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La montaña rusa de Stefan Kiessling

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El personaje sobre el que toca hablar en un nuevo capítulo de esa sección que llamamos “Tú Eliges” no es un cualquiera. Toca hablar del jugador con más partidos en la historia del Bayer 04 Leverkusen y el 2º máximo goleador histórico del equipo. Todo un veterano que ha vivido una montaña rusa como futbolista. Pero toda estrella tiene sus inicios y los de Kiessling no fueron en el Leverkusen, sino en Nüremberg. A la ciudad bávara llegó en el 2001, para jugar en su cantera. Sus números eran muy buenos, lo que hizo que Klaus Augenthaler le hiciera debutar en abril de 2003, saliendo los últimos minutos desde el banquillo. Ese fue el último partido de Augenthaler como entrenador del equipo.

Aquella temporada el equipo acabó descendiendo a 2.Bundesliga. Kiessling solo jugó aquellos diez minutos de la derrota en Hamburgo por 4-0. Era el primer contacto del jugador con la máxima categoría del fútbol alemán. En la 2ª División, el Nürnberg se hizo con el campeonato y volvió a la máxima categoría, con el eslovaco Marek Mintal como referencia de ataque. Kiessling era el 3º de la plantilla. Cada vez tenía más protagonismo y, aunque con un número de goles no muy alto, contaba con la confianza de Wolf, su entrenador.

En el regreso a la máxima categoría, el joven delantero de Lichtenfels volvía a verse superado por otros dos delanteros que hacían que la titularidad de Kiessling en el primer equipo fuera prácticamente ocasional. El equipo consiguió mantenerse y la temporada siguiente pasó de estar cerca de la zona baja a terminar a cuatro puntos de la zona europea. Otro eslovaco, Robert Vittek, acababa como máximo goleador del equipo en la temporada. Stefan Kiessling, por su parte, iba cogiendo más protagonismo. Superó los treinta partidos y marcó diez goles. Algunos de los grandes clubes alemanes habían puesto sus ojos en un delantero rubio, alto y de ojos claros.

(Dennis Grombkowski/Bongarts/Getty Images)

Por poco más de seis millones de euros, el Nürnberg traspasó al jugador al Bayer 04 Leverkusen, uno de los clubes de la Bundesliga con aspiraciones a llegar a competición europea cada año. Solamente se perdió dos de los partidos de aquella temporada y fue titular en la mitad de ellos. Esa temporada Kiessling acabó con ocho goles, marcados ante clubes como Bayern, Dortmund, Wolfsburg o Schalke 04. Los dos goles ante el BVB y el que marcó en Gelsenkirchen supusieron tres victorias para el equipo del BayArena. Empezaba el idilio del delantero con el club de la empresa farmacéutica.

En la temporada 2007-08 Michael Skibbe ya contaba con Kiessling como jugador titular en la plantilla del Leverkusen. Compartía parcela atacante con el bosnio Barbarez y el griego Gekas. A pesar de haberse quedado su equipo sin competición europea para la siguiente temporada, los números de Stefan Kiessling convirtieron aquel año en la primera gran campaña de su carrera, superando la quincena de goles entre todas las competiciones.

Era la primera gran temporada de Kiessling en la Bundesliga, pero no la mejor. Aún quedaban años por disfrutar. La titularidad con Skibbe no fue algo oportuno. Los años siguientes lo fue también, con Bruno Labbadia y Jupp Heynckes. De hecho, el año de Labbadia, tanto él como su compañero en la delantera, Patrick Helmes, lo jugaron todo. Ambos estuvieron entre los máximos goleadores de la competición, pero no en lo más alto. Kiessling lo rozó al año siguiente. Con Helmes en un 2º plano dentro de la plantilla y a las órdenes de Heynckes, Stefan se quedó a un tanto del goleador de aquella liga, el bosnio Edin Dzeko.

Sin embargo, tocaba bajar. Quien había confiado en él para ser titular indiscutible el año anterior, le mantuvo en un segundo plano la temporada posterior. Bajó en números y en relevancia en el equipo. Además, el año del bajón de Kiessling fue un gran año para el Leverkusen, ya que finalizó subcampeón de liga, a siete puntos del Borussia Dortmund. La salida de Heynckes del equipo trajo a Robin Dutt al banquillo y devolvió a nuestro protagonista a la titularidad y a ser protagonista. Stefan entraba en el Top 10 de goleadores, tras sumar un total de dieciséis. Delante de él en esa tabla de goleadores había nombres tan destacados como Huntelaar, Lewandowski, Mario Gómez o Pizarro. Casi nada. No había tristeza en Leverkusen, Kiessling había vuelto y, en aquel caso, mejor que nunca.

(Mika Volkmann/Bongarts/Getty Images)

La rampa seguía siendo de subida en esta etapa de su carrera. Aún quedaba por llegar al punto más alto y, para ello, solo tuvo que esperar un año. En la 2012-13 se convirtió en el mejor delantero de la liga, anotando un total de veinticinco goles. La mejor temporada de su carrera en la que a goles se refiere. La competición que encumbraría a Stefan Kiessling como uno de los grandes goleadores de la última década en Alemania. Ese fue el punto más alto de su carrera y, de ahí, solo ha podido bajar. Claro está que el premio de Máximo Goleador le llegó estando ya en la treintena y que se perdió algunos partidos por lesión. Iba perdiendo protagonismo en lo que a goles se refiere. Gente como Javier “Chicharito” Hernández o Hakan Çalhanoglu se le adelantaban.

Si a nivel de clubes su rendimiento estaba de capa caída, con la selección fue a peor. Debutó en 2007, de la mano de Joachim Löw, en un amistoso ante Dinamarca. Jugó media parte, sustituyendo a Kevin Kuranyi. Tardó dos años en volver a pisar el césped como jugador de Die Mannschaft y, en 2010, año en el que más partidos jugó, fue ya su despedida. Un problema con el seleccionador hizo que no fuera llamado más veces a jugar con el equipo nacional. No solo tenía complicada la opción de jugar, teniendo a gente como Klose, Gómez por delante, sino que Löw colocaba también a un “falso 9” en muchas ocasiones.

Así fue. Es todo un veterano y tuvo, por así decirlo, “su momento de gloria”. Ahora espera desde el banquillo la oportunidad, siendo un suplente de lujo del delantero mexicano. No corren buenos tiempos para la carrera del bueno de Stefan Kiessling, sin embargo, ya mucho más no puede hacer. Cumplió con su misión y dejó su nombre grabado en la historia de la competición alemana. ¿Su único punto negro? El internacional. Pero ya se sabe, Alemania ha gozado de muy buenos delanteros en la última década. Stefan, simplemente, no encontró nunca su sitio allí.

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