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‘La mente en blanco’ – El jefe infiltrado

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Parece que Sergio Ramos tendrá que parar un tiempo para recuperarse de la lesión en su hombro izquierdo. El camero, pese a haberse infiltrado varias veces, sigue sintiendo dolor y todo apunta a que pasará por el quirófano tras el clásico del próximo 21 de noviembre en el Santiago Bernabéu, para el que volverá a infiltrarse una vez más.

Aunque el daño en la articulación no reviste mucha gravedad, corre el riesgo de que vaya a peor. Aún quedan dos tercios del curso y es más inteligente parar ahora y recuperarse, que recaer en cualquier momento y decir adiós al resto de la temporada. De operarse, el central madridista estaría de dos a tres meses de baja, por lo que estaría de vuelta para el tramo más decisivo.

Pese a que la baja de Sergio es un contratiempo para Benítez, Pepe y Varane han demostrado ser una pareja de centrales de altísimo nivel, además de que Nacho siempre ha cumplido cuando ha tenido que jugar en cualquier posición. Más que su capacidad defensiva o su juego aéreo, lo complicado será suplir la personalidad y el carácter que aporta el capitán al conjunto blanco.
 

 
El historial de Ramos con las infiltraciones es bastante amplio, prácticamente desde su llegada al Real Madrid ha jugado con algún tipo de lesión cada temporada.

Ya en 2007, jugó con una fractura del tabique nasal a raíz de un cabezazo de Roy Makaay en el Allianz Arena. Partido de vuelta de octavos de Champions League donde, además, el Real Madrid caía eliminado. Ramos se operó una vez finalizada la temporada, tras tres meses jugando con las dificultades respiratorias que una fractura así conlleva.

Durante la temporada 2007/2008, el mismo jugador reconocía haber jugado varios partidos infiltrado. Algo de lo que decía no arrepentirse, ya que no quería perderse los partidos importantes. En esas mismas declaraciones, también hacía referencia a los perjuicios que, a la larga, podrían tener el infiltrarse de forma recurrente.

En 2010, durante el partido ante Suiza que iniciaba la participación de la selección española en el Mundial de Sudáfrica, Ramos despejaba un balón y terminaba el encuentro con molestias en la zona dorsal. En las siguientes jornadas, ante Honduras y Chile, volvió a infiltrarse para jugar.

Aunque tras proclamarse campeón del mundo, seguro que es la infiltración de la que menos se arrepiente.

En un partido frente al Rayo en la temporada 2012/2013, Ramos sufrió una contractura en la espalda. Algo que no le impidió jugar los clásicos frente al Barça y el decisivo partido de vuelta de octavos de Champions League en Old Trafford. En esta ocasión, el Real Madrid sí consiguió remontar y meterse en cuartos de final.

Viendo el historial, no parece que esta vaya a ser la última infiltración a la que se someta el bueno de Sergio. Algo que, teniendo en cuenta la cantidad de años que lleva jugando a un nivel de exigencia máxima, dudo que sea algo aconsejable. Nadie puede dudar de su compromiso tanto con el Real Madrid como con la selección, pero ahora es tiempo de pensar las cosas en frío y no arriesgar a que un sobreesfuerzo puede acortar su carrera, o incluso perjudicarle en un futuro.

La infiltración, como garantía de su fidelidad. La irresponsabilidad más responsable.

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