Fútbol asiatico

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La leyenda de Kazu Miura

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Japón no puede considerarse -todavía- una potencia futbolística dentro del panorama mundial, pero sí se ha situado ya como una de las competiciones más importantes a nivel asiático -probablemente en el top 1- y gran culpa de ello la tiene Kazuyoshi Miura, sin duda alguna el hombre referencia en territorio nipón si hablamos del fútbol profesional, porque, aunque a día de hoy es noticia por ser el jugador más veterano en marcar un gol (a los 50 años y catorce días), fue también él quien puso la primera piedra en cuanto a profesionalizar el balompié japonés.

La J.League (liga nipona) data de 1993, año en que el fútbol se estableció definitivamente en la tierra del sol naciente; por aquel entonces Kazuyoshi Miura ya era una estrella tras haber pasado cuatro años jugando en Brasil en las canteras de equipos históricos como Santos o Palmeiras, convirtiéndole así en el primer japonés en jugar de manera profesional fuera del país, para regresar en 1990 a Verdy Kawasaki (ahora llamado Tokyo Verdy) donde disfrutaría de sus mejores años como futbolista en su tierra, extendiendo incluso su gran momento a la selección nacional a pesar de no lograr la clasificación para el Mundial de 1994. Fue entonces, en el Mundial de 1998 en Francia, cuando recibió el que él mismo ha calificado como el varapalo de su carrera, no le convocó alegando que King Kazu no cumplía con la disciplina que se buscaba por aquel momento en el combinado japonés.

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Quizá Okada estuviese en lo cierto, puesto que el bueno de Miura tenía muchísimas excentricidades, como la de tener un apartamento en el centro de Tokio tan solo para guardar los muchísimos trajes que poseía, ser el hijo de un hombre relacionado con la Yakuza (por eso usa el apellido Miura, el de su madre), haber sido acusado de asesinar a su mujer porque se llamaba igual que un empresario que mató a su esposa, o confesar que cada mañana bebía sangre de tortuga para mantenerse joven.

Además, su rol de estrella hizo que protagonizase muchísimos anuncios e incluso que fuese la inspiración para que se crease una de las series de animación que todos conocemos: Captain Tsubasa (también conocida como Supercampeones o Oliver y Benji). Sea como fuere, los tropiezos con la selección, tanto el de 1994 como el de 1998, le hicieron probar suerte en Europa, primero en el Genoa y después en el Dinamo Zagreb, logrando marcar en el derbi ante la Sampdoria y convirtiéndose en el primer japonés en jugar Champions League con el equipo croata. Más tarde, allá por 2005, regresó a Japón para jugar en filas de Yokohama FC, equipo en el que todavía milita y donde sigue marcando goles con cincuenta primaveras para agrandar aún más su leyenda. King Kazu es eterno.

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