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La MLS busca a su Capitán América

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Raúl Vergara | Los jugadores de fútbol de los Estados Unidos o con raíces norteamericanas nacidos en el extranjero no tienen tanto talento como sus colegas de otras naciones. Esa es la realidad tanto a nivel adulto como a niveles de divisiones menores. La conversación ha recobrado actualidad este año tras la eliminación de la selección nacional de USA sub23 a manos de Colombia, lo que significó que el equipo del norte de América no clasificara a los Juegos Olímpicos por segunda vez consecutiva.

A este fallo se suma que el seleccionado mayor dirigido por Jurgen Klinsmann apenas finalizó en cuarto lugar en la Copa América Centenario que USA organizó esperando lograr una mejor participación que esa en lo deportivo. En efecto el propio Comisionado de la MLS, Don Gerber, ha reconocido ante los medios de prensa que a nivel juvenil USA no está al nivel que debiese estar, que los jugadores jóvenes “todavía no son tan buenos”. Es lo que opina también Andrea Pirlo que ahora por jugar en la MLS ha podido observar en terreno como los clubes preparan a sus jugadores de menor edad. Pirlo concluye que la preparación comparada con Europa está atrasada.

 

Lo notable es que el propio Klinsmann tras promover al juvenil de 17 años de edad Christian Pulisic ha aclarado que el chico en Europa hubiese tenido una mucha mayor dificultad para llegar a ser seleccionado nacional adulto. Es la línea argumental que predomina en las estructuras de la Federación de Fútbol de USA. Sutil Gulati se lamenta por esta falta de talento y aprovechó el clima post derrota ante Argentina por 4-0 para explicar lo obvio: las diferencias de calidad entre futbolistas norteamericanos y los de las potencias a nivel mundial son evidentes.

Lo interesante de la explicación de Gulati radica que tal vez intuitivamente dio con la raíz del problema. Los clubes de la MLS y la Federación reclutan jugadores jóvenes talentosos pero eso no impide observar que el talento no crece orgánicamente en Estados Unidos. Ese jugador súper clase tal vez exista ya hoy encarnado en algún niño que juega al soccer con amigos en una liga escolar o en el club donde él y su familia van a pasar el rato el fin de semana.

Lo curioso es que por ser la sociedad norteamericana tan particular en su organización comunitaria los chicos talentosos estén precisamente en frente de los ojos de quienes le buscan pero sin ser detectados.

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