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La ironía toma el Vicente Calderón

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Manu MAÑERO – El Tata salió con un polo color manzana ácida y el Cholo, repeinados sus rizos a la nuca, de traje. La puesta en escena de colores ya prometía, con el jueves a la vuelta de la esquina y la testimonial brisa nocturna de Madrid, un partido de agosto: pero nada de eso, al menos no hasta que ambos equipos decidieron explotar a tramos sus virtudes y terminar cerrando un empate muy soso, pero que, eso sí, exige atención a otras dos horas en una semana. Y, sí, otra vez desde las once de la noche.

Los primeros minutos aburrieron a las piedras, que prefirieron ser inertes a morir, porque el Barça pretendió contemporizar a sabiendas de que no tenía al Levante enfrente: y el Atlético, timorato y en frío, con el centro cosido a la defensa para cubrir el cupo de pérdidas, tardó en venirse arriba y creerse que sí, que a este equipo que se ha vaciado pateando Asia se le podía meter mano tranquilamente. Y así fue: Villa, de verdad que no podía ser otro, el nuevo Villa, enganchó una preciosa volea a los 11 minutos que sorprendió a Valdés y reventó el Calderón. Y lo celebró con ganas, acordándose de todos.

VÍDEO | 1-0, GOL DE VILLA

Tenía su guasa la cosa, porque el Atleti no había pasado del centro del campo hasta entonces pero le bastaron cuatro toques de primeras para desarbolar a la presunta matriz del sobeteo. De hecho, en las mismas, Villa pudo hacer el segundo cinco minutos después, pero Mascherano estuvo mejor y le rebañó la pelota in extremis. Abducido, evidentemente ahogado y sin muchas ganas de arriesgar, el Barça, por detrás en el marcador, se dejó ir hasta el descanso. Aunque daría tiempo a que la grada protestara un par de faenas de Undiano, que volvió a repartir diplomacia a su manera.

Otra vez Neymar sin Messi

A sabiendas de la superioridad sufrida, Martino movió el banquillo al descanso y, ¿sabéis qué? Se tomó en serio la coña de su rueda de prensa previa y volvió a sentar a Messi (¡su paisano!), por segunda vez consecutiva. La entrada de Cesc por Leo, al que le sobró una mitad de la primera mitad, incluyó movilidad, pero el Barça siguió siendo el Barça: y lo peor, sin ejecutor. Al menos hasta que entró Neymar, en el 59, para seis minutos después, enviar a la red el primer centro que se coló entre Courtois y la defensa. Gol de oportunista, gol de vaca sagrada, y lo mejor para él: con Messi fuera.

VÍDEO | 1-1, GOL DE NEYMAR

El resto del partido lo volvió a tener el Barcelona. Diego Costa, fundido tras su pelea con Jordi Alba -espectacular a ojos del aficionado en el campo y mucho más enrevesada para las repeticiones low-motion para el que aguantara despierto en casa-, dejó de exigir a Iniesta en los apoyos al lateral zurdo y, con éste liberado, los de Simeone lo pasaron un poco peor, aunque no llegara la sangre al río. El empate, queda claro, hizo relativa justicia a lo visto, pero es cierto que, como es habitual, un equipo aburrió menos que otro, aunque se llevaran lo mismo. Decidirá, y esto se lo debemos a Villar, el Camp Nou.

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