Fútbol Español

article title

La importancia de invertir en futuro

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Los precios se están disparando. En todos los ámbitos y el fútbol, evidentemente, no es una excepción. La aparición de los jeques, la ley de la oferta y la demanda, los contratos televisivos y/o de patrocinio… ha provocado que transacciones que hace diez años se cerraban por 20-25 millones de euros ahora se concreten por 80. En este contexto, invertir en futuro y, por ende, fichar jóvenes promesas se ha convertido en una necesidad más que en una opción.

Para los grandes equipos, los cuales no pueden permitirse el más mínimo traspiés, fichar jóvenes se convierte en una operación arriesgada. Es cierto que si la jugada sale bien, las ganancias pueden ser importantes: si el jugador se queda potenciará al equipo y si se va dejará un buen cojín de dinero para invertir en otros. Pero también lo es que este tipo de equipos lo que buscan en un jugador es rendimiento inmediato, algo que no todos los jóvenes pueden garantizar: necesitan minutos y crecer progresivamente.

Por ello, una fórmula eficaz pasa por jugársela, fichar a una joven promesa y cederla a un equipo con menos aspiraciones en el que pueda hincharse a jugar y, por tanto, progresar.  Dicha fórmula puede aplicarse también a los jugadores de la cantera, los cuales cuentan muchas veces con pocas oportunidades de jugar con regularidad con el primer equipo y, por tanto, ven con buenos ojos salir temporalmente.

 

Con tal fórmula, los grandes equipos se aseguran de que cuando el jugador joven esté en la primera plantilla sea capaz de ofrecer un rendimiento a la altura de las expectativas del equipo. Véase el ejemplo, salvando las diferencias, de Morata con el Madrid o Denis con el Barça. El nivel que ambos podrán proporcionarle a sus respectivos entrenadores no hubiese sido el mismo si no hubiesen salido, jugado con regularidad, aprendido de los errores y, por tanto, crecido.

Más allá de todo ello, lo bueno de los jugadores jóvenes es que no cobran grandes salarios, por lo que, nuevamente, económicamente la operación les sale a cuenta.

Invertir en futuro, de ser un éxito, implica ahorrarse dinero y ganar talento; de fracasar, perder dinero, pero sin que sea nada grave: hablamos de operaciones de 20-25 millones de las que se recuperaría parte de la inversión a raíz de un traspaso (en el caso de jugadores de la cantera, los daños económicos son, evidentemente, nulos).

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados