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La Liga de las pizarras

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Una de las bonitas sorpresas que me llevo jornada tras jornada en el inicio de esta Liga Santander 17/18 es la capacidad de orden y competitividad de los equipos recién ascendidos, y de aquellos que, a priori, presentan una calidad menor en sus conjuntos. Casos como Girona, Levante, Getafe, Leganés, e incluso Eibar.

Lo que me maravilla de estos conjuntos es la tremenda influencia de sus entrenadores y cuerpos técnicos en el juego y los automatismos de sus equipos. Machín, Bordalás, Garitano, Muñiz, Mendilibar. Cinco estilos muy diversos, con detalles comunes e ideas diferenciadas, pero que compiten a la perfección frente a conjuntos con altas prestaciones técnicas, minimizando estás diferencias a base de orden, equilibrio, disciplina y desparpajo.

Lo que me maravilla de estos conjuntos es la tremenda influencia de sus entrenadores y cuerpos técnicos en el juego y los automatísmos de sus equipos.

Machín ha logrado compactar a su Girona en un sistema sorprendente – 5-2-2-1 – Una disposición que le permite al equipo ser protagonista con balón sin asumir excesivos riesgos con el mismo. El concepto de los de Motilivi es claro, evitar a toda costa las pérdidas en campo propio. A partir de esta máxima y – en fase defensiva – el orden en la ocupación de espacios, y el hermetismo que Machín exige a sus futbolistas para impedir que abandonen sus parcelas, hacen que el Girona sea un equipo compacto y equilibrado, que compite maravillosamente frente a conjuntos de mayor talla y nivel técnico.

El Getafe de Bordalás parece estar cortado por la misma tijera en cuanto a estos patrones. Los madrileños se han reforzado de maravilla, con futbolistas importantes que le imprimen calidad y rigor al conjunto. Con su impepinable 4-2-3-1 Bordalás concibe el partido como una sucesión de batallas individuales que hay que ganar por lo físico o por lo emocional. Intensidad, actitud, o convencimiento son algunos conceptos que no podemos arrancar de sus equipos. El rigor en fases defensivas jamás se pierde, y una de las claves comunes, la minimización de los errores en campo propio permiten al Getafe competirle de tú a tú a los grandes de la Liga Santander – véase el encuentro frente al FC Barcelona –.

Juan Ramón López Muñiz es quién, en mayor medida, pretende dominar el elemento del balón dentro de esas ideas diferenciadas entre estos conjuntos de los que hablamos. No podemos afirmar que el Levante sea un equipo de posesión, pero sí que a partir del control de la pelota construye la posibilidad de dominar los partidos. En fases defensivas los granotas no presionan a su rival. Muñiz repliega a su equipo en un 4-5-1 y ordena sus líneas para acometer la primera actuación en la medular. Campaña y Lerma son el eje principal sobre el que gira el fútbol del Levante, tanto en defensa como en ataque. El orden y equilibro en facetas defensivas, vuelven a ser en este caso los que le otorgan al Levante esa capacidad de competir ante conjuntos de mayores prestaciones técnicas. Su capacidad de movilidad y desempeño con el balón en fases ofensivas constituyen esa diferencia que hacen que el equipo de Muñiz haya sido capaz de puntuar en todos los partidos que ha disputado en esta Liga 17/18.

Campaña y Lerma son el eje principal sobre el que gira el fútbol del Levante, tanto en defensa como en ataque.

En los casos de Leganés y Eibar las influencias de sus técnicos han constituido una permanencia en el tiempo, que genera cambios, positivos y negativos, pero que afianza conceptos e ideas que, hoy en día, aún continúan siendo tremendamente válidas y sólidas para sus conjuntos. Asier Garitano y Mendilibar han puesto firma y sello a sus equipos, que presentan otra máxima común, la rigidez defensiva, pero que ya se atreven a desmelenarse con gran desparpajo en Primera División.

El Eibar de Mendilibar tiene una característica fundamental, pretende pasar el mayor tiempo posible en campo rival. Presión alta, líneas adelantadas, intensidad tras pérdida, y finalizar, siempre finalizar para reorganizarse. Garitano no dista demasiado de estas premisas algo más arriesgadas, pero que controlan con perfección. El Leganés se cohesiona en dos líneas férreas, que defienden muy arriba, presión alta, e intensidad para robar cerca de zonas de finalización. Pero en cuanto el rival supera la divisoria el repliegue en 4-5-1 es intenso.

Cinco equipos donde las caras de sus técnicos son tremendamente reconocibles en su juego. Cinco equipos que han asumido el gran reto de adaptarse a una categoría complicada, y que han logrado incluso comprometer a los grandes clubes de nuestro país, con unos sistemas ordenados, repletos de concentración e intensidad. Sus plantillas modestas suplen las carencias técnicas con las fortalezas tácticas que sus entrenadores les han impreso en su juego. Cinco equipos que hacen mediante las pizarras de sus técnicos una Liga más competitiva e interesante.

Sus plantillas modestas suplen las carencias técnicas con las fortalezas tácticas que sus entrenadores les han impreso en su juego.

En esta tesis “pizzarristica” cabe destacar a otros equipos – algo más dotados de calidad técnica – donde la influencia de sus técnicos es realmente determinante en el fútbol que generan sus conjuntos. La importancia de Marcelino en el Valencia ha sido fundamental. El técnico asturiano parece que por fin ha dotado al Valencia de esa sobriedad que llevaba años buscándose en la ciudad del Turia. El Betis parece que poco a poco le coge el tono a la transición de Quique Setién, y ya va destilando detalles de muy buen fútbol. El Celta de Unzué es un calco en este sentido. Y Eduardo Berizzo ha conseguido implantar el fútbol de su mano en el estilo del nuevo Sevilla.

Los entrenadores y sus innovaciones han engrandecido el fútbol, y sus pizarras han construido equipos que plantean apuestas futbolísticas cada vez más atrayentes e interesantes.

Una Liga donde la importancia de los técnicos es tremendamente determinante para el desarrollo del fútbol de sus equipos. En ocasiones una influencia incluso mayor a las capacidades técnicas de sus futbolistas. Estamos ante la época de los entrenadores, la formación y el carácter innovador que se ha desarrollado en torno a la figura del técnico ha superado expectativas. Los entrenadores están cada vez más capacitados para ser capaces de implantar las ideas de su “fútbol ideal” a los automatísmos de sus conjuntos. Encontramos equipos muy característicos, que podemos asociar claramente a sus técnicos. Los entrenadores y sus innovaciones han engrandecido el fútbol, y sus pizarras han construido equipos que plantean apuestas futbolísticas cada vez más atrayentes e interesantes.

 

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