Fútbol Europeo

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¿La mejor primera parte de esta generación?

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Guillermo G. Uzquiano – La exhibición era tal que al descanso debatíamos en Twitter si se trataba de los mejores 45 minutos de esta era en la selección española. Enseguida surgieron dos partidos en el recuerdo por encima del resto: las semifinales de la Euro 2008 ante Rusia y la final de 2012 ante Italia. En la segunda parte, el equipo bajó físicamente y acabó ganando por la mínima un partido que pudo golear. Algunos detalles.

Casillas: El partido empezó con la noticia en la portería. Difícil decisión para el seleccionador –y quizás injusta para Valdés- que finalmente tiró de jerarquía y pareció querer recuperar anímicamente al capitán tras un año complicado. El partido no permitió evaluar a Iker. Pero sí a otros jugadores discutidos como Arbeloa o Cesc que, de nuevo, devolvieron la confianza a Del Bosque con una buena actuación y demostraron que jugar en la selección siempre es diferente.

Cesc y Soldado: El azulgrana firmó su mejor partido en mucho tiempo. Con muchos compañeros del Barça alrededor y liberado de no ser la referencia más ofensiva del equipo. Jugó unos metros por detrás, combinando y llegando por sorpresa como siempre ha hecho. Y entendiéndose muy bien con Soldado, que demostró ser un nueve de manual: fijó a los centrales, buscó los centros laterales, aguantó el balón, bajó a recibir, tocó de cara a los centrocampistas… Un acierto más de Del Bosque.

El doble pivote: Pese a los éxitos recientes de la selección española, el debate sobre la necesidad o no del doble pivote ha estado en la calle. Sin Xabi Alonso, Del Bosque podía sustituirle directamente con Javi Martínez o adoptar el ‘estilo Barça’: Busquets de único pivote y Xavi e Iniesta más cerca de la creación, donde parecen más cómodos que cuando se ven “empujados” más arriba y tienen que recibir muchas veces de espaldas. Creo que Del Bosque siempre ha optado por ese esquema para garantizar un mayor control del partido cuando el equipo, como en la última Eurocopa, no estaba bien físicamente.

La condición física: Sin embargo, contra Uruguay el equipo demostró un tono atlético muy alto en la primera parte. Es curioso. Durante esta temporada, prácticamente todos los jugadores importantes de la selección han sufrido muchos problemas físicos, hasta el punto de plantear si no sería bueno dar descanso a varios de ellos este verano pensando en el próximo Mundial. Pero la presión del primer tiempo que permitía recuperar el balón a los pocos segundos de perderlo recordó los mejores momentos históricos de este equipo o del Barça de Guardiola, cuya gran clave para mí era precisamente esa. Y con el balón, el equipo fue mucho más dinámico, más vertical que en la Eurocopa.

Mayor control: Mediada la segunda parte, la selección acusó el cansancio y pareció conformarse con el 2-0. Hubo más ‘rondos’, más control, a lo que ayudó el oxígeno aportado por Javi Martínez, Cazorla y Mata. Por suerte, el gol uruguayo llegó muy tarde como para hacer inquietar el resultado. Un 2-1 en cualquier caso que no refleja lo sucedido en el campo. Y otra reflexión: España pocas veces golea como a menudo merece por su juego.

¿Y Uruguay?: Jugando a ese nivel, España hace parecer débil a cualquier rival. Pero Uruguay es campeón de América y tiene a varios jugadores de mucha entidad. Los charrúas sólo pudieron dedicarse a correr detrás del balón. Su frustración debió ser mayúscula. Algunos se preguntarán ahora si Cavani o Luis Suárez –se reivindicó algo al final con el golazo de falta- valen lo que piden por ellos. Su análisis queda para el día de Nigeria, donde previsiblemente  se jugarán la clasificación.

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