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La Liga MX: ¿Calidad o publicidad?

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Desde que se decidió atender al sentido común e intentar mejorar al fútbol mexicano en varios ámbitos, siguiendo así el buen trabajo que ya se había realizado en el tema de inferiores, fuerzas básicas o cantera, la Liga MX continúa su camino en busca de ser mejor como competición. A los cambios de formato, logotipo, nombre del torneo patrocinadores e incluso sistema de competencia se ha sumado una nueva moda que agrada bastante al espectador mexicano y que incluso ha atraído ojos internacionales al país: el acertado  fichaje de verdaderos jugadores de nivel.

El fenómeno no sólo adquiere importancia y relevancia en su comparación con la MLS, sino que además recibe del ambicioso proyecto americano un impulso definitivo. Los estadounidenses son los grandes maestros universales del show, incluyéndolo como concepto intrínseco de “espectáculo”. Así, y quedando atrás lo que fue por ejemplo las década de los 70’s, en los que un no muy definido soccer vio pasar por sus campos a George Best y Pelé, la MLS crece en franquicias adaptando el fútbol del mundo a los tiempos y métodos de los deportes americanos. Los americanos son potencia en los negocios y su paso lógico ha sido nutrir una poderosa publicidad: la contratación de leyendas del fútbol.

No hace falta decir que tienen en común Pirlo, Lampard, David Villa, Steven Gerrard, Henry, David Beckham y, en otro escalón, jugadores como Giovinco, Obafemi Martins y Cahill. Es un proyecto de mercadotecnia a nivel mundial. La llegada de dichos jugadores supone reflectores internacionales. Su aporte deportivo a una franquicia es de status, porque a pesar de lo que fueron no garantizan títulos ni competitividad. Está también la intención de impulsar el interés de los estadounidenses en el balompié, cosa que se logra a medias: las leyendas del fútbol pueden pasear tranquilamente en el transporte público sin que se les reconozca. La apuesta en el país norteamericano es clara y su expansión choca con su vecino del sur. Al compartir la misma competición internacional a nivel de clubes, es sólo cuestión de tiempo para que se dé un verdadero choque igualado entre equipos de ambos países, coas que hasta el momento rara vez a sucedido. Por ahora, y claramente, los americanos ya han ganado la batalla publicitaria: una ojeada a redes sociales nos permite observar el claro aumento de interés y dedicación en el viejo continente a la liga de los Estados Unidos. No es para menos, porque la posibilidad de retirarse con un jugoso contrato en un país multicultural y con grandes beneficios mercantiles atrae a cualquier estrella en sus últimos días.

 

Sin embargo, el campo de preocupación de los clubes mexicanos se basa únicamente en el plano deportivo. A fin de cuentas, el producto es para los mexicanos y a fin de dar la talla deportivamente se ha recurrido a la estrategia contraria a la de sus pares americanos: traer jugadores foráneos a la liga que verdaderamente marquen la diferencia.

Es así como, no pudiendo hacer frente al atractivo cultural que suponen los Estados Unidos (económicamente hay empresas por detrás de clubes mexicanos que se encuentran entre las más poderosas del mundo) la estrategia de los clubes de cara a su público y a la competición internacional ha cambiado. Y para bien. Podemos resumirlo en calidad supliendo publicidad.

El último ejemplo es André-Pierre Gignac. El delantero centro de Tigres de la UNAL dista mucho de ser una leyenda del fútbol o de tener un gran impacto mediático. Pero el esfuerzo del club norteño (el salario de Gignac ronda los cuatro millones de euros anuales) ha logrado traer a un jugador europeo que se encuentra en plenitud futbolística y que además podría estar perfectamente en un equipo de primer nivel. El francés es un “9” goleador, pero que suma a sus características la posibilidad de presionar la defensa rival, inteligencia táctica y caída a bandas. Pero es que además André-Pierre es un seleccionado internacional francés, puesto que ocupa ante la baja de Benzema, cuya situación está muy cerca de abrirle las puertas de la Eurocopa. De hecho, ante la diferencia de niveles que permite ver la inclusión de Gignac en la Liga MX, podría decirse que Tigres ha contratado un Benzemita. Gignac juega cada vez mejor con su equipo y a pesar de no haber logrado la ansiada Copa Libertadores (Evidenció falta de adaptación frente a un potente Maidana que lo dominó físicamente en la final de El Monumental) es ya un referente e ídolo de la afición universitaria.

