pozzo, el patriarca, fue inhabilitado unos años después para desempeñar cargos directivos, tras intentar sobornar a un directivo de la Lazio. Una singular atracción por las cloacas del deporte que casan con los rumores que acompañan a la figura de Enrique Pina en su trayectoria deportiva. Aunque nunca ha habido ninguna sentencia firme contra él, en las hemerotecas digitales de multitud de diarios se pueden encontrar hasta cuatro intentos o sospechas de soborno a su nombre.

Mucho interés y pocas ofertas

Por eso, el revoloteo de Pina en torno al Oviedo en el verano de 2012, cuando se estaba preparando la ampliación de capital, no ilusionaba mucho a los aficionados un poco informados. Ni Cádiz ni Tenerife habían ascendido a Segunda división así que se desligaron de ambos clubes. Y se sumaron a la docena de grupos inversores (ninguno español, todo hay que decirlo) que estaban interesados en el equipo asturiano. Pero la única oferta firme era la suya, que además exigía al Ayuntamiento (con un 21% del capital antes de la ampliación) el voto favorable en todas sus decisiones hasta 2015. Casi nada. Susto o muerte.

Las dos semanas del tramo de suscripción libre de acciones comenzaron con un panorama desolador. El plazo de suscripción preferente para antiguos accionistas había fracasado. La recaudación era de unos 59.800 euros; muy lejos de los 1,9 millones que el Consejo de Administración había fijado como mínimo. Esas dos semanas fueron las del milagro, el ya conocido tsunami mediático que Sid Lowe, corresponsal de The Guardian en España, originó. Solo escribió un tuit llamando a salvar al antiguo club de Mata, Michu y Cazorla. 140 caracteres dieron la vuelta al mundo en docenas de periódicos y televisiones.

Cuando solo quedaban tres días para finalizar el plazo, el Ayuntamiento cedió a las condiciones del grupo de Pina, de manera que se podría decir que el club ya estaba salvado: al millón que ponían sobre la mesa había que sumar los 1,75 millones de capital social que los aficionados locales, junto con miles de accionistas de medio mundo, habían comprado. Era imposible no estar contento en Oviedo, no sentir que se había hecho historia en el fútbol español. A pesar de que Enrique Pina y Gianni Pozzo iban a tener el control del club.

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Fuente: www.newslocker.com

Y en el último día, apareció. Slim. No se le esperaba. Alguien puede suponer que leyó el tuit de Lowe y se animó, pero la realidad es que la entrada de Slim no se explica sin la mediación del periodista asturiano Marcos López -oviedista-. Dos millones de euros y, ahora sí, la sensación de que el esfuerzo había valido la pena y la certeza de que el dinero que tanta gente había invertido no caería en saco roto. Un salto de Murcia a México, grande en lo espacial e infinito en lo emocional, que vinculaba dos territorios fuertemente unidos por la emigración de los siglos XIX y XX y volvía a hacer sonar el nombre de Asturias en el Distrito Federal. Tras el gatillazo, Pina se despidió con un mensaje corto: “Me alegro de que sea Slim. Es una garantía”.

Y el tiempo le ha dado la razón porque en estos cuatro años el magnate mexicano ha inyectado más de 11 millones de euros en las cuentas del club, se ha reducido la deuda en un 65% y está previsto liquidarla en dos temporadas. Pero también se la ha dado a los escépticos del primer párrafo. Lo último que se ha escrito sobre Pina es que la UDEF lo investiga por evasión fiscal y blanqueo de capitales a través de una red empresarial creada por la familia Pozzo.

 

Foto principal: www.realoviedo.es

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