Die Mannschaft

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La mejor cara de Khedira

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Cuando Sami Khedira viste la camiseta de Die Mannschaft, se transforma. El internacional alemán recoge el testigo de otros futbolistas que también mostraron su mejor cara cuando defendían la camiseta de la selección alemana.

Sami nació en Stuttgart y aunque de padre tunecino, se siente un alemán más desde su nacimiento. En su ciudad natal, Khedira daría sus primeros pasos como futbolista, llegando a debutar con el primer equipo con tan solo 19 años de edad. Esa misma temporada, el actual centrocampista de la Juventus fue decisivo en el último partido de la temporada, cuando tras su gol -el segundo de su equipo- valió para otorgar la 5ª Bundesliga en la historia del VfB Stuttgart. Tres años más tarde, y tras una imprevista lesión de Michael Ballack, Joachim Löw llamó a un futbolista que a priori, llegaba con el rol de suplente. Pero no fue así, de no estar en la lista de convocados pasó a ser titular, e importante para su selección. Löw había descubierto a un mediocentro todoterreno. Capaz de defender por su físico, pero también de llegar por sorpresa desde segunda línea. Tan eficaz en el corte como rompiendo líneas y apareciendo en la frontal del área. Expeditivo en la medular y con último pase en la zona más ofensiva. Haciendo coberturas a los laterales y descolgándose una y otra vez de su pareja en el doble pivote. El típico box-to-box inglés con las distinguidas señas de identidad de un alemán con orígenes en el Magreb.

 

 

Aquel Mundial de Sudáfrica supuso un antes y un después en la exitosa carrera de Khedira. El Real Madrid llamó a su puerta, pero la exigencia de un club grande le prohibía mostrar la version más ofensiva de Sami. Pasó de ser un 4×4 a una berlina del montón. Si con Alemania era el que más auxiliaba a sus compañeros, y el que más daño hacía con sus apariciones, en el club blanco se veía sobrepasado en tareas defensivas e inútil en ataque.

La rotura de ligamentos que sufrió en un Alemania-Italia desplazó al internacional alemán a un papel más que secundario en su club. De hecho, parecía que su actuación se limitaba a un simple cameo durante su última temporada como merengue. Pero la Juve llamó a su puerta, y Sami no dudó en cambiar de aires. En Italia, le ofrecían una segunda oportunidad en la élite del fútbol europeo. Y sí, con la Vecchia Signora, Khedira ha vuelto a sentirse futbolista y su peso en el equipo vuelve a adquirir relevancia. Aún tiene mucho que decir.

 

 

Pero cuando Sami se transforma es cuando viste la Adidas de Alemania -por cierto, una relación que se extiende hasta 2022-. Ahí, el de Stuttgart se desprende de su traje de chaqueta para colocarse el mono de trabajo con los calzoncillos rojos por encima. Es ahí, cuando Khedira hace recordar a otros casos anteriores, como Podolski o Klose, que se convertían en héroes de la nación sin ser determinantes en sus respectivos equipos. Löw lo tiene claro, con Sami siempre. Y viceversa.

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