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La impotencia de tener pesadillas

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REDACCIÓNStamford Bridge acogía el gran duelo del fin de semana en el fútbol inglés. El líder Chelsea recibía en casa a uno de los aspirantes al título bajo el mágico aura de gran cita, bajo el especial aroma de derbi londinense.

Rivalidad máxima, venida a más desde la llegada de Roman Abramovich a la capital inglesa, que reuniría sobre el césped del Bridge a dos de las plantillas más mediáticas del mundo. Pero, todo sobrepasaría las dimensiones del campo, ya que en la banda se localizarían dos técnicos con historias pasadas, con cruces de declaraciones pasadas que, así, focalizaba en ellos otro de los focos del gran choque.

Y así fue. Futbolísticamente, el Chelsea ganó 2-0 en un encuentro que dominó prácticamente desde el primer tiempo, que cedió terreno al rival en tramos, pero que acabó sentenciando. Un resultado que abre una considerable brecha entre ambos, y permite a los Blues seguir sumando, seguir sin perder esta temporada, y manteniendo firmes sus grandes opciones de acabar campeón a final de temporada.

Sin embargo, hubo tensión en la banda. Allí donde muchos miraban esperando explosiones, ocurrió lo que éstos esperaban. Viejas rencillas sin cerrar entre Jose Mourinho y Arsene Wenger ha creado entre ellos una rivalidad que va más allá de los terrenos de juego. Una dura entrada del inglés Gary Cahill sobre el chileno Alexis Sánchez desató la ira del técnico del Arsenal, que sobrepasó los límites del área técnica para recriminar la acción al entrenador del Chelsea, intentando reclamar explicaciones por la dureza de la acción, para acabar empujando al técnico rival.

Una imagen que ha sido noticia absoluta en Inglaterra, más incluso del impecable inicio de los Blues, que ha sido la imagen de todas las portadas deportivas, y que ha vuelto a reflejar la dinámica rotunda de Mourinho ante Wenger. Y es que sus enfrentamientos tienden a una tónica, tienden hacia un lado de forma casi absoluta.

Teniendo en cuenta el último derbi disputado este fin de semana Mourinho y Wenger se han visto las caras un total de 12 veces, de las cuáles ninguna ha ganado el técnico francés. De los 12 partidos disputados, las cifras son favorables al portugués con un total de 7 victorias y 5 empates. Es decir, Mourinho nunca ha perdido cuando se ha enfrentado a Wenger.

Por si fuera poco, la pasada temporada, en el anterior derbi entre Chelsea y Arsenal disputado en Stamford Bridge, Arsene Wenger cumplía su partido 1000 como técnico Gunner, ante su mayor enemigo, ante su mayor pesadilla como rival, y el encuentro acabó con un rotundo 6-0 para los Blues. Un resultado que nunca olvidará, tanto por ser histórico a nivel personal como por la contundencia del marcador.

Wenger se enfrenta al Chelsea de Mourinho sabiendo que nunca le ha ganado, casi fuera ya del encuentro, casi en un estado personal de inferioridad. Haga lo que haga, encare como encare los partidos, nunca acaba celebrándolo. Es así que imágenes como la ocurrida este fin de semana adquiere más significado, más valor, y puede incluso adquirir una explicación (para nada defendible la de utilizar la violencia, sea del grado que sea) de la triste imagen que dejaron en la banda.

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