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La Italia de Prandelli reniega del ‘catenaccio’

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Alessandra ROVERSI – Érase una vez la Italia ultradefensiva, de los grandes defensas y de cero en su arco prácticamente garantizado. Con ese estilo se hizo grande a lo largo de los años, ganando cuatro campeonatos del mundo, una Eurocopa y dejando grandes porteros y defensas a la historia del fútbol. Con el estruendoso fracaso de Sudáfrica 2010 y la moda del tiki-taka, el entonces recién nombrado seleccionador Cesare Prandelli decidió dar un vuelco al estilo italiano para apostar por el toque y la posesión.

Muchos agradecieron este cambio durante la Eurocopa 2012, cuando Italia fue finalista desplegando un fútbol agradable, lo opuesto a esa seña de identidad que la había convertido en una de las grandes potencias del fútbol mundial. Ahora, tras el rocambolesco partido ante Japón que gana 4-3 con mucha suerte y poco fútbol, ha quedado al desnudo una Italia que se halla completamente perdida en ese nuevo estilo que tratan de imponerle pero que no se le adhiere.

Prandelli comenzó su ciclo apostando fuerte por el 4-3-1-2 con el rombo en el mediocampo para luego, a pocos días de comenzar la Euro 2012, virar al inédito 3-5-2 tras la derrota 0-3 ante Rusia en el último amistoso. Algo parecido a lo que ha sucedido en la víspera de esta Copa Confederaciones, cuando improvisamente cambió al 4-3-2-1, módulo con el que jamás había jugado. Todos estos cambios con el 4-3-3 de por medio.

Al no tener un módulo base, tampoco tiene Italia un once titular de referencia sino que las piezas van rotando según la ocasión. A todo esto hay que agregarle un promedio de 0,92 goles encajados por partido en la era Prandelli; algo inaudito. Es evidente que esta nueva Italia trata de jugar a lo que nunca debió: a olvidarse de las raíces defensivas.

Prandelli insiste con su idea de dar espectáculo, sin buscar un equilibrio entre el catenaccio de Nereo Rocco y el fútbol champagne, que va tan de moda. Le bastaría respetar la evolución que ha mostrado la Serie A, en la que la mayoría de los equipos ahora juega con línea de tres en defensa y mediocampos poblados y así no tener que recurrir a varios hombres fuera de posición. Un ejemplo de lo exitosa que puede ser esta fórmula lo tiene en el propio Vicente Del Bosque que, desde que tomó la selección española en 2008, ha sabido aprovechar la base del Barcelona y adaptarla a sus necesidades sin desvirtuarla.

El de esta Copa Confederaciones es posiblemente el grupo de jugadores más completo que ha tenido Italia desde su último campeonato del mundo y que además, debido a su juventud, tiene un margen de mejoría enorme. Es cuestión de ser razonable y lineal, de no querer inculcar a Italia un estilo que no le pertenece. Esta Italia puede dar más, basta tan sólo no renegar de sus orígenes.

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