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La gravísima crisis del motociclismo español

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La última vez que sonó el himno español en la ceremonia del podio posterior a la disputa de una carrera del Mundial de Moto3 fue en el Gran Premio de Malasia de 2014, cuando Efrén Vázquez se impuso en la prueba de Sepang ante Jack Miller y Álex Rins.

Desde entonces, han pasado 24 carreras, con seis victorias para Gran Bretaña, Portugal e Italia, dos para Sudáfrica y una para Australia, Francia, Bélgica y Malasia. A tenor de lo observado en las redes sociales, parece que sólo hay una explicación posible a dicho fenómeno: el motociclismo español está sumido en una gravísima crisis.

Se define crisis como “problema, conflicto, situación delicada”. Si se acude a la búsqueda de sinónimos de tan manido vocablo, aparecen palabras como dificultad, peligro, riesgo, trance, brete, aprieto, compromiso, apuro… otras como mutación, vicisitud, cambio, desequilibrio… e incluso algunas como recesión, depresión, crac o ruina.

Alarmante. El motociclismo español se encamina hacia la depresión, hay un riesgo, un peligro, un desequilibrio que conduce a la ruina. El destino parece claro: el descalabro más absoluto. Tomando como medida los ganadores de la última veintena de carreras de Moto3, parece claro que el motociclismo belga, malasio o sudafricano gozan de mucha mejor salud, dónde va a parar.

Poco importa que la tiranía española haya sido excesiva durante las últimas temporadas; que durante los siete últimos años (desde 2008) siempre haya habido al menos un campeón español –incluidos tres tripletes-; o que, sin ir más lejos, en este 2016 haya pilotos españoles luchando por los títulos de las tres categorías mundialistas.

En el top 8 de la general de MotoGP, la bandera española aparece hasta siete veces, con la única excepción de un tal Valentino Rossi. El líder de Moto2 es Álex Rins, mientras que Jorge Navarro está situado en la segunda posición de la clasificación de Moto3.

Maverick Viñales Marc Márquez MotoGP 2016 - Sphera Sports

También en la ‘silly season’ –modo coloquial de denominar al mercado de fichajes- la preponderancia española es más que evidente. Después de que absolutamente toda la parrilla de 2017 estuviese semanas supeditada a la decisión del español Jorge Lorenzo, la incógnita sería saber qué haría el piloto considerado como el futuro del motociclismo: el español Maverick Viñales, el ‘elegido’ para evitar que la próxima década sea dominada con puño de hierro por el español Marc Márquez.

Márquez, Viñales y Lorenzo. Las apuestas de futuro de Honda, Yamaha y Ducati, respectivamente. Claramente, la crisis es gravísima.

Álex Rins - Sphera SportsEs más, la alternativa a Maverick para sustituir a Lorenzo en Yamaha no era otra que la del español Dani Pedrosa; si bien también sonaron con fuerza nombres como el del español Pol Espargaró o el del otro piloto al que, junto a Maverick, se le presupone un mejor porvenir en el medio plazo: el español Álex Rins.

En Moto2, algunos de los jóvenes con más proyección en una categoría donde resulta complicado batir a veteranos como Thomas Luthi o Simone Corsi son el español Álex Márquez, campeón del mundo hace menos de dos años; el español Edgar Pons, campeón de Europa la pasada temporada por delante de… el español Xavi Vierge. Ah, quién fuera malasio para no tener un motociclismo en crisis, ¿verdad?

Ni siquiera en Moto3 hay una situación de alarma real. La sequía de victorias puede atribuirse más a causas coyunturales que estructurales; como el vacío de poder puntual con la subida de Rins y Márquez cuando el relevo aún estaba algo verde. Pero el relevo está ahí, tomando posiciones y ganando experiencia, con el español Jorge Navarro -rookie del año 2015- aferrado al podio.

El piloto valenciano encabeza una generación plagada de talento. El madrileño (español) Jorge Martín ya ha dado sobradas muestras de su potencial, y resulta inevitable pensar si no hubiera logrado ya sus primeros triunfos de haber recalado en una Honda o una KTM. No en vano, sus números sobre la inferior Mahindra no tienen nada que envidiar a los logrados por el checo Karel Hanika y el holandés Bo Bendsneyder, su predecesor y su sucesor (respectivamente) en el palmarés de la Red Bull Rookies Cup; título que a ellos les abrieron las puertas de la estructura más potente de la categoría: el Red Bull KTM Ajo. Martín no tuvo esa suerte, pero sigue creciendo con vistas al futuro.

Arón Canet - Sphera SportsTambién están dando guerra los ‘rookies’ españoles: Arón Canet y Joan Mir. Ambos parecían los claros favoritos la pasada temporada en el primer año del Mundial Junior de Moto3; y se mostraron como los más rápidos de la categoría. Sin embargo, la vehemencia de Mir y una inoportuna lesión de Canet les privaron del éxito, que fue a parar a manos del italiano Nicolò Bulega, campeón por delante de… otro español: Albert Arenas. Ah, este año, el líder de dicho certamen es el gaditano Marcos Ramírez. Español, claro. ¿Y la sensación del mismo? El joven Jeremy Alcoba, otro español.

Finalmente, si acudimos a la Red Bull Rookies Cup, ¿qué encontramos? Pues, junto a los japoneses Kaito Toba y Ayumu Sasaki; los candidatos a las victorias en este 2016 reciben nombres como Aleix Viu, Marc García, Rufino Florido o Raúl Fernández. Podrían ser belgas, pero son españoles. Como Manuel González, AKA ‘Manugasss’, el debutante más prometedor de la categoría.

De todo esto, se infiere que la preocupante gravedad de la crisis del motociclismo español se reduce, simplemente, a la existencia de buenos pilotos procedentes de otros países. Johann Zarco, Sam Lowes, Danny Kent, Miguel Oliveira, Brad Binder, Niccolò Antonelli, Romano Fenati… nombres que, en principio, no deberían sino recordarnos que hablamos del Mundial de motociclismo.

Quizás sería conveniente volver la cabeza y recordar que, no hace tanto, España estuvo una década entera (1989-1999) sin conquistar un triste título. Que Álex Crivillé colmó de orgullo el motociclismo español, cuyo henchido pecho ha mutado en un globo de ego capaz de considerar como un fracaso propio cualquier éxito que no vaya teñido de rojigualda.

Porque, llamar crisis a algo tan normal como el reparto de éxitos entre diversos países en una competición denominada Mundial, no es sino una falta de respeto hacia dichos países. Especialmente cuando España sigue siendo, con diferencia, la mayor potencia mundial en el deporte de las dos ruedas. Lo que no era normal era lo de 2013 (47 victorias de 52 y 113 podios de 156). Ni normal, ni sano.

Así que, si la crisis es esto (títulos españoles todos los años pero con competencia exterior); no es de extrañar que todos los demás países sueñen con que su motociclismo sufra una crisis, a ser posible tan grave como la española.

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