 

El gran rival de los Tigres son los Rayados de Monterrey. El equipo de La Pandilla acaba de estrenar estadio con una victoria amistosa frente a Benfica, pero sus resultados deportivos han ido hacia abajo. De todos modos, el club es un ejemplo en la política de jugadores determinantes: Suazo condicionó la liga mexicana durante un par de años tras llegar de Colo-Colo y con un paso por Zaragoza. Actualmente cuentan en su plantilla con Dorlan Pabón, delantero colombiano que a su paso por Betis marcó en el Camp Nou. Pero acaban de poner la guinda: esta semana se hacía pública la contratación de uno de los mejores treinta jugadores del mundo, según la lista preliminar de finalistas del Balón de Oro de la FIFA: Carlos Sánchez. El uruguayo, clave en los últimos títulos locales e internacionales de River Plate y curiosamente verdugo de Tigres en la final de la Libertadores verá triplicado el salario que le ofrecían para renovar. Se trata de un interior o volante con mucha llegada y juego. Como si eso no fuera poco, cuentan en sus filas con el talentoso mediapunta Cardona, seleccionado nacional colombiano.

Pero podemos pasar a un caso más exitoso (por ahora) que el de los norteños: el del Club León. En el año 2012 este equipo del bajío mexicano lograba el ascenso a la primera división. Desde el inicio de su nueva etapa en la historia se hablaba de que la entidad esmeralda consiguiese un fichaje bomba, de acuerdo con los estándares de la liga. El elegido y convencido por Gustavo Matosas, entonces entrenador de La Fiera, fue Mauro Boselli, argentino que había alcanzado su mejor etapa de juego y títulos con Estudiantes de La Plata. Su paso por Europa había sido discreto, aunque mantuvo un buen promedio goleador y su llegada a la Liga MX, a mediados de 2013, se notó de inmediato. Es más, la dinamitó. Boselli impuso su habilidad goleadora y fue uno de los pilares que llevaron al Club León a ser el segundo equipo mexicano en conseguir un bicampeonato, esto es, dos títulos de liga en un año (torneos cortos), hazaña que no se había logrado desde el mítico Pumas de Hugo Sánchez, aquel que le disputó un Trofeo Bernabéu al Real Madrid.

 

Hay también notas negativas y que rompen la tendencia: En septiembre de 2014 se anunciaba la llegada de Ronaldinho al Querétaro Fútbol Club. El brasileño dejó momentos emotivos, como su partido en el Estadio Azteca, donde marcó y salió con la ovación que el público mexicano siempre quiso darle, o llegar con Querétaro a la primera final del club en su historia. Sea como fuere, no dejó su mala conducta que lo hacía letal en las redes y en los bares, o su displicencia en los entrenamientos. A pesar de que dejó encuentros con buenos movimientos, terminó peleado con su segundo entrenador, Vucetich, y rescindiendo contrato. Su estadía la resume la ingenuidad del que era entrenador cuando llegó a la institución, Ignacio Ambriz, ex segundo entrenador del Atlético de Madrid: “Esperábamos la versión de Ronaldinho de 2006″ (¡!).

No siempre se puede acertar en los fichajes, claro está. Pero el buen trabajo que se hace recogiendo talentos por encima de estrellas rinde frutos. Actualmente hay profesionales que han paso por tierras europeas realizando su trabajo en la Liga MX, como Juan Antonio Pizzi, entrenador, o el delantero Jara, ex del Granada. Juan Arango viene de la Bundesliga y hasta Nahuel Guzmán, portero de la selección nacional argentina, juega en Tigres. Probablemente la liga no atraiga reflectores internacionales por el nombre de sus fichajes, pero la política es que algún día logre hacerlo por su rendimiento deportivo. Después de todo, y a pesar de que se ha quedado a deber en el Mundial de Clubes, los equipos mexicanos ya en tres ocasiones han rozado la Copa Libertadores.

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