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La madurez de Dominic Thiem

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Ya lo avisó un servidor en Rotterdam 2014, cuando perdió ante Murray en tres sets, pero dejando destellos de lo que podía llegar a ser. Ya avisamos de que el jugador austriaco era una apuesta más que personal para este 2015. Tras un comienzo de año no tan bueno como en 2014, llegó la tierra. Y tras la arcilla, los títulos. Y ya van 3 este año.

El pupilo de Gunter Bresnik ha alcanzado, en Agosto de 2015, el mejor resultado de corta carrera profesional, situándose el número 21 del mundo. Dominic empezó siendo un jugador, como solemos llamar en el argot tenístico, un cañonero, un kamikaze. No le temblaba el pulso a la hora de desgranar el brazo para soltar el “palo”. Ahora, el cambio es mucho más grande. Se ha especializado en pistas de arcilla, cuando al principio se manejaba mejor en las pistas más rápidas, donde su pelota corría más. Thiem es un jugador con mucha movilidad, buen golpeo y mucha personalidad. Se ha “criado” deportivamente junto a Ernest Gulbis, a quién le debe mucho, pero Dominic no es un chico malo. O al menos, no lo demuestra.

Podríamos resumir el año de Dominic Thiem como un año donde se ha ido de menos a más. El cambio de raqueta, de Head a Babolat, las derrotas tempranas en Australia, Indian Wells o Dubai dieron paso a unos cuartos de final en el Masters 1000 de Miami, gracias a un buen cuadro. Luego llegó su primer título ATP, en Niza, tras derrotar a jugadores de la categoría de Kyrgios, Isner o Leo Mayer en la finalísima, en uno de los mejores partidos de tierra vistos en este 2015. Tras Wimbledon y Roland Garros, ambos a casa en segunda ronda, las dos victorias consecutivas en Gstaad y Umag, con su mejor juego del año, hacen que el austríaco sea, en este momento, el jugador de esta gira de Verano. En Umag, por ejemplo, tuvo esa pìzca de fortuna al avanzar hasta semifinales ante dos jugadores lesionados como Lajovic o Haider – Maurer. En semifinales se encontró con Monfils, al que ganó en tres sets, para ganar la final ante Sousa con un resultado de 6-4 6-1, haciendo el mejor juego de la temporada. Tras Umag, llegó Gstaad, donde siguió con esa consistencia que llevaba desde Croacia. Sus víctimas fueron Delbonis, Carreño y Feliciano en las rondas previas, hasta llegar a la finalísima con Goffin, otro de los jugadores que llevan un 2015 por encima de sus expectativas. 7-5 6-2 para Dominic, tras otro partido con mucho ritmo. El jugador austriaco se vengó del belga, que le batió en casa (Kitzbuhel) en 2014 en la final.

El mejor lugar para alcanzar la madurez tenística siempre es en un Grand Slam. Tras llegar a octavos de final en 2014, cuando todavía era el número 45 del mundo, el joven jugador está “obligado” a repetir este resultado, o incluso, mejorarlo. Demostrar esa polivalencia que tiene en tierra, como fue de pasar de Umag a Gstaad, dos torneos de tierra pero de ambientes distintos, a demostrarla en pistas rápidas. Sólo en el US Open defiende una gran cantidad de puntos, así que dos buenos torneos en los dos Masters 1000 pre US Open, donde perdió en a las primeras de cambio el año pasado y seguir con ese momento óptimo de forma, clave. Mientras, a tomarse la reválida en casa esta semana, jugando en Kitzbuhel.

Esas giras de Verano en torneos de Europa. Ya catapultaron a otros jugadores hasta muy arriba y ahí se mantuvieron. ¿Estaremos hablando del nuevo Thomas Muster? El futuro nos lo dirá. Pero Austria tiene un nuevo crack a la vista.

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